Desde principios de marzo, los precios del gasoil y de las naftas se incrementaron entre 3 y 5 veces, con un rango que oscila entre 20 y 25%, en parte a consecuencia de la guerra en Medio Oriente. En la actualidad, el gasoil de grado 2, que es el de mayor uso en el sector del transporte, ya supera los $2.100 por litro y este mes cierra con el aumento más alto de los últimos 2 años.
Desde la asunción del gobierno de Milei, y pese a ser un país productor y exportador de hidrocarburos a partir del desarrollo de Vaca Muerta heredado, se decidió fijar el precio local de los combustibles ya no con el anterior barril criollo sino en línea con la paridad de exportación del crudo, en particular la cotización del Brent. Esto provocó un aumento acumulado del 250%, muy por arriba del IPC, y una fuerte caída del consumo.
Encima, el Gobierno aplicó actualizaciones en los impuestos a los combustibles líquidos y al CO2 a partir del 1° de marzo de 2026, las que había suspendido el año pasado durante el período electoral para evitar que esas alzas calentaran la inflación general, las que ahora sí se trasladaron a los surtidores.
Este fuerte aumento ha provocado un salto de costos crítico para el sector agropecuario en general, y para los pequeños productores alejados de los puertos en particular, justo cuando los agricultores están en plena cosecha gruesa. El transporte de ganados y carnes, también están siendo afectados. Sin embargo, desde las tradicionales entidades del campo no hubo comentarios ni comunicados.
Al mismo tiempo, los transportistas y contratistas alertan sobre la pérdida de rentabilidad de miles de pymes del sector, ya que el diésel representa un tercio de la estructura de costos del transporte, lo que pone en aprietos a la logística de la cosecha. El sector de los contratistas rurales enfrenta así una suba del 29% en los costos directos de combustible, lo que obliga a revisar las tarifas de labores.
Gasoil local caro, como si fuera importado
Los economistas de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas, entidad que nuclea a 42 cámaras de todo el país destacan que, medido en dólares, el litro de gasoil en la Argentina alcanzó uno de los valores más altos de la última década, casi US$1,5, lo que lo convierte en uno de los más caros de la región y lo que resta competitividad frente a países que incluso no son productores de hidrocarburos.
La FADEEAC alertó sobre la continua escalada en el precio de los combustibles, la que amenaza con interrumpir la cadena de suministro en todo el país. La velocidad de los aumentos actuales no tiene precedentes cercanos. Mientras que en todo 2025 el gasoil acumuló una suba del 45% frente a un IPC del 31,5%, en apenas 20 días de marzo los incrementos ya superaron en un tercio esa cifra anual.

“La desproporcionada escalada del precio del gasoil es hoy la principal preocupación entre las más de 6.500 pymes que representamos. A los márgenes reducidos y la baja actividad en muchos rubros, se suma un impacto crítico: el combustible representa un tercio de nuestra estructura de costos”, explica Cristian Sanz, presidente de esa federación.
Además, advierte que la actualización de las tarifas debe ser inmediata, de lo contrario muchas empresas se verán obligadas a dejar de operar, con el consiguiente impacto económico y social. “Los camiones mueven más del 90% de la economía del país y el transporte y la logística generan el 4% del empleo nacional. Apelamos a la madurez y responsabilidad de todas las partes”, agrega. Hay que tomar en cuenta que cosecha gruesa implica un uso intensivo de gasoil, por un volumen aproximado de 440 millones de litros, lo que hace que estas subas impacten directamente en la rentabilidad del productor.
Al cierre del mes, y tarde a la luz de los aumentos ya registrados, la Secretaría de Energía anunció que brindará una herramienta para que las empresas proveedoras de combustible no terminen trasladando los aumentos del petróleo a los productos finales. Es decir, permitirá elevar el corte de hasta un 15% en volumen de bioetanol para naftas y hasta un 20% de biodiesel sobre el gasoil, aunque esto último es algo que ya estaba vigente en el actual régimen.