Las obras de Jane Austen atraviesan un nuevo momento de auge en la pantalla. Mientras distintas plataformas y estudios preparan nuevas versiones de Orgullo y prejuicio o Mansfield Park, será precisamente la primera novela publicada por la escritora inglesa, Sentido y sensibilidad, la que volverá a los cines este año con una adaptación que busca alejarse de la imagen romántica e idealizada de la Inglaterra georgiana.
Dirigida por la británica Georgia Oakley, realizadora de Blue Jean, la nueva versión de Sentido y sensibilidad llegará a las salas en octubre próximo con un elenco encabezado por Daisy Edgar-Jones como Elinor Dashwood y Esmé Creed-Miles en el papel de Marianne. Completan el reparto George MacKay, Frank Dillane, Caitríona Balfe, Fiona Shaw y Bodhi Rae Breathnach.

Basada en la novela publicada por Austen en 1811, la historia sigue a las hermanas Dashwood, quienes, tras la muerte de su padre, deben abandonar la mansión familiar cuando la herencia pasa al hijo varón del primer matrimonio. Junto a su madre y su hermana menor, las jóvenes se trasladan a una modesta casa de campo, donde deberán enfrentar las dificultades económicas al mismo tiempo que descubren el amor, el desengaño y las estrictas convenciones sociales de la época.
Una mirada más terrenal del universo de Austen
Aunque la esencia del relato permanece intacta, Oakley buscó imprimirle una identidad propia al proyecto. Según explicó, desde hacía tiempo le interesaba contar la historia de unas mujeres que, de un día para otro, quedan desplazadas del centro de la sociedad y son obligadas a reconstruir sus vidas desde una posición mucho más vulnerable. Para la directora, la novela conserva una vigencia sorprendente porque no solo narra un drama romántico, sino que también cuestiona las estructuras de poder que dejaban a las mujeres prácticamente desprotegidas frente a las leyes de herencia y la primogenitura masculina.
Esa búsqueda también se trasladó al aspecto visual de la película. Oakley evitó construir una postal impecable de la Inglaterra del siglo XIX y prefirió mostrar espacios vividos, con casas húmedas, muebles desgastados y escenarios donde el paso del tiempo resulta tangible. «Era muy importante que el público sintiera que estos personajes eran personas reales y que realmente vivían en esos lugares», explicó la realizadora, quien además confesó sentirse cansada de las representaciones excesivamente pulidas de las películas de época.

El vínculo entre las hermanas, en el centro
Más allá de los romances que atraviesan la historia, Oakley sostiene que el verdadero corazón de la película es la relación entre Elinor y Marianne Dashwood, dos hermanas con formas completamente opuestas de entender el amor y la vida. Mientras Elinor representa la razón, la prudencia y el autocontrol, Marianne se deja llevar por la intensidad de sus emociones y cree que el amor solo puede vivirse de manera absoluta.
La química entre Daisy Edgar-Jones y Esmé Creed-Miles, que ya habían trabajado juntas durante su adolescencia, fue uno de los aspectos que más convenció a la directora. Según recordó, comprobar cómo interactuaban durante la primera lectura del guion terminó de confirmar que eran las intérpretes ideales para encarnar a las hermanas Dashwood.
El resto del elenco también responde a esa intención de construir una familia creíble. Caitríona Balfe interpreta a la señora Dashwood con una edad más cercana a la de sus hijas que en adaptaciones anteriores, una decisión que, según Oakley, refleja mejor el espíritu de la novela de Austen.
Un clásico que dialoga con las nuevas generaciones
La película adapta un guion de la novelista australiana Diana Reid y busca acercar la obra de Austen a un público contemporáneo sin alterar su esencia. En el primer adelanto ya pueden verse algunos de los diálogos más representativos de la novela. Marianne expresa su ideal romántico al afirmar que el hombre que la ame deberá hacerlo «con todas sus pasiones», mientras Elinor contrapone una mirada mucho más racional al señalar que resulta peligroso depender por completo de otra persona para alcanzar la felicidad.
Oakley espera que quienes nunca leyeron la novela ni vieron versiones anteriores puedan descubrir la historia sin prejuicios. De hecho, contó que incluso recomendó a uno de los actores no ver la celebrada adaptación de 1995 dirigida por Ang Lee antes del rodaje, para construir el personaje desde una mirada propia. Al mismo tiempo, la realizadora reconoce el peso que tiene aquella película protagonizada por Emma Thompson, Kate Winslet, Hugh Grant y Alan Rickman, considerada una de las mejores adaptaciones cinematográficas de Jane Austen y ganadora del Oscar al mejor guion adaptado.
