Este Día del Periodista encuentra a nuestra profesión en uno de los momentos más complejos de las últimas décadas; en un clima de época en el que la tarea periodística es deslegitimada y convertida en blanco de agresiones sistemáticas.
La descalificación es permanente. La adjetivación presidencial no escatima destrato: «ensobrados», «corruptos», «operadores», «mentirosos», entre otras aseveraciones. Esas etiquetas, repetidas con insistencia desde el poder ejecutivo, pretenden convertir toda información en sospechosa y malintencionada. Además, busca estigmatizar a quienes investigan y formulan preguntas -base misma de la tarea- y genera condiciones profundamente preocupantes para el ejercicio de la libertad de expresión.
Vivimos una época en que la información circula a una velocidad inédita y los algoritmos distribuyen contenidos sin criterio de veracidad ni responsabilidad editorial. La proliferación de noticias falsas, la manipulación de imágenes y la fragmentación de las audiencias en burbujas impermeables al debate no son fenómenos espontáneos. Frente a esto, el trabajo profesional se volvió más necesario y más urgente.
Este día es también una oportunidad para reconocer el trabajo de miles de colegas que en todo el país desarrollan su tarea en condiciones adversas: salarios deteriorados, precarización laboral y pluriempleo en pos de la subsistencia.
Defender el periodismo significa defender el derecho de la sociedad a estar informada. Denota comprender que una democracia saludable necesita medios diversos, voces plurales y periodistas capaces de trabajar sin presiones ni amenazas. Por eso reafirmamos la necesidad de sostener el Estatuto del Periodista como herramienta fundamental e indispensable para el ejercicio digno de la profesión.
En este nuevo Día del Periodista renovamos nuestro compromiso con una práctica rigurosa y comprometida con los valores democráticos. Reafirmamos la convicción de que el periodismo sigue siendo una herramienta indispensable para ampliar derechos, visibilizar problemas, controlar al poder y fortalecer la participación ciudadana. Reivindicar este día es, en definitiva, reivindicar el derecho de la sociedad a conocer, preguntar, cuestionar y participar. Es afianzar que la información es un bien común. Y es sostener, con más fuerza que nunca, que defender el periodismo es defender la democracia.
Esta fecha nos golpea con una ausencia que pesa: la muerte del Indio Solari. Su obra no se clausura con su partida porque se convierte en patrimonio eterno de varias generaciones que encontraron en sus canciones preguntas, rebeldías y metáforas como formas de mirar el mundo. Queda la referencia para quienes seguirán descubriéndolo porque pasó a la inmortalidad. Contar la realidad, interpelar al poder y dejar huellas del presente para la memoria son tareas que, desde lugares distintos, comparten el periodismo y artistas como él. Construyó un lenguaje propio, convirtió canciones en refugio y dialogó como pocos con su tiempo. En esta era de tanto indivualismo, despedir a un referente colectivo profundiza la horfandad. Sin embargo, seguiremos cantando sus letras en comunidad porque es el adiós a un creador que ayudó a narrar la Argentina de las últimas décadas. Sus palabras siguen resonando y continuarán abriendo camino mucho después de haber sido pronunciadas, porque “en la resistencia está todo el hidalgo valor de la vida”. Con el abrazo y el amor de Tiempo para su familia y para todos y todas a quienes encontraron en él a nuestro gran héroe en este lío. In memoriam. «