En abril, una pareja de personas jubiladas que alquila su vivienda necesitó $2.749.141 para solventar sus gastos. Es decir, más de cinco jubilaciones mínimas –de $463.174, incluyendo el bono-. En el mismo mes, el pecio de los medicamentos registró una suba del 2,7%, por encima de la inflación. Un combo inviable.

Los datos se desprenden de información relevada por la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, que publicó los resultados de las Canastas de Consumo para Personas Adultas Mayores y el Índice de Precios de Medicamentos (IPM) correspondientes al mes de abril.

En relación al consumo consumo, una pareja de personas adultas mayores con vivienda propia necesitó en abril $1.577,435. Esto implica un 1% más que en marzo de este año. Para una pareja jubilada que alquila, el costo de vida fue de $2.749.141, un 1,5% mayor respecto del mes anterior. En ambos casos, la variación acumulada desde enero fue del 7,5%.

Remedios más caros

Los gastos correspondientes al consumo se distribuyeron en alimentos ($591.351), servicios del hogar ($529.110, en el caso de parejas propietarias y $1.286.886 para inquilinas), salud ($169.376) y bienes personales ($223.887).

En tanto, el Índice de Precios de Medicamentos (IPM) mostró en abril un aumento promedio del 2,7%. Con subas muy por encima en algunos rubros, como analgésicos (3,5%), antibióticos y antisépticos, con el 3,3% de incremento.

“La producción de estos indicadores se enmarca en el trabajo de la Defensoría del Pueblo para monitorear el estado de los derechos en la Ciudad, generar evidencia pública confiable y contribuir al diseño de políticas que garanticen condiciones de vida dignas para las personas mayores”, indicó la Defensoría.

Testimonios que duelen

Días antes de la difusión del informe se viralizó el testimonio de una jubilada que contó que toma su medicación contra el cáncer mes por medio, porque no puede afrontar el gasto todos los meses, aun teniendo ayuda económica de sus hijos.

“El médico quiere que tome los remedios, pero no me alcanza. Tomo un mes y el otro no. Hay que hacerle caso al Presidente que dijo que los viejos estamos de más”, fue el dramático testimonio de la mujer, en diálogo con Argentina 12.

Se almuerza y no se cena”, dijo otro jubilado a TN, también esta semana. “Me hago el desayuno, el almuerzo, la merienda y, a veces, ceno un sanguchito. Comida elaborada, no. Uno se tiene que ir restringiendo”, lamentó el hombre.

“El Ministerio de Capital Humano informa que entre diciembre de 2023 y febrero de 2026 la evolución real de los haberes, es decir, de la movilidad, fue del +12,1%”, indica la respuesta a la pregunta 1327 que tuvo que responder recientemente el jefe de Gabinete, Manuel Adorni.

Sin embargo, esa afirmación solo corresponde a un grupo. El mayoritario, que cobra la mínima y recibe un bono congelado, no sólo no ganó poder adquisitivo sino que lo perdió. Para estas 2,93 millones de personas, tal como consignó La Nación, la pérdida de poder de compra entre diciembre de 2023 y febrero de 2026 fue de 11,9% y, se elevó al 12,7% en marzo. Esta caída no fue plasmada por Adorni. Pero su impacto en la vida real de las personas jubiladas está a la vista.