Tras innumerables maniobras dilatorias por parte de la defensa, este lunes comienza el juicio contra siete empresarios y dos funcionarios municipales de Pergamino por los daños generados por las fumigaciones a una familia. Para las organizaciones sociales, políticas y ambientales que siguen el caso, se trata de un debate oral que será histórico.

El inicio de este juicio estaba previsto para fines de noviembre del año pasado, pero los abogados de los empresarios agroindustriales lograron posponerlo hasta ahora. Finalmente, este lunes, el Tribunal Oral Federal N° 2 de Rosario dio comienzo al debate oral, cuyo proceso judicial arrancó en 2018, cuando Sabrina Ortiz, vecina de Pergamino y abogada, denunció que las enfermedades que padecía ella y sus hijos estaban relacionadas con las fumigaciones en su barrio. 

A fines del año pasado, el abogado querellante Fernando Cabaleiro, recordó a Tiempo Argentino: “Este caso se inicia en el año 2011 en Villa Alicia, un barrio periférico de Pergamino, cuando Sabrina comienza a observar problemas de salud en su familia, tanto en ella como en sus hijos”. 

Cabe mencionar que la denunciante sufrió dos ACV isquémicos y un aborto espontáneo; su hija padece steomielitis crónica que genera quistes dentro de los huesos y se detectó que su hijo tenía un nivel de glifosato en orina 120 veces más de lo tolerable. “Esto cambió mi vida. Me dejaron chaucha de soja en mi auto, balearon a mi perro, me apretaron con barrabravas. Es muy complicado salir a contar cómo nos envenenan, porque la cadena de complicidades es muy grande. Hasta los mismos médicos que te atienden son productores. Los medios locales hicieron campaña contra mí, tratándome de mentirosa, porque ellos responden a los intereses de Monsanto. El agronegocio está en todas partes”, le dijo Sabrina a este diario hace unos años atrás, cuando vivía bajo custodia policial por orden de la Justicia.

Cabaleiro, quien lleva la querella junto a su colega Carlos María González Quintana, precisó que “ella empezó con un reclamo constante porque asociaba los problemas de salud con la fumigación que se realizaba calle de por medio, a menos de 10 metros de su casa donde estaba el campo de soja que se fumigaba”. 

Durante la investigación, el INTA de Balcarce comprobó que las aguas subterráneas de Pergamino (sobre todo de los barrios Villa Alicia, Luar Kayard y La Guarida) estaban contaminadas con agrotóxicos y no eran aptas para consumo humano: encontraron 18 principios activos y metabolitos. Además, se estableció que diferentes personas, entre productores y fumigadores, vinculados a tres enormes lotes linderos a la zona urbana donde vivía la familia de Sabrina tuvieron íntima relación con las actividades que le produjeron los daños genéticos a las víctimas.

Las víctimas querellantes son tres, pero si hablamos de víctimas son muchas más. Son los vecinos de estos tres barrios y hasta de todo Pergamino porque la contaminación del agua impacta en toda la población”, resumió el abogado Cabaleiro, quien aclara que el impacto en los damnificados va mermando a medida que viven más lejos de los campos en cuestión, ya que el aire es fundamental para propagar los químicos. Un dato a considerar es que en el debate oral se analizarán unas 70 historias clínicas, con lo cual la cantidad de víctimas podría crecer exponencialmente.