Con 376 equipos, largo hasta en su nombre y con sólo cuatro ascensos al Federal A, el Regional Federal Amateur 2024 es un torneo tan inabarcable como un mapa de China –no tanto como el de Taiwán, si es por las preferencias diplomáticas del gobierno-. Perdidos entre cientos de partidos, este jueves Defensores de Formosa le ganó 8-7 por penales a Mandiyú de Corrientes y avanzó a las semifinales de la sección Litoral Norte. A simple viste, la historia a contar, aunque ya algo repetida, sería la de los correntinos, un club con una gran hinchada que de 1988 a 1995 jugó en Primera División, les ganó a los cinco grandes y disfrutó a Diego Maradona como técnico. Pero el equipo local, conocido como “Defe” o «Policial» dentro de Formosa, acaba de reivindicar su origen y su pasado. Aunque todavía figura como Defensores de Formosa para los registros de la AFA y algunos medios nacionales que cubren el torneo, una asamblea de dirigentes en las últimas semanas de 2023 votó a favor de recuperar el primer nombre del club. Así, entonces, volvió a llamarse Defensores de Evita.

La desperonización forzada en el deporte tiene varios capítulos. Algo similar ocurrió con el estadio de Sarmiento de Junín, Eva Perón, el único de los 28 clubes que participan en Primera cuyo escenario tiene nombre femenino –aunque puede sumársele Madre de Ciudades, el de Santiago del Estero-. La cancha del Verde fue inaugurada en 1951 y bautizada de inmediato en honor a la entonces primera dama, que había vivido en Junín entre 1930 y 1934, pero perdería su denominación tras el Golpe de Estado de 1955. Ya a comienzos de 1956, las letras de hormigón que formaban el nombre sobre la platea fueron derribadas y recién en 2009 el título oficial sería restituido, con el correspondiente Eva Perón sobre una tribuna. Los estadios de Colón de Santa Fe y de San Martín de Tucumán también se llamaban Eva Perón pero tras la dictadura de 1955 se reconvirtieron en Brigadier López y La Ciudadela, respectivamente, y nunca recuperaron su nombre. Un reciente artículo en La Gaceta lo recordó y generó una polémica en Tucumán.

Nace Defensores de Evita

Alejado del fútbol profesional, el caso de Defensores de Formosa pasó desapercibido. Si ya de por sí se trata de una de las provincias más desconectadas de las grandes ligas de AFA, Defe además corre por detrás de Primero de Mayo, Sol de América, San Martín o Sportivo Patria, los clubes formoseños más populares o poderosos económicamente. Pero, encima, a Defensores de Evita le habían arrebatado su nombre. Fundado en 1951 por un grupo de amigos que jugaban cerca de la Laguna de los Indios, en la capital formoseña, y debían viajar en barco a Buenos Aires para participar con un nombre formal en los Campeonatos Evita –que luego ganarían en su categoría-, Defensores de Evita comenzaría a participar en la Liga Formoseña en 1952. El vínculo entre el club y la Policía provincial nació entonces: dos ex efectivos fueron clave para los primeros pasos.

Pero la proscripción a cualquier referencia peronista a partir del golpe de Estado de 1955 lo obligó a cambiar de nombre apenas tres años después y decantó en uno mucho más genérico, Defensores de Formosa. El cambio fue total. Defensores de Evita había nacido con una camiseta en tributo a Platense, de buena campaña en la época y, acaso, también, como símbolo a favor de “los equipos chicos”, tal como la simpatía que Eva Perón desplegó por Banfield en la final de 1951 con Racing –“¿Cuál es el más humilde? Quiero que salga campeón”-. Pero Defensores de Formosa ya pasaría a jugar con una camiseta similar a la de Chacarita. El club ganaría su primera liga local en 1986 y en la segunda, en 1992, tendría al futbolista formoseño más famoso entre sus filas: un joven Hugo Benjamín Ibarra, que luego pasaría a Colón y más tarde a Boca, donde ganaría cuatro Libertadores y sería su técnico en 2022 y 2023. En la actualidad, acaso el segundo jugador formoseño más conocido, Raúl de la Cruz Chaparro –ex River a inicios de los ’80-, es el encargado de conducir el fútbol, ya dentro de una gran transformación.

En diciembre de 2021, el club –siempre vinculado a la policía provincial, al punto que el jefe de las fuerzas formoseñas, el comisario Walter Arroyo, también es el presidente del club- inauguró un nuevo estadio que empezó a recuperar su identidad perdida (o proscripta): el escenario fue bautizado “Defensores de Evita”. A la vez, con la presencia del gobernador Gildo Insfrán, en la fachada se colocaron dos escudos, el original de Defensores de Evita –con los colores de Platense, junto a su fecha de fundación, 1951-, y el de Defensores de Formosa –el inspirado en Chacarita-. Las dos plateas del estadio están pintadas con esa lógica: una es marrón y blanca y la otra, roja, negra y blanca. El equipo usa las dos camisetas, una titular y otra alternativa, y ambas exhiben los dos escudos.

Mientras el equipo es bicampeón de la liga formoseña 2022/23, la Comisión Directiva tomó una decisión hace pocas semanas: que el club dejara definitivamente el nombre Defensores de Formosa y volviera a llamarse Defensores de Evita. Como el Regional Amateur Federal ya había empezado, en los registros de la AFA sigue el nombre impuesto tras el Golpe de Estado en 1955. Pero sólo es cuestión de tiempo: Defensores de Evita volvió a jugar. Tras la victoria por penales ante Mandiyú –tras dos 0 a 0-, el rival en las semifinales será Resistencia Central, de Chaco. Tal vez ascienda al Federal A, el paso previo a la Primera Nacional. Y ahí vuelva a ser noticia.