Apenas unos días después de haberse confirmado la identidad de su padre biológico, este miércoles comienza en Tucumán el juicio por la apropiación de Marcos Ramos, el nieto 128 restituido por la lucha de Abuelas de Plaza de Mayo.
El Tribunal Oral Federal de Tucumán arrancará a las 9.30 el debate, que tendrá como único imputado a Carlos Vega, un ex oficial del Destacamento de Inteligencia 142 del Ejército quien está acusado como partícipe necesario de la apropiación de Marcos y la sustracción de su hermano mayor, Elías Ismael Suleiman.
Como jefe del Grupo de Actividades Especiales de Inteligencia y Contrainteligencia, Vega hizo ingresar como Personal Civil de Inteligencia a Víctor Sánchez, uno de los apropiadores de Marcos, ya fallecido. “Vega es quien dio el aval ideológico y moral para el ingreso de Sánchez como personal civil al Destacamento 142 en el mes de noviembre de 1976, lo que acreditaría un vínculo personal y previo entre Sánchez y Vega”, sostuvo el juez a partir de la acusación fiscal.
Como PCI, Sánchez integró las patotas que secuestraban personas y las torturaban en el Centro Clandestino de Detención Arsenal Miguel de Azcuénaga, donde habría sido vista Rosario Ramos por última vez.
Para la fiscalía, “la apropiación de Ramos por parte de Sánchez fue decidida y ejecutada por quienes tuvieron una responsabilidad primaria en la ‘lucha contra la subversión’, es decir, los oficiales del Ejército que pertenecieron al Destacamento de Inteligencia 142 del Ejército”.
Marcos nació el 9 de junio de 1976 en San Miguel de Tucumán. Su madre, Rosario del Carmen Ramos, era militante del PRT ERP, fue secuestrada a fines de ese año y permanece desaparecida. Con su mamá ya secuestrada, Marcos, de pocos meses de vida, y su medio hermano, Elías, de 8 años, fueron secuestrados de la casa donde ambos eran cuidados y fueron llevados a una casa de Tafí Viejo en la que había otros niños.
Allí fueron separados. Marcos fue apropiado por Sánchez y su esposa, Ilda Agustina Sánchez, también fallecida. Fue anotado el 17 de marzo de 1977 como su hijo biológico y lo nombraron Marcelo Ariel Sánchez. Mientras que su hermano fue enviado a una casa perteneciente a María de los Ángeles Cano, donde fue sometido a malos tratos y golpes, le cambiaron el nombre e intentaron inscribirlo bajo otra identidad, pero logró escapar y reunirse con su padre.
Los hermanos recién se reencontraron en 2018, cuando Marcos recuperó su verdadera identidad. Luego una investigación conjunta entre la Unidad Especializada en casos de Apropiación de Niños durante el terrorismo de Estado de la Procuración General de la Nación y de la Unidad de Derechos Humanos de Tucumán, Marcos accedió a entregar una muestra de sangre y esta dio positivo con la entregada por su medio hermano, Elías.
La restitución del nieto 128 se pudo realizar en un principio sólo con la rama materna de la familia. Debido a la clandestinidad en la que se movía Rosario en esa época, no había certeza de quién era su padre. Recién días atrás llegó la confirmación gracias a un estudio del Banco Nacional de Datos Genéticos: su padre es Pastor Dante Campos, también militantes del PRT y desaparecido por el terrorismo de Estado.
La identificación del padre se pudo lograr a partir de la muestra genética de su tía paterna, Ilsa Campos, hermana menor de Pastor. Tras el hallazgo, Macos pudo conocer a esta nueva rama de su familia y recuperar esa parte de su identidad robada en la apropiación.
La gran mayoría de los autores materiales, cómo el apropiador Sánchez, ya fallecieron y no llegaron a ser imputados. La apropiadora, Ilda Agustina Sánchez, falleció durante el proceso mientras que otros integrantes del Destacamento 142 de Inteligencia murieron o fueron apartados. Sólo quedó acusado Vega, como partícipe necesario.
