Una pericia caligráfica clave ordenada hace casi dos meses en una de las causas relacionadas con Cuadernos está frenada porque el Tribunal Oral Federal 7 (TOF 7), a cargo del juicio oral, no respondió a los pedidos para acceder a los manuscritos originales. El estudio busca, una vez más, establecer si el expolicía Jorge Bacigalupo, amigo del chofer Oscar Centeno, fue efectivamente el autor de las alteraciones que se detectaron en las anotaciones.
El trabajo pericial fue ordenado el 1 de junio por el juez federal Marcelo Martínez de Giorgi, al frente de una causa en la que Bacigalupo llegó a estar procesado por el delito de encubrimiento agravado en concurso ideal con falsificación de documento público. Pero la Cámara Federal porteña anuló en dos oportunidades su procesamiento pese a que el magistrado había llegado a la conclusión de que, de acuerdo a las pericias, este expolicía había intervenido de manera directa en las enmiendas, agregados y correcciones detectadas en los cuadernos 4 y 7.
Si bien fue un fallo a favor para el expolicía, la decisión no implicó que se lo deje de investigar. Más bien, la orden fue que se profundice la investigación y que se haga un nuevo peritaje. En cumplimiento de ello es que el juez de primera instancia pidió que el TOF 7 informe si es posible que personal de la Gendarmería Nacional “acceda a la documentación original (…), concretamente a los cuadernos originales identificados como 4 y 7”. Y que en ese caso se indiquen las condiciones, días, horarios y lugar para acceder.

El peritaje pendiente
El objetivo de ese punto es revisar una serie de agregados que dicen “Armando”, “Alem 855” e “Inc. Ferreyra”, y cotejarlos con un cuerpo de escritura que hizo Bacigalupo en sede judicial. La comparación también se deberá hacer con una serie de anotaciones que fueron secuestradas en su casa tiempo atrás.
Fuentes con acceso a la causa señalaron a Tiempo que esta nueva pericia no debería arrojar un resultado distinto a los estudios anteriores que situaron a Bacigalupo como autor de esas anotaciones. El objetivo está puesto en demostrarle a la Cámara que es correcta la atribución de la autoría.
Sin embargo, fuentes judiciales aseguraron a Tiempo que el TOF 7 “nunca contestó” el oficio que mandó el Juzgado de Martínez de Giorgi a principios de junio, ni la reiteración
que tuvo lugar los primeros
días de julio.
Debido a eso, señalaron que la pericia caligráfica está frenada hasta tanto haya una respuesta por parte del juez Enrique Méndez Signori, a cargo del tribunal que lleva adelante el juicio contra la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, exfuncionarios y decenas de empresarios contratistas de obra pública. Ese Tribunal tiene bajo su poder
los cuadernos originales, que fueron exhibidos durante
el juicio.
Una de las partes con acceso a la causa sostuvo que si no hay respuesta una vez que termine la feria judicial, lo más probable es que el juez tenga que hacer un tercer pedido al TOF 7 para que responda. “Claramente nadie quiere que Bacigalupo sea el autor de todo esto, que es algo que todos sabemos porque es la conclusión a la que se llegó en la pericia anterior”, dijo a este medio un allegado a la causa.
En ese marco, fuentes del TOF 7 consultadas por este medio confirmaron que todavía no se respondió el requerimiento, pero no hubo referencias sobre la imposibilidad de avance que registra la pericia. Se limitaron a señalar que
habrá una respuesta una vez
que culmine la feria judicial de invierno.

Actor clave
Bacigalupo es el expolicía que era amigo del exchofer del Ministerio de Planificación Oscar Centeno, autor de las anotaciones. Fue quien guardó los cuadernos durante un tiempo.
La causa en su contra se inició en 2022 tras una denuncia del empresario Armando Loson, del Grupo Albanesi, acusado de cohecho activo en el juicio que está en trámite.
Fueron varias las pericias que se ordenaron en ese marco y que concluyeron en que los cuadernos fueron adulterados y que se detectaron grafías que no corresponden a Centeno, sino que corresponderían a Bacigalupo. Con la nueva pericia que Martínez de Giorgi le encomendó a la División Documentación y Pericias Caligráficas de la Dirección Criminalística y Estudios Forenses de la Gendarmería se espera ponerle fin a la seguidilla de procesamientos y revocatorias que hubo en los últimos años respecto del expolicía.
El rol de Bacigalupo en el armado que hoy está en juicio oral fue clave, porque no sólo resguardó ese material que también habría fraguado sino que también fue el que le entregó los originales al periodista Diego Cabot, de La Nación, quien a su vez le llevó la denuncia directamente al fiscal Carlos Stornelli porque “lo conocía de la vida pública”.
Como una especie de corolario de esas circunstancias, al declarar como testigo del juicio en mayo pasado, Bacigalupo no tuvo ningún drama en decir frente al Tribunal y las partes que “todo lo que tenga olor a peronismo me cae como la patada de un burro”. «