En estas elecciones, el 50% del padrón electoral está compuesto por votantes comprendidos entre los 16 y 35 años. Este índice no sólo pone a la juventud en el centro de la escena sino que además le adjudica un alto porcentaje de responsabilidad frente a la elección del próximo presidente. Tras los resultados de las PASO, en donde el candidato de ultraderecha, Javier Milei, consolidó su presencia en la estructura política nacional, especialistas analizan el origen de la afinidad por el libertario y su poder transversal para capitalizar votos de todo el espectro juvenil. ¿Hasta qué punto es así y por qué?

Libertarios

En los últimos años, el aumento de la incertidumbre, la falta de políticas públicas y una tendencia global hacia el individualismo, generaron el caldo de cultivo para que este deseo de confrontación comience a ser disputado no sólo por el progresismo sino también por sectores liberales y de ultraderecha. Con la presidencia del magnate Donald Trump, en Estados Unidos, el surgimiento de movimientos como el bolsonarismo en Brasil y la expansión de VOX en España, el candidato presidencial Milei es -ni más ni menos- la respuesta local de la expansión de un fenómeno global.

Desde hace casi una década, el país está sumergido en una crisis que afecta en mayor medida a la juventud por la imposibilidad de gestionar y concretar una perspectiva de futuro. El analista y consultor político, Raúl Timerman, explica que esta falta de visión empuja a los jóvenes a repeler a los partidos tradicionales -encabezados en esta oportunidad por Patricia Bullrich y Sergio Massa- por asociarlos como los responsables de su imposibilidad de crecimiento. “Lo que está en la base del voto de Milei es el deseo del cambio y la sensación de que ‘esto así no puede seguir’. La suba de la inflación, el aumento del costo de vida, la pérdida de salarios que se sucedieron a lo largo de los gobiernos de Juntos por el Cambio y el ex Frente de Todos genera una angustia en la sociedad que deriva en el hartazgo de la estructura política”, sostiene.

Por su parte, la socióloga e investigadora, Luci Cavallero, profundiza el análisis y afirma que la afinidad del llamado ‘voto joven’ hacia el libertario deriva, también, de la atracción estética de su figura: “Desde su peinado hasta el tipo de términos con los que se expresa son una simbología muy atractiva para este votante. Con su forma de dar a conocer sus propuestas de campaña y el discurso despectivo hacia la clase política, Milei logra expresar el desencanto y el malestar que tienen las nuevas generaciones».

En la misma línea, Timerman profundiza: “Los menores de 35 años nacieron en democracia y sólo conocen la sociedad manejada por los políticos, entonces tienden a tener menos miedo al totalitarismo que los adultos que vivieron la dictadura cívico-militar. Además tienen menos que perder que los mayores. Por eso se entregan mayormente al único candidato que los invita a la aventura hacia lo desconocido y que promete incendiar y destruir todo lo que este sector ve como culpable de su presente.”

Foto: Télam

Anatomía de un voto

La imagen del repartidor de plataformas digitales con el sticker en su mochila que reza “Milei 2023” se convirtió en un signo de época que el análisis del padrón electoral del libertario confirma de manera tajante. Según el último informe realizado por Timerman, en conjunto con la analista Shila Vilker, en función a la situación laboral de los votantes, los trabajadores informales y desocupados tienen una marcada preferencia por el libertario. Esta situación no responde, únicamente, al lugar periférico que ocupan en el sistema laboral argentino sino también al aumento del pensamiento del trabajador como individuo que puede salvarse sólo y no como parte de un colectivo con una puja uniformada.

Sobre este punto, Cavallero expone: “Cada vez existen más jóvenes que se ven atraídos por los trabajos ‘flexibles’ porque encuentran ahí una rápida salida laboral. Dentro de los trabajadores de las plataformas circula una idea meritocrática, en donde entienden que el Estado los molesta y todo lo que van a ganar dependerá del tiempo de trabajo y no de otros factores. Todas estas subjetividades, que surgen del mundo heterogéneo del trabajo y la extensión del uso de productos financieros, articulados con el consumo digital, está mejor expresado por la propuesta de La Libertad Avanza. Porque fueron ellos quienes mejores lograron articular con el mundo digital.”

En esta línea, la autora del libro “Una lectura feminista de la deuda” expone que el votante de Milei no sólo condensa el rechazo al presente sino también el deseo aspiracional de la construcción de un futuro que le permita tener el mismo estilo de vida que proyectan desde LLA. “La propuesta de dolarización sintetiza el deseo de reactivación del consumo y la expansión del capital financiero. Algunos sectores ven como un acto patriótico y nacionalista el cambio de moneda, puesto que así terminarán con ‘la casta’ que les impide operar con dólares para conseguir los bienes que les permitan estar en la misma línea del sector social al que anhelan pertenecer.”

Si bien la imagen predictiva del votante de Javier Milei tiende a ser la de un varón heterosexual, el sondeo de Timerman y Vilker expone que el libertario cosecha una imagen positiva del 40% entre las mujeres jóvenes. Cavallero profundiza: “Hay muchas mujeres que no ven en Milei un ataque significativo hacia sus derechos. La propuesta de la eliminación del Ministerio de Mujeres no impacta en las votantes de los barrios populares porque esta institución no logró demostrar la importancia de su aporte en este sector. Estas mujeres no están votando contra sí mismas o contra el feminismo sino contra el estado de las cosas.”

Foto: Luis Robayo / AFP

La otra juventud

Aunque está latente el vicio de encolumnar a todos los jóvenes en una misma masa homogénea, lo cierto es que no es preciso sostener que todo este sector social encuentra afinidad en las propuestas de La Libertad Avanza. Esto mismo quedó demostrado en la viralización de la concurrente respuesta estudiantil frente a la presencia de militantes de Javier Milei en la Universidad Nacional de Quilmes, quienes se encontraban repartiendo boletas de su candidato en un acto deliberadamente provocativo. “Fuera, fachos”, se escuchó al unísono.

Frente al deseo de encasillar, ‘Luki’ Grimson, estudiante de Ciencia Política y militante del Frente Patria Grande, pelea contra la generalización: “Muchas veces se dice que la juventud se volvió de derecha y no creo que la mayoría de los pibes y pibas de nuestro país quieran dinamitar los barrios populares o arancelar la educación y salud pública. Una cosa es que algunos enojados voten a Milei y otra muy distinta es que todos apostemos por este modelo.” Sus palabras llegan luego de participar de un acto en conmemoración de un nuevo aniversario del secuestro y asesinato de diez estudiantes secundarios ejecutado el 16 de septiembre de 1976, hecho que pasó a la historia como La Noche de los Lápices. “Somos muchos los que queremos seguir construyendo la memoria.”

En esta línea, Grimson afirma que luego de las PASO hubo una notable reactivación de la militancia. “Muchos compañeros volvieron a acercarse y se ponen a disposición para pensar qué hacemos y para dónde vamos. Hay un deseo de organizarse, convocar, escuchar y discutir para lograr construir un futuro inclusivo en un país justo y soberano.” Además advierte que la juventud está marcando la agenda desde hace varios años y que existe una voluntad genuina de formar parte de la toma de decisiones, aunque muchas veces deben padecer la insistencia en la centralidad en los cuadros de mayor experiencia. “Si no nos dan el lugar, nos lo vamos a hacer nosotros”, sintetiza, con la algarabía de quien no deja a merced las riendas de un futuro que no percibe de otra forma que no sea colectivo.

Antipolítica

«Los menores de 35 años nacieron en democracia y sólo conocen la sociedad manejada por los políticos, entonces tienden a tener menos miedo al totalitarismo que los adultos que vivieron la dictadura cívico-militar. Además, tienen menos que perder que los mayores, por eso se entregan al único candidato que los invita a la aventura hacia lo desconocido y que promete incendiar y destruir todo lo que este sector ve como culpable de su presente”, dice el analista Raúl Timerman.