Mientras el Gobierno nacional sigue sin entregar los fondos dictaminados por ley (vetado por Milei, luego ratificado por el Congreso y por la Justicia), y ahora busca que la Corte le dé la razón en su motosierra al desarrollo, las universidades siguen apelando a diferentes modos de lucha y visibilización de sus reclamos. A la par de medidas de fuerza como los paros que se multiplicaron esta semana, avanzan en todo el país las clases abiertas para mostrar a la comunidad lo que hacen, lo que enseñan y lo que están en peligro con el ajuste de La Libertad Avanza. Y estas iniciativas están involucrando a todas las facultades y carreras, incluso a algunas señaladas como estratégicas para el futuro, como computación.

“La universidad pública genera 14.000 millones de dólares en la industria del software, no maten a la gallina de los huevos de oro”, fue la frase que dejó la clase pública dictada en reclamo del cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario este viernes.

Computación de la UBA también tuvo su clase pública: “Sin universidad pública, no hay industria del software”

Mientras caía la tarde en las emblemáticas Torres Catalinas en el microcentro porteño, frente a oficinas de Globant, docentes y un nutrido grupo de estudiantes del Departamento de Computación de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA debatieron sobre la relación entre la universidad pública y la industria del software. El objetivo fue poner de relieve que la grave situación por la que están atravesando las casas de estudio afecta de manera directa también a los sectores más dinámicos de la economía.

Señalaron que el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario es urgente: “No sólo no hay fondos para investigación, además estamos perdiendo docentes todos los días y eso se debe a que los salarios están en la mayoría de los casos por debajo de la línea de la pobreza. Como ejemplo, para que un profesor gane lo mismo que en diciembre de 2023 ajustado por inflación, el sueldo actual debería incrementarse en un 54%”.

«Las computadoras solas no generan productos de software»

A la hora de detallar el origen de la cifra de 14.000 millones de dólares debidos a la universidad pública, explicaron que según los datos oficiales más recientes de la Cámara Argentina de Software (CESSI), durante 2024 la facturación de las empresas del sector alcanzó los 22.221 millones de dólares, mientras que las exportaciones se ubicaron en torno a los U$S 2.570 millones. El mismo reporte consigna 159.257 empleos registrados.

Los docentes de la UBA resaltaron que son esos trabajadores y trabajadoras quienes permiten las ganancias de las empresas. “En el caso de una fábrica, desde el sentido común podría pensarse que es la materia prima lo necesario para que la empresa pueda vender y tener ganancia, en el caso del software se trata exclusivamente de personas poniendo su conocimiento e ingenio. Sin informáticos e informáticas las computadoras solas no generan productos de software”, sostuvieron.

Y añadieron “La universidad pública forma los talentos que la industria necesita para poder absorber con éxito el impacto de cambios tecnológicos disruptivos, como hoy representa la IA”.

Explicaron que si bien no hay datos oficiales públicos sobre la formación de ese plantel, sí hay otras fuentes como encuestas periódicas que tienen niveles muy altos de participación en el rubro (como la encuesta de salarios del colectivo sysarmy). En su versión más reciente dicha encuesta señala que 79% de los trabajadores/as del sector tienen formación universitaria, completa o en curso.

Computación de la UBA también tuvo su clase pública: “Sin universidad pública, no hay industria del software”

Formados en la universidad pública

“En las carreras de Informática tenemos cada vez más alumnos, pero no tenemos docentes para formarlos. Se habla de lo magnífica que es la industria del software en Argentina y muchos piensan que eso tiene que ver sólo con lo que sucede en las empresas, pero se trata de un sector con una relación muy cercana al sistema formador”, esgrime el profesor de la UBA e investigador del Instituto UBA-CONICET en Ciencias de la Computación, Fernando Schapachnik.

“Alrededor del 80 por ciento de los trabajadores de la industria del software estudia y se gradúa en las universidades públicas. Entonces, el gobierno está matando a la gallina de los huevos de oro, porque esta industria no podría tener los niveles de facturación que tiene sin los talentos que forman las Casas de Altos Estudios”.

Ofrece ejemplos de desarrollos de la carrera de Computación: uno es el empleo de IA para detectar problemas de lectura. La herramienta permite en un minuto transcribir grabaciones de alumnos leyendo y evaluar qué tan bien resolvieron una tarea de lectura, comparando las palabras que pronuncian con el texto original. El objetivo es poder medir la fluidez lectora, es decir, la capacidad de leer sin errores, de manera continua y con un ritmo natural.

Computación de la UBA también tuvo su clase pública: “Sin universidad pública, no hay industria del software”
Foto: Edgardo Gómez
Computación de la UBA también tuvo su clase pública: “Sin universidad pública, no hay industria del software”

“La forma más sencilla para tener una medida que aproxime al nivel de fluidez es contar cuántas palabras se dijeron correctamente en un minuto. A partir de la transcripción automática, se analiza si hay correspondencia entre lo dicho y el texto a leer y se analiza si cada palabra fue bien pronunciada. Finalmente se computa el número total de palabras bien dichas –explicó Pablo Riera, investigador del Laboratorio de Inteligencia Artificial Aplicada (LIAA, UBA-CONICET)–. Se espera que un chico de 2° grado lea aproximadamente más de 50 palabras correctas en un minuto”.

Otro ejemplo son las investigaciones sobre computación cuántica: la definen como la tecnología «que va a cambiarlo todo después de la IA». Y está también el equipo de investigadores del Instituto de Ciencias de la Computación que desarrolló para el Banco Provincia una herramienta que utiliza técnicas de inteligencia artificial para mostrar la evolución de la actividad económica bonaerense en tiempo real. El indicador se llama Pulso PBA y puede simular tendencias económicas a muy corto plazo, contribuyendo a mejorar la toma de decisiones en la gestión pública.

Desfinanciar a la universidad pública es poner en jaque a la industria

A su vez, según datos de la Secretaría de Políticas Universitarias el 80,2% de la matrícula universitaria argentina corresponde a la universidad pública. «Combinando de forma conservadora ambas fuentes se puede estimar que al menos un 63,35% del plantel de las empresas de software de la Argentina fue o está siendo formado por la universidad pública», explican durante la clase pública.

En consecuencia, la formación que brinda la universidad pública permite que se generen más de 14.000 millones de dólares al año de facturación y más de 1.600 millones de dólares de exportación en la industria de software del país: «Desfinanciar las universidades públicas es también poner en jaque a una de las industrias más dinámicas del país», afirman ante la mirada atenta del alumnado y transeúntes pasajeros.

Computación de la UBA también tuvo su clase pública: “Sin universidad pública, no hay industria del software”
Foto: @Exactas_UBA

Con el sol ya extinguiéndose, los docentes se preocupan por señalar que no se trata de señalar a las empresas sino todo lo contrario: de señalar que con el desfinanciamiento por parte del gobierno se pone en peligro la simbiosis virtuosa entre empresas y universidad pública.

La ley de financiamiento universitario fue aprobada por ambas cámaras, luego insistida con mayorías de dos tercios ante el veto presidencial, y finalmente sostenida por el congreso cuando se la intentó derogar en la ley de presupuesto: «Pocas veces una ley tuvo tal nivel de consenso».

Y rematan: «Aún así, el gobierno se niega a cumplirla, incluso desobedeciendo fallos judiciales que así lo indican. Sin universidad pública no hay economía del conocimiento, ni polo de inteligencia artificial, ni industria del software».