El 21 de octubre de 2025 el Senado de la Nación ratificó, con un número que superó los dos tercios de los votos, la aprobación de la Ley de Financiamiento Universitario, de manera tal que luego de un extenso trámite parlamentario y a pesar del veto interpuesto por el Poder Ejecutivo, la norma quedó definitivamente sancionada.

La administración libertaria, sin embargo, como si se tratara de un hecho optativo, decidió que no iba a aplicar esa ley y, mientras busca a través de argucias legales que algún juez le de la razón (cosa que hasta el momento no consiguió) continuó, con una perseverancia digna de mejores causas, atacando los ingresos de docentes y no docentes de las universidades nacionales.

Cuando ya pasaron más de 190 días desde la sanción de la norma que el gobierno se niega a cumplir, un nuevo informe del Grupo EPC (Economía, política y ciencia) calculó que los salarios del personal con dedicación a la investigación en Universidades Nacionales (tomando como cargo testigo el de Profesor Adjunto con dedicación exclusiva y 10 años de antigüedad), descendieron una vez más durante el mes de marzo un 1,3%. Eso da como resultado una caída del 9,3% para los últimos doce meses, del 33,7% real respecto de noviembre de 2023 y de 40,5 puntos frente a diciembre de 2015.

Al analizar la evolución mensual de los salarios universitarios desde el inicio de la gestión del presidente Javier Milei, el trabajo observa un primer derrumbe de los ingresos del sector (luego del estallido inflacionario producto de la brutal devaluación de mediados de diciembre del 2023) que alcanzó su pico más bajo hacia enero de 2024, para luego avanzar con una tímida recuperación que se extendió hasta octubre 2024. A partir de allí, el deterioro salarial encadenó una serie de 15 caídas mensuales consecutivas, de manera tal que para marzo 2026 los sueldos llegaron a su punto máximo de deterioro, incluso por debajo del mínimo de enero 2024.

El ajuste en la política salarial de los trabajadores universitarios llevado a cabo por el Poder Ejecutivo ha sido tan feroz que revirtió totalmente la recuperación que el sector había tenido entre 2003 y 2011 (+81,4% real), y agudizó el deterioro que había sufrido entre 2017 y 2021 que se había comenzado a revertir en 2022 y 2023. De acuerdo con el informe, actualmente, los salarios en universidades nacionales se encuentran por debajo incluso de los valores del 2002 y a 44,0 puntos del pico de 2011.

Más adelante, el trabajo toma el incremento de precios medido por el IPC-INDEC, que fue de 293,4% entre noviembre de 2023 y marzo de 2026 y lo compara con el aumento de salarios de los trabajadores docentes y no docentes universitarios que, durante el mismo período, fue del 160,9%. Es decir, que los sueldos del sector registran una perdida de 132,5 puntos. Eso significa que para volver a tener el mismo salario real que en noviembre 2026, deberían tener un aumento del 50,7%.

Otra forma de ver el deterioro salarial consiste en expresar el salario testigo de universidades nacionales y expresarlo en canastas básicas totales (CBT) del INDEC (Canasta Hogar 2 que incluye dos adultos y dos menores en el hogar). Desde este punto de vista, entre noviembre 2023 y marzo 2026, los salarios en UUNN pasaron de cubrir 1,45 a representar apenas 1,03 CBT y ya se encuentran a un paso de caer bajo la línea de pobreza.

Frente a este panorama de miseria planificada, la comunidad universitaria de las más de sesenta casas de altos estudios de todo el país convocaron a una marcha nacional para el próximo martes 12 de mayo que tendrá su epicentro en la Plaza de Mayo, pero que se extenderá en todas las provincias, para reclamar al Poder Ejecutivo que cumpla de manera inmediata con la Ley de Financiamiento Universitario.