El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, afirmó que Estados Unidos debería haber «ejecutado» a aquellos presos que se encuentran encarcelados en la base naval de la bahía de Guantánamo, en suelo cubano, que cometieran «crímenes contra ciudadanos estadounidenses» en relación con los atentados del 11 de septiembre de 2001.

En una rueda de prensa en la ciudad de Tampa, Florida, a la que se desplazó tras visitar a los militares estadounidenses desplegados en la base, el jefe del Pentágono consideró que los 15 presos que continúan encarcelados y no fueron ejecutados por los atentados del 11-S ya deberían haber muerto.

Los datos del Gobierno estadounidense apuntan a que a principios de 2025 solo dos de esos 15 presos habían sido condenados por tribunales militares, mientras que los procesos contra otros siete siguen abiertos.

Durante una visita el miércoles a la base naval de Guantánamo, el Secretario de Guerra afirmó también que sería “imprudente” cualquier intento de Cuba de adquirir armas capaces de atacar el enclave militar estadounidense en el este de la isla. Además, advirtió a La Habana que no compre ni piense en utilizar material bélico que pueda suponer una amenaza contra EE.UU.

“Sería imprudente que el Gobierno de Cuba intentara adquirir u obtener acceso a armas que pudieran alcanzar esta base o al territorio estadounidense”, dijo Hegseth a las tropas estacionadas en el enclave militar, el más antiguo que Washington mantiene fuera de sus fronteras y el único en un país comunista.

“No buscamos enemigos ni adversarios”, agregó el funcionario, según informó DW.

El jefe del Pentágono sostuvo que el liderazgo cubano se expondría “a un tipo de confrontación que no solo no desean, sino que tampoco podrían soportar” porque “ningún país del mundo puede igualar la capacidad” militar de Estados Unidos.

La visita de Hegseth, anunciada inesperadamente la noche del martes, se produce en momentos de renovada presión de Estados Unidos sobre la isla, mediante sanciones a sus dirigentes y un asfixiante bloqueo petrolero.

Esto, en paralelo a reportes de medios estadounidenses que señalan que La Habana supuestamente compró 300 drones a Rusia e Irán que podrían ser utilizados contra la base de Guantánamo o incluso Florida, datos que no tienen corroboración.

“Pase lo que pase, el Departamento de Guerra estará preparado y posicionado para cualquier posible contingencia”, dijo Hegseth, que habló con los marines después de un entrenamiento matutino por varias zonas del enclave, entre ellas frente a una de las casetas -ahora cerrada- por donde se accedía al territorio cubano antes de que ambos países cortaran relaciones a inicios de la década de 1960.

La cárcel de Guantánamo fue establecida por Estados Unidos tras los atentados del 11-S y, en un momento dado, contaba con 800 presos. Los sospechosos de ser milicianos islamistas han sido encarcelados allí durante años, a veces incluso sin que fueran sometidos a juicio, lo que ha desatado numerosas críticas y denuncias de tortura por parte de organizaciones de defensa de los Derechos Humanos.

BB con NA y Europa Press