Acorralado por el avance de las causas judiciales y el inminente pedido de interpelación en el Congreso, Manuel Adorni formalizó su renuncia a la Jefatura de Gabinete mediante una extensa carta dirigida a Javier Milei. Lejos de la autocrítica, el texto funcionó como un agresivo manifiesto de defensa personal, donde el exvocero se posicionó como víctima de una «campaña sistemática de desprestigio» y de presuntas operaciones mediáticas destinadas a minar su gestión. Con el naufragio político ya consumado, Adorni denunció un ensañamiento hacia su figura y justificó su dimisión en la necesidad prioritaria de resguardar la intimidad de sus afectos.
En un minucioso inventario del escándalo, el exfuncionario enumeró y rechazó una por una las acusaciones que dinamitaron su permanencia en Balcarce 50. En su descargo, tildó de «mentiras» las denuncias sobre contrataciones irregulares, gastos suntuosos, nepotismo, sociedades en Uruguay y negocios con firmas estatales, llegando a calificar de ridículas las versiones sobre una presunta granja de criptomonedas y un «pendrive lleno de dólares». El descargo también incluyó desmentidas sobre supuestas cirugías estéticas y supuestos retornos millonarios a periodistas para blindar su imagen pública.
A continuación, se detallan los puntos centrales y las definiciones más salientes del texto de despedida:
- Denuncia de extorsión al poder: Adorni catalogó como una infamia la versión de que continuaba al frente de los ministros porque mantenía extorsionados al Presidente y a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
- Ataque a los medios de comunicación: apuntó directamente contra el periodismo por un presunto «hostigamiento constante» enfocado en destruir su honorabilidad y la de su entorno biológico y familiar.
- Inexistencia de pruebas: aseguró que «nunca existió una sola prueba» que comprometiera su transparencia en la función pública, quejándose de haber sido tratado de «delincuente y corrupto» sin fundamentos reales.
- Invasión a la intimidad: denunció que las operaciones inventaron desde amantes y divorcios hasta «un padre biológico distinto al real» para forzar su salida del esquema de gobierno.
Sobre el cierre de su misiva, el exjefe de Gabinete intentó dotar a su partida de una épica de integridad, en sintonía con el relato de pureza que la Casa Rosada buscó sostener hasta el último minuto. «Hoy me voy a ir a dormir en absoluta paz conmigo mismo y con lo hecho por el país», concluyó Adorni, intentando clausurar en los papeles una crisis política que promete continuar su derrotero en los pasillos de los tribunales de Comodoro Py.

