Julio Alak juró este martes como intendente de La Plata e inició así su quinto mandato al frente de la capital provincial, que gobernó entre 1991 y 2007. En lo que significó un fuerte gesto político, el gobernador Axel Kicillof fue quien le tomó juramento, previo consentimiento del Concejo Deliberante de La Plata. «Vamos a recuperar el orgullo de la capital bonaerense para que vuelva a ser un faro para toda la provincia de Buenos Aires», aseguró el mandatario provincial.

La ceremonia se realizó en la nave central del Pasaje Dardo Rocha, a apenas una cuadra de la Gobernación bonaerense y reunió a toda la dirigencia política platense y provincial, e incluso a referentes nacionales que llegaron especialmente para el acto. Más de 1700 invitados colmaron el lugar. El evento lo ameritaba: Alak recuperó la ciudad, después de ocho años de gobierno de Juntos por el Cambio. El intendente Julio Garro cayó derrotado en las urnas por 606 votos, aunque admitió la derrota dos semanas después de poner en duda el escrutinio definitivo y pedir apertura de urnas.

Kicillof fue el principal impulsor de la candidatura de su ministro de Justicia y Derechos Humanos, como estrategia para que el peronismo sorteara las eternas internas y pudiera volver a ganar la capital provincial. En este marco, fueron los concejales de Unión por la Patria los que propusieron en la sesión preparatoria del lunes que fuera el gobernador quien le tomara juramento, algo inédito en la capital provincial.

El intendente asumió acompañado también por gran parte de los ministros del gabinete bonaerense, muchos de ellos platenses, arriba del escenario y el flamante presidente del Concejo Deliberante, un dirigente de su riñón, Marcelo Galland. «Estoy muy emocionado», dijo Alak en el arranque de su discurso en el que agradeció especialmente a Kicillof y aseguró que «es un gran gobernador, quizás el mejor gobernador de la historia de la provincia».

Tras una extensa lista de agradecimientos en la que incluyó a todos los sectores políticos, sociales, gremiales, universitarios y profesionales que le dieron su apoyo, Alak anunció que elaborará un Plan Estratégico 2030 para devolver a la ciudad «el esplendor» que perdió en los últimos años de gobierno de Juntos y que convocará a toda la dirigencia para consensuarlo y ponerlo en marcha.

Hizo un diagnostico rápido de la herencia que recibe y repasó los números de la deuda de la comuna y la planta de trabajadores municipales. «Hoy, como ayer, volvemos a asumir el  difícil desafío de reconstruir la administración pública municipal, mejorar la calidad de vida de todos los platenses y re jerarquizar la ciudad de La Plata como capital de todos los bonaerenses», sostuvo y remarcó que la comuna atraviesa una «grave crisis».

Detalló que cuando dejó el municipio en 2007, la administración municipal tenía 3.800 agentes en planta permanente y temporaria y que pagaba el salario municipal «más alto» de la provincia, mientras que hoy tiene casi 12 mil agentes, «de los cuales 6.500 fueron designados en los últimos cuatro años, y solo en este año, en el 2023, 1.870 agentes». Apuntó, además, que el número superó los parámetros de la Ley de Responsabilidad Fiscal que establece que los municipios «solo pueden aumentar su planta de personal en la medida que aumente su población». 

También se refirió a las cuentas de la comuna y aseguró que cuando terminó su mandato la deuda consolidada y flotante era «cero» y ahora «asciende a 17.595 mil millones de pesos, lo que representa casi un 30 % del presupuesto anual vigente y casi nueve masas salariales mensuales».

En otros tramos de su discurso también mencionó problemáticas graves como la existencia de 190 villas de emergencia; las 7500 calles sin asfalto; los espacios verdes, parques, plazas y gran parte de las veredas en mal estado, los edificios de valor patrimonial deteriorados y gran parte de las avenidas, calles, plazas, espacios públicos y centros comerciales «ocupados en forma irregular». «El fantasma de la decadencia y la baja autoestima volvió a circular por esta capital y es tiempo de demostrar una vez más, que la tendencia a la decadencia no será destino», aseguró.

Prometió llevar adelante un plan de seguridad para «realizar prevención con la mejor tecnología», mejorar el sistema de atención primaria de la salud, el transporte, la limpieza y plantar 100 mil árboles.

Ya en el final, aseguró que La Plata «necesita recrear nuevos sueños y utopías, levantar la autoestima colectiva, tener un plan de desarrollo para el progreso social y tener fe en el futuro» y convocó a toda la dirigencia a trabajar privilegiando «el diálogo y el espíritu de la unidad nacional».

«GANAMOS UN INMENSO INTENDENTE»

A su turno, Kicillof elogió a Alak por su gestión como ministro de Justicia y aseguró que es «un orgullo» que tome las riendas de la ciudad. «Perdemos un ministro en el gabinete pero ganamos un inmenso intendente de La Plata», disparó.

Consideró también que la campaña electoral que llevó adelante el peronismo para recuperar la ciudad de La Plata fue «una verdadera gesta» y «un ejemplo de organización política y de cómo se gana una ciudad con un proyecto para hacerla más grande».

Confió que, pese a vivir en La Plata hace cuatro años, nunca había ingresado al Pasaje Dardo Rocha, emblema de la cultura platense. «Me había prometido no pisarlo hasta que no hubiera un intendente peronista que le hiciera honor», señaló y contó que el objetivo de recuperar la capital provincial estaba desde el arranque de su gestión ya que el proyecto provincial debe contar con una capital que tenga «liderazgo».

También reiteró que la gestión de Alak contará con todo el apoyo provincial para llevar adelante los cambios necesarios y que la ciudad «necesita más y no menos obra pública», en un nuevo contraste con el presidente Javier Milei.

«Vamos a recuperar el orgullo de la capital bonaerense para que vuelva a ser una referencia y un faro para toda la provincia de Buenos Aires», cerró.