Con un timming digno de admiración, el juez federal Carlos “Coco” Mahíques, vocal de la Cámara Federal de Casación, firmó una carta en la que se quejó de ser víctima de un “encarnizamiento” y acoso mediático. El magistrado dijo ser hostigado por el periodismo y avisó que evaluará si corresponde denunciar en el ámbito civil o penal a los “responsables físicos o jurídicos” de lo que llamó “hostigamiento pretendidamente informativo”.

La carta de seis carillas que le mandó el martes al presidente de la Cámara de Casación Diego Barroetaveña llegó en un momento clave. La escribió 14 días después de que el presidente Javier Milei firmara el decreto que prorrogó su mandato como vocal de Casación por cinco años más por encima de los 75 años que operan como límite constitucional. Y no solo eso: la misiva llegó a cuatro días del 6 de junio, día del periodista, profesión que vive un contexto de ataque permanente por parte del gobierno libertario.

“De un tiempo a esta parte, temas que hacen al ámbito privado de los jueces o al contenido de sus resoluciones son motivo de encarnizamiento y acoso mediáticos con frecuencia aviesamente ‘justificados’ en presuntos relacionamiento con sucesos y personajes públicos o bajo investigación”, dice uno de los primeros párrafos de la carta.

De inmediato, Mahíques señaló que los temas judiciales cuentan con una importante presencia en los medios de comunicación, pero puntualizó en el caso del diario La Nación: aseguró que varios de sus periodistas “deslizan sospechas, afirman falsedades o aluden despectivamente a algunos magistrados -entre los que me cuento- con términos y calificaciones pretendidamente sarcásticas o caricaturescas, cuando no decididamente injuriosas”.

Si bien el tono de la carta intenta generalizar y extender su opinión hacia el Poder Judicial en general, son varios los puntos en los que personaliza la postura. “Transcurrido demasiado tiempo de soportar la hostilidad de los nuevos sicofantes (NdR: calumniador o dilatador), acudo a Vuestra Excelencia y al cuerpo judicial que integro para solicitar que la situación originada en operaciones montadas contra el Poder Judicial por la vía de la persecución mediática a algunos de sus integrantes sea objeto de debate, reflexión y evaluación”.

A su vez, dijo que en su caso personal sufre las “consecuencias de un tratamiento desproporcionado por su extensión y distorsionado por sus contenidos de sucesos que nunca ocurrieron”.

En Comodoro Py toman distancia de Mahiques por su carta con amenazas al periodismo
Carlos Mahiques es el padre del ministro de Justicia.

Frente a ese panorama, Mahiques avisó que evaluará si ese “hostigamiento” tiene relevancia en el ámbito civil o penal “como merecedor de reparación o de sanción a sus responsables físicos o jurídicos”. En términos más simples, el camarista dijo que evaluará si denuncia ante la Justicia a los periodistas o medios que publiquen artículos o den a conocer información que lo involucren y que a su criterio sean injuriosas.

Además, propuso la creación de una vocería judicial que difunda las sentencias y resoluciones judiciales de la Cámara que sea “rigurosa, confiable y oficial”.

Fiesta y viaje

Más allá de las referencias a su situación personal, Mahiques no expresó de manera directa con qué información o publicación periodística se sintió agraviado.

Lo más probable es que haya sido por la difusión pública del festejo de su cumpleaños 74 que habría tenido lugar en una quinta del tesorero de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Pablo Toviggino, algo que negó. O su participación en la comitiva de funcionarios judiciales, políticos y de empresarios del Grupo Clarín que viajaron a Lago Escondido en 2022 para pasar unos días en la estancia del magnate Joe Lewis.

Ambas son circunstancias ampliamente difundidas y formaron parte del debate público a partir de la luz verde que el gobierno libertario le dio al juez para que continúe cinco años más en su mandato.

En Comodoro Py la carta no pasó desapercibida y causó escepticismo. Una fuente judicial que se mueve cerca del camarista señaló a este medio que Mahíques está empoderado e interpretó la carta como una catarsis.

En Comodoro Py toman distancia de Mahiques por su carta con amenazas al periodismo
El juez Mahiques fue uno de los funcionarios judiciales del escándalo en Lago Escondido.
Foto: Télam

La teoría del empoderamiento se animaron a esbozarla en otro de los despachos tribunalicios consultados. La lectura es simple: su hijo es ministro de Justicia, logró voluntad política del gobierno para la prórroga de su mandato y encima consiguió apoyos hasta del peronismo en el Senado para seguir como camarista. A la par, su hijo funcionario aprovecha para ganar terreno en un ambiente plagado de internas como es el edificio de Comodoro Py 2002.

Entre las expresiones cosechadas por Tiempo hubo voces cercanas a su manera de pensar que dijeron no haber leído la carta y no tener intenciones de hacerlo; otras que prefirieron no opinar y quienes marcaron diferencias.

Un conocido integrante del Poder Judicial sostuvo que en todo el tiempo que lleva como funcionario nunca tuvo un problema como los que planteó Mahíques. Reconoció la posibilidad de que haya críticas desde el periodismo pero lo enmarcó como una cuestión atendible en un marco de ponderación de la libertad de expresión.

Uno de los pasajes de la misiva que más llamó la atención fue cuando el camarista opinó que debería ponerse bajo consideración la incorporación a los reglamentos de “ciertas normas deontológicas acerca de las relaciones personales entre jueces y periodistas”. En ese punto, pidió “sancionar éticamente como una grave falta el intercambio de información o de ‘favores’ que luego son utilizados por el periodismo como ‘fuentes judiciales’ no revelables que raramente se ajustan a la realidad”.

A lo largo de la carta, Mahíques también habló de periodismo “oportunista y mercenario”. No faltaron otros calificativos a tono con los que suele usar un presidente que validó su continuidad como juez, cuyo ministro de Justicia es su hijo y que habitualmente se jacta de no odiar lo suficiente a los periodistas.