Ya en la cuenta regresiva al Mundial, la definición del Apertura 2026 que Belgrano y River jugarán esta tarde desde las 15:30 en el estadio Kempes de Córdoba promete ocupar un lugar en la historia de finales de ligas argentinas. Para el Pirata, que ya le ganó a River la Promoción de 2011 -y lo mandó a la B-, sería la primera estrella de su historia. River, que es el máximo ganador de ligas nacionales, vuelve a jugar una definición de este tipo de torneos -por fuera de las copas- desde 1984. Sin contar las más recientes -Platense y Estudiantes campeones en 2025- ni tampoco otras finales con un formato diferente -Tigre, que estaba en la B, superó a Boca en la Copa de la Superliga 2019, y Colón goleó a Racing por el mismo certamen en 2021-, éste es un repaso por las mejores finales de la liga argentina:
-Estudiantes 3-Racing 0, 1967, Metropolitano.
El Pincha ya venía de una hazaña en la semifinal, cuando perdía 3-1 en la Bombonera contra la sorpresa del año, un gran Platense, que encima estuvo a punto de ponerse 4-1. Diez contra once, en inferioridad numérica por la salida de Enry Barale, Estudiantes llegó primero al descuento a través de Juan Ramón Verón, luego al empate con Carlos Bilardo, y finalmente a la jugada de quiebre, con un absurdo penal del arquero Juan Carlos Hurt a Bilardo, que Carlos Pachamé cambió por gol. Tres días después, contra un Racing enfocado en la Copa Libertadores (y con sólo 48 horas de descanso tras su semifinal ante Independiente), el equipo de Osvaldo Zubeldía ganaría el Metro 67 y comenzaría su inolvidable recorrido por América y el mundo. Estudiantes cambió el mapa del fútbol argentino, hasta entonces con los cinco clubes grandes como únicos campeones de liga del profesionalismo.
-Chacarita 4-River 1, 1969, Metropolitano.
La vuelta olímpica soñada por el Funebrero, conseguida encima con una goleada contra un grande. Los goles de Horacio Neumann (2), Ángel Marcos y Franco Frasoldatti en la final, jugada en la cancha de Racing, fue otro golpe para un River que atravesaba sus 18 años en el desierto, sin salir campeón.
-Boca 1-River 0, 1976, Nacional.
La única final que definió un campeonato de liga entre los dos clubes más ganadores y populares. La atipicidad se agrandaría con el tiempo también por su misterio: las imágenes televisivas del gol de Rubén Suñé, de tiro libre, permanecieron inhallables durante décadas y recién fueron divulgadas 43 años más tarde, en 2019. Hasta entonces, las teorías sobre su ausencia se habían multiplicado hasta el delirio: que las cámaras apuntaban a la mitad de cancha porque había un tumulto; que un incendio destruyó la cinta; que los militares habían mandado a cortar la cinta (el golpe de Estado había sido hace pocos meses); y que, según el propio Suñé, su remate había sido tan fuerte que las cámaras no llegaron a captar el recorrido de la pelota. La finalísima se jugó ante 90.000 personas en cancha de Racing. Ya en 2018, River se quedaría ante Boca con la Supercopa Argentina en Mendoza al ganarle 2-0, aunque se trataría de una copa y no de una liga -a fin de año, claro, llegaría la final de la Copa Libertadores en Madrid, también ganada por el equipo de Marcelo Gallardo-.
-Talleres 2-Independiente 2, 1977, Nacional.
Por la instancia (una final) y las circunstancias adversas (con tres jugadores menos), difícil no considerarla la mayor hazaña de los torneos de AFA. El torneo correspondía a 1977 pero las finales se jugaron en enero de 1978: en Avellaneda habían empatado 1-1 y ya en la revancha en Córdoba, a falta de quince minutos, Talleres se puso 2-1 con un gol convertido por la mano por Ángel Bocanelli. En las protestas, el árbitro Roberto Barreiro expulsó a tres jugadores de Independiente. Otros futbolistas querían irse de la cancha pero el entrenador, José Pastoriza, les indicó que se quedaran con una frase de época: “Vayan, sean hombres, jueguen y ganen”. Y en ese cuarto de hora, ocho héroes contra once futbolistas, llegó la rebeldía: a los 37 minutos del segundo tiempo, un zurdazo de Ricardo Bochini marcó el 2-2 que, por diferencia de gol, le dio el título a Independiente. Una posterior interpretación le adjudicó a este partido un cambio en la jefatura de la AFA: en 1979 asumiría como presidente Julio Grondona, hasta entonces dirigente de Independiente, por sobre el favorito, Amadeo Nuccetelli, de Talleres.
-Rosario Central 5-Racing de Córdoba 1, 1980, Nacional.
En un fútbol -un país- tan concentrado en el área metropolitana de Buenos Aires, la definición del Nacional 80 se elevó como un paréntesis de federalismo: fue (y sigue siendo) la única final de Primera División entre dos equipos del Interior. Central, afiliado a la AFA desde 1939 y ya campeón en 1971 y 1973, impuso su superioridad en el primer partido contra los sorprendentes cordobeses, que sólo habían participado en el fútbol grande en el Nacional 78. En la revancha, Racing ganó 2-0 pero Central se consagró campeón por la amplia diferencia de goles de la ida en Arroyito.
-River 0-Ferro 3, 1984, Nacional.
El Everest de un equipo que marcó una época en la primera mitad de la década del ’80, el de Carlos Griguol. A los 35 minutos de la final de ida del Nacional, en el Monumental, Ferro ya ganaba 3-0 con goles de Adolfino Cañete, Hugo Noremberg y Alberto Márcico. En la revancha, otro gol de Cañete a los 2 minutos sentenció la serie, que terminó 20 minutos antes por incidentes en la tribuna de River. Ese Ferro, que mezclaba orden y brillo, ya había sido campeón en el Nacional 82 y doble subcampeón el año anterior. Su arquero Carlos Barisio permaneció 1075 minutos (más de 11 partidos) sin que le convirtieran un gol en 1981, récord aún vigente en Primera. También en 1981, River y Ferro habían jugado la final del Nacional pero con un resultado inverso: ganó el equipo de Núñez.
-Boca 1 (1)-Newell’s 0 (3), temporada 1990/91.
Fue la última temporada larga, de 38 equipos, con un sólo campeón. El equipo de Marcelo Bielsa ganö el Apertura, entonces en el segundo semestre (1990), y el de Oscar Tabárez el Clausura, en la primera parte de 1991. Pero el título se ponía en juego en dos finales. En la ida, en Rosario, ganó Newell’s 1-0. En la revancha, Boca repitió el resultado en medio del barro e igualó la serie pero, tras un alargue, fueron a penales, donde Newell’s consumó su hazaña con un equipo repleto de jóvenes de sus divisiones inferiores.
