A partir de una temática universal y contemporánea, hablando de los vínculos y en tono de comedia dramática, esta obra dirigida por José María Muscari propone una mirada sobre el amor, la separación y las complejas tramas familiares. El divorcio del año estuvo tres meses en calle Corrientes y ya está de gira nacional, recorriendo salas y ciudades más pequeñas.

Juan Palomino, Ernestina País, Fabián Vena, Romina Gaetani y Rochi Igarzábal integran el elenco de esta propuesta audaz, emotiva y profundamente divertida. La obra dirigida por José María Muscari habla de parejas con una vida social atravesada por los celulares, las redes y el qué dirán. “Todo eso nos aleja de nuestras propias miradas más humanas sobre las relaciones”, afirma Fabián Vena. El experimentado actor, que hace unos días estuvo en la agenda noticiosa por explayarse sobre su situación con sus hijos, que sufren, como muchos otros niños con discapacidad, el embate de los recortes y ataques injustificados.

-¿Te gusta dejar la calle Corrientes y acercar el teatro a otro público?

-La gira es hermosa, pero tiene particularidades. En principio, uno pasa bastante tiempo fuera de casa. Pero puede medirse ante diferentes públicos. Eso es lindo, resulta muy interesante porque te cultiva mucho, te hace pensar en la actuación como tiene que ser: siempre, todas las noches, una función única, de despedida, porque te vas a 5 km más lejos al otro día. Tiene algo de recital de rock, donde tiene que sonar la mejor versión esa noche porque no hay revancha. Es, creo, mi quinta, sexta o séptima gira nacional con el teatro. Algo que me ha permitido conocer toda la Argentina. Te permite mostrar tu trabajo a gente que quizá no puede venir a Capital, y te permite disfrutar de la gran cultura teatral que tenemos en todo el país. Eso es algo único, algo que no existe en otra parte del mundo y nosotros tenemos que rendirle honor y disfrutarlo.

-¿Es hoy en día, en este contexto, una manera de resistir?

-Sin dudas. El teatro es algo muy querido por el pueblo, forma parte también de su cultura identitaria. Es, como se dice, un espejo donde todos nos vemos, pero la gente también como que te pide: “decí lo que yo no puedo o nadie me escucha”, o “mostrame lo que yo no puedo ver”. Yo lo siento así. Con esta obra tuvimos unos tres meses furiosos en calle Corrientes, donde a la gente le gustó, pero hoy por hoy las temporadas en Buenos Aires han cambiado un poco. Hay tanto que, bueno, pase el que sigue. Pero en principio estaremos tres meses de gira e iremos viendo.

Fabián Vena: “Hay una crueldad absoluta de este Gobierno con las personas con discapacidad”

-¿Es esta una obra que toca muchas aristas, no?

-Sí. Tiene mucho humor y va más allá del final de una pareja. Muestra cómo lo mediático es algo tan potente y cotidiano que cambia hasta lo íntimo. Hay una distorsión enorme porque importa mucho cómo te ve el afuera. Hoy se opina de todo. Una persona ve algo y comenta; se hace público su comentario, no es que se lo guarda para sí. Esto es un cambio rotundo en toda nuestra organización social, mental y emocional. Y también está la imposibilidad de manejar el aburrimiento. En la obra lo hablamos: si se corta el Wi-Fi o uno se queda sin batería unos días, es una mierda. ¿Por qué? Antes leía libros, pintaba mandalas, me bañaba en silencio; hoy está la música para todo. ¿O no? Si tenemos un rato libre es raro que no agarremos el celular. Siempre. Ya estamos absolutamente contaminados, todos. Entonces, es una lucha muy fuerte la que se está dando y que no parece tener ninguna solución amigable a corto plazo.

-¿A eso encima se le suma que algunos sectores usen el odio como método?

-Ni hablar. Es un plan comprobado, que se hace a propósito. Ya se hizo muchas veces a lo largo de la humanidad, solo que hoy está agrandado por el uso de la tecnología. Se sabe que si no agredís en redes no existís. Se sabe que se atrae desde la agresión, desde la discriminación, desde el odio. Ya se sabe que es así. Y es muy feo. Perdemos la capacidad de diálogo y dejamos de leer, de darle un valor a los silencios y de mirarse a uno mismo y no tanto a los otros. Todo es un juego perverso que corrompió nuestra propia naturaleza. Eso lo tratamos en la obra. Mostramos que nadie habla de la salud mental y estamos todos afectados al respecto.

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-¿Ayuda que el humor sea el vehículo para reflexionar al respecto?

-Pero por supuesto. Es clave. Si vamos a tratar temas de esta índole, sería una tragedia muy amarga. Es que es una tragedia familiar, una tragedia de vínculos, una tragedia social la que estamos viviendo, pero si venís al teatro y salís amargado, te pegás un corchazo; o sea, tratemos de que no. Ves una historia en la que te matás de la risa, pero sabés que están esos temas y que en algún momento vas a recibir el cachetazo. Y vas regulando. Al terminar el espectáculo, decimos unas palabras: el teatro es el mejor espacio donde uno puede tocar temas que duelen, que incomodan. La risa es también el mejor vehículo para acercar estos temas que nos duelen. Así tratamos de estar cercanos, con empatía, escuchando al otro y viendo cómo ayudar.

-En varias entrevistas hablaste de tu situación con tus hijos, del tema de los recortes. ¿Cómo sobrellevás la situación?

-Traté siempre de hablar por todas las familias que tenemos hijos con discapacidad. Creo que estamos atravesando uno de los peores momentos. Es inentendible que seamos atacados y creo que quienes tenemos espacio tenemos que dar a conocer cuál es la realidad que nos toca. Porque es complejo. Tenemos una gran representante como Valentina Bassi, que explica tan bien todo, para que todos y todas puedan entender algo tan lógico como que nadie le está sacando plata al Estado. Y nada de lo que se sacó por pura crueldad perjudicaría en nada a ningún presupuesto nacional. Yo creo que todavía somos una sociedad atenta a la solidaridad y la empatía: si alguien necesita algo, ahí vamos a estar. Es muy raro lo que estamos viviendo. No solo hay recortes, sino investigaciones de corrupción en función de eso. Entonces redoblan la apuesta sobre algo que está mal y todo se pone en términos inauditos. Pero bueno, nada, es muy difícil lo que se está viviendo. Hay una crueldad absoluta de este Gobierno con las personas con discapacidad y en muchos otros sectores. Esto es una locura absoluta.

El divorcio del año

De José María Muscari. Con Juan Palomino, Ernestina País, Romina Gaetani, Fabián Vena y Rochi Igarzábal.

17 de mayo a las 21, en Nuestra Señora del Buen Viaje 851 (Morón, provincia de Buenos Aires).

15 de mayo a las 21, en Teatro Devoto, Av. Lincoln 3815 (CABA).

20 de mayo a las 21, en calle 7 de Marzo 117 (Carmen de Patagones, provincia de Buenos Aires).

21 de mayo a las 21, en 9 de Julio 1043 (General Roca, Río Negro).

23 de mayo a las 21, en Dr. Fernández Oro 50 (Cipolletti, Río Negro).

24 de mayo a las 21, en Planas 4005 (Neuquén, Neuquén).

25 de mayo a las 21, en Rondeau 114 (Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires).

26 de mayo a las 21, en Moreno 655 (Tres Arroyos, provincia de Buenos Aires).