Marzo de 2026 va a tener centenares de lanzamientos, pero hay cinco discos que, por peso específico y por lo que ponen en juego en la trayectoria de sus autores, merecen una atención aparte. Play Me muestra a Kim Gordon empujando todavía más lejos su etapa solista tras la implosión de Sonic Youth; Make-Up Is a Lie vuelve a colocar a Morrissey frente al desafío de sostener su figura artística después de años turbulentos; Against the Dying of the Light insiste en la introspección minuciosa de José González; Honora encuentra a Flea probando lenguajes fuera del perímetro rockero; e Into Oblivion reactiva la potencia de Lamb of God en un momento clave para el metal contemporáneo. Se trata de cinco discos que prometen dejar su huella en el balance del año.
Kim Gordon – Play Me (13 de marzo)

Kim Gordon regresará con Play Me, su tercer álbum solista. El disco llegará a través de Matador Records como continuación de The Collective (2024) y muestra a Gordon consolidando una estética que conjugó toda su carrera: una mezcla de crítica social, experimentación sonora y urgencia expresiva. Musicalmente, Play Me se presenta más centrado y rítmico, con canciones más cortas y directas que las de sus trabajos anteriores, sin perder el filo conceptual que la caracteriza. El primer y segundo single, “Not Today” y «Dirty Tech», anticipa un tono menos abrasivo y más melódico que su álbum anterior.
Morrissey – Make-Up Is a Lie (6 de marzo)

El regreso discográfico de Morrissey con Make-Up Is a Lie es decididamente uno de los acontecimientos del año. Tras múltiples polémicas personales y cancelaciones intermitentes, su regreso a Sire Records subraya la intención de reposicionarse tras un silencio discográfico prolongado. Producido por Joe Chiccarelli, con quien trabajó en momentos clave de su trayectoria, el álbum adelanta una mezcla de lirismo filoso y teatralidad inquietante que definió buena parte de su obra desde Viva Hate (1988). El primer sencillo homónimo y la inclusión de versiones reinterpretadas de piezas ajenas suscitaron debates sobre la forma en que Moz articula su relación con el pasado y el presente artístico. Lo más significativo es cómo este lanzamiento reubica al cantante en el mapa global del rock adulto: no como gesto revivalista, sino como un replanteamiento de su voz frente a un mundo musical muy distinto al de sus épocas de esplendor.
José González – Against the Dying of the Light

El nuevo álbum del sueco José González (hijo de padres argentinos que se exiliaron en ese país durante la última dictadura cívico-militar de nuestro país) llega tras el aclamado Local Valley (2021). Es un trabajo esperado por su profundidad lírica y su enfoque acústico introspectivo. El perfil de González como compositor reflexivo eleva las expectativas en torno a este lanzamiento. Against the Dying of the Light promete expandir el foco temático hacia el presente de la humanidad, un contexto donde la tecnología redefine relaciones y significados. Esto posiciona al álbum como una obra que puede resonar en público y crítica con sensibilidad contemporánea, combinando la eficiencia narrativa de González con una construcción sonora que se espera sea más rica en texturas que en sus trabajos anteriores.
Flea – Honora

Después de casi cinco décadas como una de las figuras definitorias del rock popular, Flea -bajista de Red Hot Chili Peppers- presenta Honora, su primer álbum solista. El disco genera mucha curiosidad debido a su enfoque explícitamente jazzístico y colaborativo, con participaciones de figuras como Thom Yorke y Nick Cave. Honora tiene su corazón está en el jazz y la exploración sonora, con Flea tocando bajo, trompeta y colaborando en composiciones centradas en la libertad improvisatoria. Este giro profundo hacia un lenguaje musical menos estructurado lo pone en diálogo con una tradición de jazz y la fusión. El álbum promete ser un hito personal en su carrera y atraer a público del rock a escenarios musicales más amplios.
Lamb of God – Into Oblivion (13 de marzo)

El regreso de Lamb of God con Into Oblivion es, sin dudas, uno de los lanzamientos que ya domina la agenda metalera internacional. El disco representa el primer álbum en cuatro años de una de las bandas más influyentes del groove/thrash metal contemporáneo. Registrado con producción de Josh Wilbur y grabado en escenarios vinculados a la historia del grupo, Into Oblivion emerge con una mezcla de potencia rítmica, agresión melódica y política lírica que medios especializados han señalado como su característica más potente. El título y los singles adelantados sugieren una mirada crítica al deterioro del contrato social en Estados Unidos y la angustia de una generación que observa un cambio brutales en normas culturales y valores compartidos. Musicalmente, se anticipa una combinación de riffs pesados, breakdowns intensos y texturas que muestran tanto la fuerza bruta del grupo como su capacidad para explorar terreno sin concesiones.