Banksy desafía otra vez al canon del arte mundial. En su cuadro “Madonna and Child”, una Virgen María amamanta a su bebé y en su pezón hay un agujero de bala oxidado que parece chorrear sangre. En “Happy Choppers (Crude Oil)”, helicópteros militares con moño rosa irrumpen en un suave paisaje otoñal. La vida y la muerte se cruzan -desde el sarcasmo político- en las pinturas, los murales y los grafitis de Banksy: el anónimo artista callejero que simboliza las protestas contra el poder global. ¿Cómo captar su visión para un futuro mejor?

A través de un recorrido por su obra contestataria, plena de humor y sutilezas. El 16 de diciembre de 2025, el Moco Museum (Modern & Contemporary) de Barcelona inauguró la muestra Banksy Disrupted Power, con 25 piezas de él que fueron autenticadas por Pest Control, la única organización autorizada para verificar su producción. Con varias incorporaciones, algunas inéditas en un museo, “la exposición explora uno de los temas más recurrentes de Banksy: el poder y su disrupción”, dice el texto oficial del Moco Museum.

Así, Disrupted Power examina “cómo el control se manifiesta en nuestra vida cotidiana y cómo Banksy lo desentraña a través de imágenes, gestos y momentos de ironía. Algunas obras gritan, otras susurran, pero todas cuestionan los sistemas en los que vivimos y cómo se construye la resistencia”. Con pinceles, esculturas o sprays, la conciencia cívica y anti-hegemónica de las obras de Banksy escandaliza al poder mundial por su síntesis crítica contra el capitalismo, el sistema económico, la publicidad o la policía. Su obra no se calla.
Y, por eso mismo, sus grafitis o sus stencils activan una empatía popular allí donde aparecen: muros, plazas, edificios exclusivos, museos o ignotas paredes. La forma inédita con que Banksy se apropia de los espacios públicos es vista como un acto de libertad por los activistas globales en contra de las guerras, del sistema financiero, de los usureros del Tercer Mundo, de los negadores del cambio climático y hasta de los explotadores de animales: Banksy los desafía a escalpelo con su arte urbano y anti-autoritario, ya universal.

¿Cómo funciona todo ello en la muestra Disrupted Power? Además de las pinturas “Madonna and Child” y de “Happy Choppers (Petróleo Crudo)”, brilla la escultura “Bullet Hole Bust”, de 2006: Goliat luce un sangrante tiro de bala en la sien, en vez del piedrazo mortal que David le propinó con su honda. “La obra transforma una imagen de belleza idealizada en un poderoso comentario sobre la vulnerabilidad, la violencia y la fragilidad del poder”, dice el Moco Museum. Un dato: la escultura había sido adquirida por Brad Pitt y Angelina Jolie tras la exposición Barely Legal en Los Ángeles, en 2006.
Aquellas obras (la Virgen con el pezón sangrante, los helicópteros de guerra con moño rosa, el Goliat con el tiro en la frente) son expuestas en Barcelona a la par de emblemáticas piezas de Banksy como la famosa nena del globo en “Girl with Balloon (Gold)”, de 2004; el hombre que se dispone a arrojar un ramo de flores como arma de protesta en “Love is in the Air (Red)”, de 2003, y el mono que interpela a la humanidad en “Laugh Now Panel B”, de 2002. Allí se crean “nuevos diálogos entre la ironía, la protesta y la esperanza”, dice el museo.

Y prosigue: “Estas obras transforman la atmósfera de la exposición. Los símbolos familiares permanecen, pero su significado se agudiza. La autoridad parece frágil. La belleza se interrumpe. La inocencia choca con la violencia. A través de la sátira y la moderación, Banksy continúa cuestionando quién ostenta el poder y con qué facilidad se fractura”. Así, empleando pinturas con monos, policías, ratones, flores y elementos de vigilancia, “el escurridizo Banksy invita a los visitantes a cuestionarlo todo a través del arte”.
Como también señalan en el Moco Museum, “este artista callejero y activista utiliza la sátira y el humor negro para abordar temas como la lucha contra la guerra, la antiautoridad y las cuestiones ambientales y sociopolíticas”. ¿El resultado? “El gran impacto de Banksy en este mundo une a las personas y a los amantes del arte, ya que su obra conecta nuestra conciencia colectiva. Banksy es un ejemplo vivo de que el arte puede cambiar el mundo”.

Banksy en el Moco Museum
Y la colección en Barcelona incluye más obras icónicas como “Forgive Us For Our Trespassing”, con un niño arrodillado con una cubetera tras haber pintado aquella frase, en rosa fresco, en una ciega pared: la ternura rebelde desafía a los muros y a la autoridad que prohíbe el libre uso del espacio público. Como dijo Birthe Fassen, la responsable de los tres Moco Museums (en Barcelona, Amsterdam y Londres): “Banksy es increíble por el imaginario que enseña” y es “muy culturalmente relevante en este momento”.
Para Fassen, la muestra Disrupted Power “ejemplifica la gran versatilidad de Banksy” en el Moco Museum, uno de los primeros del mundo en exponer sus obras. En tal sentido, la exhibición durará, mínimo, unos seis meses en Barcelona y luego se trasladará a alguno de los otros dos museos del grupo, en Ámsterdam y en Londres. Justo allí, en la capital de Inglaterra, donde el lunes 22 de diciembre Banksy había revelado dos nuevos murales acerca del aumento de niños sin hogar en el Reino Unido. Y fue noticia mundial.

El primer mural -luego publicado en el Instagram de Banksy- apareció en una pared en Bayswater, en el centro de Londres, y muestra a dos niños, con gorros y botas de invierno, acostados sobre un tejado de chapa. El mayor apunta con su dedo al cielo y ambos están rodeados de los reales desechos del barrio. Significativamente, los dos chicos son iguales a los de otro mural visto en Tottenham Court Road, en el centro de Londres, por donde pasaban cientos de compradores navideños: detrás de la pintura de los chicos está la torre Centre Point, con oficinas, tiendas y apartamentos de lujo.
¿Qué se dijo al respecto? Si bien Banksy jamás habla con la prensa, algunos analistas del arte callejero interpretaron ambos murales como una declaración sobre el crecimiento de la falta de vivienda infantil en el Reino Unido. No es casual: en octubre de 2025, el gobierno británico difundió datos del primer semestre del año que demuestran que aumentó el número de menores de edad en alojamientos temporales respecto del mismo período de 2024. Hoy hay más de 170 mil niños en Reino Unido en la categoría de personas sin hogar.

Y no fue aleatoria la ubicación del segundo mural de Banksy, ahí en Centre Point: justamente, Centrepoint es una famosa organización benéfica británica que combate la falta de vivienda juvenil, y el nombre fue elegido en 1969 para graficar el contraste entre la carísima torre, que el fundador de la institución social Centrepoint consideraba una “afrenta para las personas sin hogar”, y los jóvenes a la intemperie.
La falta de vivienda es un tema que a Banksy lo interpela especialmente. Ya en 2019 había presentado un mural, en Birmingham, en el que mostraba a renos alzando su vuelo y tirando de un banco en el que dormían personas sin hogar. También en 2019 presentó la obra “La cicatriz de Belén”, que deja ver un agujero de bala en una pared de concreto sobre el niño Jesús en vez de la famosa estrella. ¿A dónde expuso Banksy aquella obra? En un hotel en Belén, en Cisjordania, para sentar posición sobre el conflicto israelí-palestino.

Y, por fin, en diciembre de 2025, Banksy presentó en sus redes sociales la obra “Madonna and Child”: el de la Virgen María con el agujero de bala oxidado en el pezón y el niño en sus brazos. Hasta hoy, a la obra se la interpreta como una declaración del artista sobre las muertes civiles en la guerra de Gaza. Y ahora está expuesta en el Moco Museum de Barcelona: allí donde se puede ver junto con otras 24 de sus obras revulsivas contra el conformismo global. ¿En qué paredes con vivos colores volverá a interpelar al presente?