Tal como se temía, el Gobierno comenzó a concretar despidos en el Servicio Meteorológico Nacional (SMN). Durante el miércoles empezaron a llegar las notificaciones a personal contratado del Ministerio de Defensa: afecta a 140 trabajadores y trabajadoras.

La medida forma parte del plan de “optimización de recursos” impulsado desde el Ministerio de Desregulación que comanda Federico Sturzenegger. En el organismo ya se sabía que el proceso estaba en marcha: expertos venían advirtiendo sobre los riesgos de desguazar el SMN, pero el Gobierno avanzó igual.

“No hay meteorólogos entre los despedidos. No se pone en peligro el sistema del Servicio Meteorológico”, afirmaron desde el Gobierno, según consignó Perfil. La información oficial indica que los despidos corresponden en su mayoría a trabajadores contratados como monotributistas o artículo 9, miembros de los equipos de observación, claves para el funcionamiento del sistema.

Menos observadores

Se busca así reducir la cantidad de observadores en las estaciones meteorológicas y se pasaría de siete a cinco trabajadores por turno, en el marco de un proceso de “automatización”. Desde el Centro Argentino de Meteorólogos (CAM) ya habían advertido –en un comunicado emitido el 16 de marzo- que ajustar sobre el equipo de observadores era un riesgo alto: “En un contexto de creciente frecuencia e intensidad de eventos extremos, debilitar las capacidades de observación y monitoreo atmosférico del país resulta una decisión de muy alto riesgo para la sociedad y la economía”.

El trabajo del SMN depende en gran medida de las estaciones de observación. “En la actualidad son 115. Ya son insuficientes considerando la superficie que tiene la Argentina. Deberían de base duplicarse, e incluso en ese caso nos faltaría cobertura en parte del territorio. Además, dentro de las mediciones de las que se encarga el SMN, están las mediciones en el Mar Argentino. Acá también se necesita una mayor cantidad de estaciones costeras que tomen mediciones. ¿Por qué? Porque todo esto hace a la seguridad Nacional”, explicó semanas atrás a este medio Carla Gulizia, al frente del CAM.

“Las observaciones, la toma de medición de la temperatura, presión, humedad, etcétera, se realizan en las estaciones meteorológicas. En un país tan grande como el nuestro, y tan diverso, se necesita de la observación in situ. Eso quiere decir que necesitamos una estación meteorológica bien equipada. Eso requiere insumos, inversión en equipamiento, pero además personal que haga esas observaciones, que esté 24 horas observando, todos los días”, dijo por su parte la meteoróloga y académica Matilde Rusticucci.

“Para nosotros el observador meteorológico es clave en esta cadena de producción. Cada eslabón que tocaron perjudica absolutamente toda la funcionalidad del servicio”, plantearon desde ATE. Y criticaron la falta de indemnizaciones: “Hay gente con contratos de muchos años. Los dan de baja y te mandan a tu casa sin indemnización”.

Hoy las estaciones automatizadas son minoría –no llegan a 20- por lo que el sistema depende casi exclusivamente del relevamiento manual. Es decir que menos personal implica menos observación y por lo tanto menos precisión en los reportes.

En el organismo preocupa que tras estos primeros 140 despidos se complete el plan previsto de 240 cesantías.