El hantavirus se convirtió en noticia a nivel global a partir de los casos en el crucero MV Hondius, pero en tierra firme a nivel local hay datos alarmantes desde hace meses: Argentina se encuentra por encima del punto de brote para la enfermedad, con 105 casos confirmados en la temporada 2025-2026 hasta la semana 18, y 33 fallecimientos. La letalidad, del 31,4%, es más elevada que temporadas previas.

La tasa de mortalidad (0,69 casos fallecidos por 1.000.000 de habitantes) es casi tres veces mayor que en la temporada anterior hasta la semana 17 (0,25 casos fallecidos por 1.000.000 habitantes). Los 105 casos se localizaron en su mayoría en Buenos Aires (43 casos), Salta (30), Santa Fe (7), Jujuy (7), Rio Negro (6), Entre Ríos (5) y Chubut (5), según datos del Boletín Epidemiológico Nacional. “A nivel regional, en la actual temporada, la tasa de incidencia más elevada corresponde a la región del NOA (0,61 casos por 100.000 habitantes), donde se registraron 37 casos confirmados”, reporta del Ministerio de Salud de la Nación.

El 81% de los casos de la región norte se concentró en Salta, donde se registra la incidencia más alta del país, con 1,98 casos por 100.000 habitantes (aunque por debajo del valor máximo registrado en la provincia). La región del NOA presenta también la mayor tasa de mortalidad (1,66 por 1.000.000 habitantes). Los diez fallecimientos de la región se dieron en Salta, que tiene la mayor mortalidad entre todas las jurisdicciones (6,59). Pero la provincia con más casos fatales es Buenos Aires, con 17.

Mientras el mundo hablaba del hantavirus, el gobierno de Javier Milei y su ministro de Salud, Mario Lugones, confirmaban la salida de Argentina de la Organización Mundial de la Salud (OMS). “Hubo 46 casos y muchos fallecidos. Estamos preocupados”, señala desde Salta el infectólogo Marcelo Quipildor, del Hospital San Vicente de Paul, en Orán. “Hay casos entre gendarmes y trabajadores de frontera, que llevan y traen mercadería de Bolivia. Es un trabajo de riesgo porque sí o sí pasan por el monte y a veces pernoctan ahí y contraen la enfermedad”, describe.

En marzo murió el gendarme Mauro Ponte, de 26 años. En abril su par Darío Molina, de 40. El abogado Alejandro González, familiar de Molina, presentó denuncias penales y civiles contra Gendarmería, el Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas (IOSFA) y el hospital local. Según planteó, la Fuerza había ordenado suspender los trabajos del Plan Güemes en el monte tras el primer deceso, pero recién se habrían frenado las tareas tras el segundo caso fatal. Familiares de los gendarmes muertos por hantavirus marcharon en Salta para reclamar justicia.

“Hemos tenido muchos casos relacionados a gendarmes y trabajadores de fronteras. Se necesita hablar del tema todo el tiempo. Es muy importante tratar de mantener higiene y limpieza en casas, sobre todo rurales, tener precauciones al acampar”, remarca Quipildor. Explica que el hantavirus “es transmitido por roedores, pero no todos contagian, y se encuentra distribuido a lo largo de toda la Argentina, en las cuatro regiones. NOA es la que comenzó con los primeros casos sospechosos. Cuando se diagnosticó el primer caso ya teníamos circulación, en 1988”. Desde entonces disminuyó la mortalidad, “de 60-70% a 17-25%”. Ahora, el incremento de ese porcentaje genera preocupación.

“En nuestro país es endémica la enfermedad, tanto en Salta como en el Noroeste y Centro, con pocos casos en la zona Sur. Lo que pasa es que la cepa Andes es más frecuente en la zona Sur y tiene más mortalidad. Es la que se transmite entre humanos, por eso la relevancia en el Sur”, señala el infectólogo Ricardo Teijeiro, de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI). “Como siempre, todas las enfermedades infecciosas de este tipo tienen mayor impacto y gravedad en grupos en particular, como inmunosuprimidos, adultos mayores, niños pequeños. Están más afectados porque naturalmente tienen menos mecanismos de defensa”.

La edad promedio de los casos fallecidos en la temporada actual es de 34,5 años. Con la excepción del grupo de menores de diez años (en el que hubo un único caso y falleció), los grupos con mayor letalidad corresponden a los de 20 a 29 (37%), 30 a 39 (31,8%) y 40 a 49 (32%). A partir de los 70 años no se notificaron casos confirmados en el país. Era la edad del ornitólogo holandés Leo Schilperoord, quien falleció igual que su esposa (Mirjam Huisman, de 69 años) tras contraer hantavirus en algún momento de su travesía del crucero por nuestro país. El matrimonio pasó por La Rioja, Salta, Santiago del Estero y Corrientes, para cruzar luego a Uruguay y viajar finalmente a Ushuaia. De allí partió el crucero que se transformó en epicentro de un brote de la variante Andes. La cepa no está presente en la región NOA.  «

Crece el hantavirus en el país: por encima del nivel de brote y con alta letalidad
El hantavirus se convirtió en noticia a nivel global a partir de los casos en el crucero MV Hondius.
Foto: @DrTedros
El antecedente de los contagios en Epuyén

El síndrome cardiopulmonar por hantavirus presenta síntomas de un cuadro febril inespecífico: fiebre, dolores musculares, escalofríos, cefalea, náuseas, vómitos, dolor abdominal, diarrea. En algunos casos causa insuficiencia respiratoria grave y shock cardiogénico con desenlace fatal. El período de incubación puede alcanzar hasta los 45 días.

En Argentina circulan dos especies de virus hanta -Andes y Laguna Negra- y al menos diez genotipos virales diferentes. Pero la transmisión entre humanos sólo se registró con la cepa Andes, en la Patagonia.

Fue la que causó el brote en Epuyén a fines de 2018. Por entonces, en esa comunidad chubutense de menos de 3000 habitantes, una cadena de contagios a partir de la concurrencia a una fiesta de 15 desencadenó el brote más grave de la enfermedad en el país, con 34 contagios y 12 muertes.

Crece el hantavirus en el país: por encima del nivel de brote y con alta letalidad