Un fallo de primera instancia frenó el vaciamiento y los despidos en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). Pero desde que se implementó, privados comenzaron a prestar los mismos servicios, pero duplicando o triplicando el costo. Dónde impactará la falta de controles.

La decisión fue frenada por un amparo que presentó la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y obtuvo una respuesta favorable en primera instancia, pero detrás de la decisión de aniquilar el INTI hay beneficiarios privados.
El texto, aprobado por el Consejo Directivo del organismo, dispone “la cesación de servicios” de certificaciones, asistencia técnica, ensayos de calidad y procesos de innovación productiva, mayormente dirigidos a las Pymes.
El listado “incluye desde análisis de aditivos, antioxidantes y edulcorantes hasta estudios de vida útil, perfil sensorial, contenido de cafeína o detección de contaminantes como micotoxinas”, según consignó el portal especializado Periferia Ciencia.
Entre los ensayos que dejarán de prestarse figuran los vinculados a la medición de textura, color y propiedades funcionales de alimentos, así como el análisis de compuestos específicos en carnes, lácteos, aceites, bebidas y productos procesados.
Las herramientas eliminadas operaban como instancia de verificación independiente sobre calidad, composición y seguridad alimentaria, lo cual podría impactar sobre la salud de la población y la imagen y trazabilidad de los productos a la hora de exportar.
La resolución del gobierno también suspendió los estudios de consumidores y evaluaciones sensoriales, herramientas utilizadas por la industria para validar productos antes de su salida al mercado.
Por otro lado, se discontinúan controles sobre sustancias como aspartamo, sucralosa o acesulfame K, además de determinaciones sobre antioxidantes y conservantes. En términos operativos, esto implica que una parte relevante del sistema de validación técnica quedará fuera de la órbita estatal.
Desde la Mesa Federal por la Ciencia y la Tecnología, señalaron que la medida se conjuga con la desvinculación de más de 600 trabajadores del INTI, impulsada por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, quien planea elevar la cifra de despidos a 1700.
Desde 2024 se vienen registrando cierres y suspensiones de líneas de trabajo, paralización de convenios, la falta de financiamiento operativo y la imposibilidad de sostener las visitas técnicas a empresas, debido al recorte de los viáticos.
En tanto, los técnicos y profesionales desvinculados, fueron “reemplazados” por integrantes de la gendarmería y otras fuerzas de seguridad que hoy custodian las sedes del INTI e impiden el ingreso de sus anteriores trabajadores.
La agrupación, que involucra a representantes de universidades y organismos de ciencia y tecnología de todo el país, recordó en un comunicado que el INTI posee 50 centros tecnológicos, 20 plantas piloto en todo el país para fortalecer la capacidad industrial, impulsa más de 150 proyectos de innovación y desarrollo, participa en más de 20 proyectos de cooperación internacional y hasta 2024 atendía anualmente a unos 11 mil clientes industriales con servicios de excelencia y a un precio competitivo, dado que su finalidad es apoyar el desarrollo industrial.
El proceso de desarticulación del organismo tiene un correlato en el frente laboral. Desde la asamblea de trabajadores del INTI advirtieron sobre la aparición de ofertas de empleo por parte de compañías privadas, orientadas a captar a técnicos del Instituto para realizar tareas similares a las que se dejaron de prestar.
El comunicado también vincula esta dinámica con decisiones previas, como el aumento de los aranceles de los servicios, para desalentar la contratación de los mismos en el INTI. Sin embargo, al continuar la preferencia de las empresas por la institución, dado su nivel de calidad técnica, esto derivó en muchos casos en el cierre de los mismos, como ocurrió este año con el Servicio Argentino de Calibración y la Dirección de Metrología Legal. Estos servicios pasaron a ser prestados por empresas privadas, a un precio entre dos y cuatro veces mayor.
En tanto, en un comunicado con motivo del Día Internacional de la Clase Trabajadora, la Mesa Federal por la Ciencia y la Tecnología advirtió que “el objetivo del ministro desregulador Federico Sturzenegger y del ministro de Economía Luis Caputo, de quien en definitiva depende el INTI, es destruir a este organismo para impulsar un modelo financiero donde el desarrollo industrial y la mejora de la calidad de vida de la población no tienen lugar”.
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