¿En qué andaba Carlos Busqued? ¿Cuánto le faltaba para terminar su nueva novela? Eso le preguntaría Juan Maisonnave, el curador de la muestra Un mundo de Busqued, al escritor fallecido en 2021 a los 50 años: la exposición ocupa las Salas 2 y 3 del Centro Cultural Recoleta y recobra a Busqued (autor de la novela Bajo este sol tremendo y del non-fiction Magnetizado) a través de sus objetos preciados: “Restos, hallazgos y caprichos”. ¿Qué siente Maisonnave? “Que Busqued supo ver las fuerzas oscuras en la sociedad argentina”.
En 2009, en Bajo este sol tremendo, Cetarti fuma porro y ve TV hasta que un desconocido le dice que su madre y su hermano fueron asesinados a escopetazos. Viaja al pueblo de Lapachito y conoce a Duarte, antiguo militar, albacea y amigo del asesino de su madre, y a Danielito. Es una novela de outsiders y una historia sobre la dictadura, que obtuvo una mención en el Premio Herralde. Y donde los animales conviven con los hombres en igualdad de condiciones: se ve lo derruido, lo existencial, lo ominoso y una trama ilegal y poderosa.
De 2018, Magnetizado es una conversación de Busqued, en el Complejo Penitenciario Federal 1 de Ezeiza, con Ricardo Melogno, el hombre que en 1982, a los 22, mató sin motivo a cuatro taxistas: el libro se armó con entrevistas, documentos forenses y recortes de diarios. Y sobre todo con la voz de Melogno. ¿Qué hay detrás del múltiple asesinato? Magnetizado es un híbrido entre el reportaje, la crónica, la narrativa y el identikit literario. Y también dejó innumerables objetos y feroces obsesiones para volver a Carlos Busqued.
De todos ellos se alimenta la muestra en el CC Recoleta, que se puede visitar libremente, de martes a viernes de 12 a 21, y sábados, domingos y feriados de 11 a 21. Como dice Maisonnave en su rol de curador: “Con sólo dos libros, este escritor construyó la obra más inquietante de la primera década del nuevo milenio”. Busqued había nacido en 1970 en Presidencia Roque Sáenz Peña, Chaco, donde vivió hasta los quince años, cuando se fue a Córdoba. Estudió Ingeniería Metalúrgica y entre 2006 y 2007 se mudó a Buenos Aires. Falleció de un paro cardíaco el 29 de marzo de 2021. Pero esta muestra no busca el pesar.

Sí explora al escritor con cariño y vividez. Allí están sus cuadernos, sus libros subrayados, sus recortes y las típicas remeras rockeras de Busqued. También la exposición registra su afición por el aeromodelismo, la marihuana y los documentales sobre criaturas abisales”, dice Maisonnave. Se ve pintado un calamar gigante, fotografías, pipas, anteojos, revistas y otros objetos: “Nada forma una colección ordenada sino que son restos, hallazgos y caprichos que Busqued mantenía cerca porque, de algún modo, activaban su pensamiento”.
¿En qué piensa ahora Maisonnave? “Como dije, yo creo que Busqued es el escritor de las fuerzas oscuras. Duarte, el personaje de Bajo este sol tremendo, no es otra cosa que una mano de obra desocupada de la dictadura y usa lo que aprendió para montar su empresita de secuestros extorsivos”. Pero también “hay que leer Magnetizado, que no se trata de un asesino serial. El libro tiene que ver con las instituciones tétricas -psiquiátricos y cárceles comunes- en las que después habita esta persona que cometió unos horrendos crímenes”.
Tras el fantasma de Carlos Busqued
La muestra Un mundo de Busqued permite revelarlo en su complejidad, dice Maisonnave: “Hay gente que no sabía quién era, fue a ver la muestra y le pareció alucinante el universo que se representa, con los recortes, los cuadernos y los libros. Y la gente que lo había conocido está conmovida, algo que a mí también me pasó. Fue fuerte ver colgadas y planchadas todas esas remeras que usaba Busqued. Así que esta es una genial manera de volver a leerlo y de que un montón de gente descubra su ecosistema material”.
Allí también vieron qué mostrar y qué no: cómo representar a Busqued a partir de sus objetos. “Pensamos la muestra a partir de sus obsesiones y con las cosas que lo identifican. Yo volví a leer toda su obra, que por supuesto es breve, pero también están los cuentos que salieron en la revista cordobesa Clarice, entre otras cositas”, repasa Maisonnave. “Así que me metí mucho en su mundo y dije: ‘Quiero que esté Sumario del crimen, una revista especializada en asesinos seriales’, porque salió Magnetizado y Busqued se sabía un montón sobre asesinos tales como Charles Manson. También dije ‘quiero que estén los avioncitos’”’.
Y luego hay viejas historietas como El Tony, Nippur de Lagash o D’artagnan porque “Busqued se ponía a conversar sobre ellas con Ricardo Melogno, el hombre que mató a los cuatro taxistas, y había que tener esas revistas en el CC Recoleta”, registra Maisonnave. Además están expuestas las frases y los subrayados de Busqued: “Eso también es un gancho para la gente que pasa y se pregunta: ‘¿Quién este loco? ¿Cuáles son sus intereses?’. Y así se armaron los tres bloques temáticos de la exposición: sus remeras, sus objetos y sus frases”.

¿Qué es lo que también valora Juan Maisonnave de Carlos Busqued? “Hay algo de la fascinación por el oscuro mundo de la naturaleza que Busqued usa muy bien en Bajo este sol tremendo: los hombres y los animales luchan por igual por la supervivencia”. Y Maisonnave, ahora ya no sólo como curador sino como escritor, se pone a pensar en los sucesores literarios de Busqued: “Hay algo de él en varios autores cordobeses. En el Luciano Lamberti de los cuentos de El asesino de chanchos, por ejemplo; en cosas del primer Federico Falco o en Carlos Godoy. Yo siento que hay intereses que se tocan: el universo crudo y salvaje”.
¿De dónde había salido la novela Bajo este sol tremendo? “De las lecturas predilectas de Busqued: Philip K. Dick, Ballard, Rejtman, Burroughs (Cetarti, uno de los protagonistas, sueña con un escarabajo gigante lleno de veneno y tristeza)”, describe Maisonnave. Y también a esos autores los reflejaron de diversas maneras en la muestra (con la revista Cazador, con un manga japonés, con la publicación Cerdos y Peces): “Busqued participó del último número de la Cerdos y Peces, cuyos fondos iban a estar destinados a Enrique Symns, su fundador, que estaba internado. Y ahí Busqued participó con un texto inédito”.
Los espectadores tendrán tiempo de descubrir y discernir los diversos objetos que les depara la muestra para internarse en el mundo -cotidiano, oculto, pendiente- de Carlos Busqued: “Está el calamar gigante, que es lo primero que uno lee en Bajo el sol tremendo: un locutor cuenta cómo están dando caza a un calamar gigante que encontraron en Japón y que es muy raro de ver en la superficie -dice Maisonnave-. Ese animal, de siete u ocho metros, está ilustrado en una de las paredes del CC Recoleta. También está la mandíbula de lo que creemos que es un tiburón, pero no estamos seguros”.
Pero en la muestra “hay de todo”, dice Maisonnave. “El aeromodelismo queríamos que estuviera por varios motivos. En Bajo este sol tremendo, Duarte es un aficionado, pero, además, Busqued explicó por qué le interesaba eso: él decía que vos tenías que armar un avión con tanta seriedad como para que te diera el verosímil: que a la persona que lo ve le hiciera imaginar el avión verdadero”. Y para Busqued, “para una novela es lo mismo: hay que armar el verosímil para que todo funcione como que está sucediendo de verdad. Por eso me encanta que Carlos Busqued esté en el CC Recoleta: era un escritor extraordinario”.