Organizado para debatir una serie de diagnósticos realizados por distintos gestores y funcionarios de la cultura de todo el país, que relevan el estado de las industrias culturales en las 23 provincias argentinas y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el Encuentro Federal de Industrias Culturales (EFICC), que se realizó hasta este sábado en la ciudad de Mendoza, tuvo su primera e intensa jornada de actividades. Durante la misma, las delegaciones de todas las provincias evaluaron los cuadros de situación de diez actividades claves dentro del sector, para realizar a partir de ello una serie de conclusiones y propuestas tendientes a optimizar el desarrollo de las mismas en cada uno de los estados miembros de la Argentina.

Al frente de todo se encuentra Ignacio Lamothe, secretario General del Consejo Federal de Inversiones (CFI), organismo impulsor de este congreso, que cuenta con el apoyo y el aporte de todas las provincias. Tras el acto de apertura, que encabezó junto al gobernador de Mendoza, Alejandro Cornejo, Lamothe mantuvo un encuentro con los periodistas acreditados, en el que abordó diversos ejes vinculados al desarrollo de las industrias culturales y creativas (ICC) en Argentina. A continuación se detallan algunos de los conceptos vertidos por el titular del CFI en dicho diálogo.

Nuevas estrategias para hacer crecer a las industrias culturales y creativas
Ignacio Lamothe

Las industrias creativas en la economía

Desde el CFI entendimos hace unos años que los temas relevantes del desarrollo argentino no forman parte del debate público en el país. Es una constante que viene atravesando la Argentina hace mucho tiempo y las industrias creativas no están exentas de esa desconexión. De hecho, ni siquiera se las considera como un sector relevante de la producción. Su participación en la economía no está medida, ni sabemos bien cuál es su impacto, pero entendemos que se trata de un sector de alta relevancia, que debe ser agregado a los motores de crecimiento de la comunidad argentina, junto a la producción de alimentos o la minería. Las industrias creativas deben tener ese nivel de importancia en el diseño de la política.

Cuando se observa el modo en que se instrumenta la política pública en torno a los grandes sectores a los que siempre se escucha, ves que tienen un montón de estímulos para producir y generar inversiones. Para las industrias creativas no tenemos ninguno. No tenemos ni regulaciones, ni exenciones fiscales, ni créditos específicos para apalancar la actividad, ni normas regulatorias. Es un sector que por alguna razón no está atendido, porque no se lo entiende como un sector que produce, que genera trabajo, empresas, exportaciones y divisas. Y en parte no se lo entiende justamente porque no se lo mide. No se sabe cuánto aporta al producto. Nosotros estamos seguros de que es un montón, además de lo que produce a través de los vínculos con actividades aledañas. Por ejemplo, la producción cultural de Mendoza no está disociada de la producción turística, son sectores totalmente ensamblados. En algunos distritos eso va de la mano, en otros no tanto.

Las Industrias Creativas en el siglo XXI

En los planes de desarrollo prospectivo de los países más desarrollados, las industrias creativas se encuentran en el mismo nivel de las industrias de alta tecnología, de la inteligencia artificial o de infraestructuras de datos espaciales. Acá en cambio se las considera un acto recreativo, un gasto superfluo, porque hay un problema de concepto que baja desde la política. Por eso el EFICC es también de carácter pedagógico. Necesitamos que se entienda que este es un sector de carácter estratégico que requiere ser incluido como parte de la producción, requiere que lo miremos con ese nivel de seriedad y con ese nivel de oportunidad.

Nuevas estrategias para hacer crecer a las industrias culturales y creativas

Otra cosa que vemos en los países desarrollados es que no solo colocan a las industrias creativas como un sector estratégico para el desarrollo, sino que en las embajadas de Francia, Reino Unido, Estados Unidos o Corea del Sur, las agregadurías culturales son tanto o más relevantes que las embajadas, porque los países las usan como una herramienta de diplomacia blanda. Hay que entender a los actores de la cultura no solo como país en términos identitarios y de entendernos entre nosotros como nación, sino como una herramienta para que la Argentina abra mercados a través de ellos, con posibilidades infinitas. Necesitamos que la política empiece a incorporar eso como concepto.

El aporte al Producto Bruto Interno

En la Argentina no hay instrumentos para medir qué participación tienen las industrias creativas en el PBI. Ese trabajo es complejo de realizar, porque habría que hacer una medición específica por sector, para saber cuánto agrega cada uno a la economía. En el mundo, la incidencia de las industrias creativas suele rondar el 3% del PIB global. En América latina ese número está en torno al 2,2%. En Argentina creemos que llegamos a estar en torno al 3%, pero en los últimos años se retrasó mucho la participación de las industrias creativas en el PIB. Cayó debajo del 2%

Claves para el financiamiento

Los bancos no le prestan a muchos sectores, pero a la cultura en particular no le prestan nada y ese es un gran problema. Y no es porque los bancos son malos, sino porque las normas de regulación bancaria de Argentina son las normas de Basilea. Los bancos argentinos son comerciales, miran los balances de las compañías para saber si le pueden prestar para proyectos futuros. Y las compañías de las industrias creativas en Argentina tienen muchos problemas para constituirse como compañías, porque no suelen tener balances armados que les permitan cumplir con esos requisitos.

Entonces no es un problema de la banca, es un problema del sector, que tiene que empezar a diseñar los instrumentos para estimular esos recorridos. Hay que hacer pedagogía con los bancos. Desde el CFI nos proponemos crear algunos de esos instrumentos para acompañar y sobre todo dar el debate de qué necesita el país en los tres niveles de gobierno. Porque cuando la cosa se organice y nosotros no tengamos los proyectos de política pública diseñados, vamos a tener que parar tres años más para diseñarlos. Por eso, para no perder ese tiempo, ese es un trabajo que hay que hacer ahora.

Oportunidad para el talento argentino

Argentina no es un país más en el concierto de las industrias creativas globales. Tiene talento, tiene mucha potencia. Estamos frente a una oportunidad y no la vamos a dejar pasar. Ahora, ¿cómo vamos a hacer para aprovecharla? Preparándonos con los instrumentos, las normas regulatorias, las acciones del Banco Central y los arreglos de carácter fiscal que hay que hacer para que las industrias despeguen. Pero lo que no hay que hacer es diseñar esos instrumentos desde un escritorio en Buenos Aires, sin atender a la particularidad que tiene la Argentina en las industrias creativas. Somos un país muy disímil y la cultura tiene expresiones muy distintas en sus regiones, y es necesario atender a esa heterogeneidad en la mesa del diseño. Ese es el desafío de estos congresos y del trabajo que viene haciendo el CFI hace 5 años con las provincias.

Sabemos los problemas que tenemos y que somos expulsivos de los sectores culturales. Pero no queremos partir de ese lugar, de ese diagnóstico, sino de saber que tenemos todo esto otro que es muy bueno, que podemos hacerlo mucho mejor y, a partir de ahí, mirar lo que hace el resto, para copiar o mejorar. Tratamos de no partir de lo dramático, de pensar que “nos estamos desangrando”. Tenemos talento, se nota porque se van a otros países a producir, estamos por todos lados. Agarremos esa oportunidad que tenemos como país, porque no es complejo hacerlo. Hay países que lo vienen haciendo, los podemos copiar, los podemos mejorar. Podemos atender nuestras particularidades haciendo participar a las provincias.

Nuevas estrategias para hacer crecer a las industrias culturales y creativas

El desafío de la producción provincial

Hay varias provincias que están empezando a generar excensiones tributarias para la industria audiovisual a través de las Film Commissions, para generar condiciones más favorables en términos tributarios. Esa es una política que hay que expandir y el CFI está trabajando fuerte con esas provincias para acompañarlos, porque el país entero debería tener exenciones impositivas de este tipo. Está más o menos calculado que esas políticas multiplican por diez lo que se ahorra.

Además, estamos creando un fondo para garantizar proyectos que tengan contratos futuros. Argentina hace muchos acuerdos por ejemplo en el sector audiovisual con las plataformas. Les cierran los contratos futuros. Esos contratos servirían como instrumentos de contragarantía para que los bancos puedan prestar o apalancar a esos sectores. Esos instrumentos, que existen en todo el mundo, en Argentina no existen, pero no son complejos de crear. La ingeniería financiera para crear eso está hecha, jurídicamente ya la tenemos armada.

Cambiar el enfoque del trabajo en cultura

Hay provincias con muy buen nivel de desarrollo y otras no tanto. Hay provincias que le dan a la cultura jerarquía ministerial y otras donde tienen jerarquía de subsecretaría. Nuestra tarea como organismo es jerarquizar sectorialmente, hacerlo visible. Que deje de ser visto como el sector que organiza recitales, que le da recreación a su población, que es lo que venían haciendo las áreas de cultura de las provincias. Acá hay un sector productivo y hay que organizarlo como tal. Hay que identificarlo, acompañarlo, formarlo, darle instrumentos de financiación e instrumentos regulatorios. Ese tipo de estímulos tienen que ser impulsados por el sector público y creo que quienes tienen que tomar decisiones de política pública en las provincias, formándose en esto, van bien encminados en esa dirección. Yo veo un cambio sustancial.

Cynthia Edul: «Las provincias aparecen ahí donde el Estado nacional se retiró»
En un contexto en el que el Estado nacional persiste en su obsesión de convertir al campo de la cultura en tierra arrasada, el Encuentro Federal de Industrias Culturales y Creativas ofrece una mirada distinta desde un punto de vista federal. Al menos así lo piensa la escritora y dramaturga Cynthia Edul, referente sectorial de la Ciudad de Buenos Aires dentro de los talleres prospectivos de artes dramáticas. Ella considera que iniciativas como esta “ponen en el centro la posibilidad de pensar políticas públicas, federales, consensuadas, discutidas y debatidas con una perspectiva de largo plazo, en el marco no solo del desfinanciamiento de la cultura, sino del desarme general de la escena local”, con el desmantelamiento de organismos clave, como el INCAA, el INT o la CoNaBiP, como exponentes más visibles.
A partir de eso, la escritora considera que, si bien “hay cosas que no se pueden hacer porque le corresponden al Gobierno nacional, y en una situación y con una perspectiva como la que tenemos por delante, que exista un espacio como este, donde poder decir lo que está pasando y empezar a construir desde ahí estrategias consensuadas, es de una importancia enorme”. Entre otras cosas, porque se trata de una iniciativa que asume la tarea de “dar voz en la vacancia” y permite que “los estados provinciales aparezcan ahí donde el Estado nacional se retiró, para legitimar la importancia de una política pública federal”.
Consultada acerca de la función que el Consejo Federal de Inversiones (CFI), organizador de este encuentro, cumple en cada uno de los 24 distritos federales de la Argentina, Edul sostiene que la labor que realiza este organismo permite “dar los debates contemporáneos de la cultura, para que eso se pueda traducir después en políticas públicas concretas en cada una de las provincias”. “Desde mi rol me ha tocado ver y acompañar muchas de esas políticas y proyectos que son de todo el país. Y la verdad es que, en ese sentido, el CFI es un ente muy moderno. Un tipo de organismo que trabaja en red y de forma articulada, que son, digamos, las formas que hoy se necesitan en la política cultural”.