La lección de anatomía, de Carlos Mathus, se estrenó el 12 de diciembre de 1972 con una función a propósito del Congreso de Medicina Psicosomática que se desarrollaba en el Sheraton Hotel —inaugurado solo cuatro meses antes—, el que un famoso cántico de la época prometía que, a la llegada de un gobierno nacional y popular, se convertiría en el Hospital de Niños. El éxito fue tan contundente como la polémica, y la obra enseguida tuvo ofertas para tener una sala en la calle Corrientes. Los desnudos de los actores y actrices, si bien eran parte del impacto, de la sacudida que quería producirle al público, pronto se convirtieron en la excusa de las fuerzas represivas de todo tipo para censurarla y sacarla de circulación. Pero la obra era uno de los tantos símbolos de lo que un tiempo buscaba y soñaba para la patria que la había hecho posible.

“Al parecer todavía hay algo que sucede como fenómeno que resulta necesario de contar y de ver —dice Yamila Gallione, la directora de la nueva temporada de la obra, que comienza en agosto—. Hay algo que todavía no se agota. Y, por añadidura, un poco lo que pasa es que tiene más vigencia. Como que está más presente que nunca, por momentos, lo que sucede ahí.”

La propuesta que en su primera función interpeló a su especializado auditorio pronto lo hizo con un público general ávido de propuestas que, antes que nuevas, lo interpelaran en su concepción de las cosas, pero sobre todo de sí mismos. “Yo lo veo un poco con el vínculo crudo en lo humano por el trato que tiene la obra en sí —continúa Gallione—. Es decir, que hay un vínculo con los espectadores que quizás no sucede con todos los espectáculos. Tiene algo que no es tan del teatro tradicional.”

"La lección de anatomía": los desnudos que escandalizaron al país, la censura y el regreso de un clásico del teatro argentino

Pese a la censura y la persecución a sus protagonistas, la obra se convirtió en un punto de inflexión en el teatro argentino. Al punto que se mantuvo en cartel de manera ininterrumpida hasta 2008 en escenarios de Argentina, Uruguay, Paraguay, Venezuela, Chile, Brasil y España. Esos 36 años en cartel la catapultaron como el mayor éxito teatral argentino. “Creo que hay dos niveles. La obra tiene algo medio performático porque se rompe la cuarta pared. Entonces, desde el comienzo, los espectadores tienen vínculo con los actores sin que estén interpretando un papel. Eso la aleja un poco del teatro tradicional de sentarse en una butaca, mirar un espectáculo. Acá sucede ese fenómeno también, pero se rompe un poco ese vínculo y esa cuarta pared. Y otro es la temática. Trata un poco de la condición humana y los vínculos primarios humanos. Es algo de los conflictos a nivel de los vínculos que no hemos resuelto. Y también habla un poco de lo que es la sociedad, de que hay conflictos que se ven poco expuestos y se ven cosas que aún no hemos resuelto.”

Sin embargo, en 2008 Carlos Mathus decidió bajar la obra de cartel. “No va más”, le escucharon decir. Luego del fallecimiento de Mathus, en 2017, el director, actor, autor y productor Antonio Leiva, miembro del elenco original de La lección de anatomía, la repuso en el Teatro Empire. Y se hizo cargo de la dirección hasta 2023, cuando se festejaron sus 50 años. “La obra siempre es la misma —dice quien hoy la dirige y fue protagonista como actriz en aquel regreso, desde 2017 hasta hace dos años—. Tratamos de ser fieles a la que fue en un principio. Lo único que cambian son algunos textos: como toca temas actuales, se nombran personajes de la actualidad o se actualiza el vocabulario.

Los amigos de las cronologías acaso verán —o querrán ver— en ese «no va más» de Mathus, en 2008, el cierre de un ciclo: para ese momento la obra no tenía más que decir sobre los anhelos y sueños de multitudes. Su regreso en 2017 corroboraría la hipótesis. “Siento que es un material inagotable —la pone en duda Gallione, enseñando que siempre hay que poner en duda las propias hipótesis—. Yo también me lo replanteo cada vez que viene alguien, cada nueva temporada. Y siempre le voy descubriendo algunas cosas. Esta es una obra que me indagó, nunca me quedé afuera de lo que trata. Siento que me volvió más sensible a un montón de cuestiones humanas, de empatía, de cómo tomarme las cosas.”

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Eso sin tener en cuenta que, por su exigencia física, vocal y performática, es una gran escuela de actuación. “No es fácil abordarla y la verdad es que hacerla tanto tiempo es un entrenamiento desde lo físico que me hizo crecer mucho actoralmente. Y ahora, como directora, también tratar de exigirle eso a los actores”, dice y deja picando la inferencia de que nadie puede decirle qué se puede o no hacer. “Es un trabajo que siento que me hace crecer todo el tiempo. Es muy enriquecedor.”

“Me genera esperanza”, asegura sobre la actualidad de la obra, que surgió en un momento de tantos sueños, todos tan frustrados, que generan la pregunta de si no estaremos en un loop del que no podemos salir. “Seguir trabajando en esto porque vienen jóvenes a verla, viene otra generación y la obra sigue siendo un abrir, como el cuadro de Rembrandt, el de La lección de anatomía: abrir un poco el cuerpo humano para poder mirarse a los ojos y ver, bueno, francamente, digamos, cuáles son las cuestiones que lo componen.”

Por ahí el mayor error de todos aquellos sueños fue la idea de que se podrían concretar de una vez y para siempre, y no que representaban una meta a cumplir para, después, soñar con otra. “Es una invitación a eso, a seguir replanteándonos como personas, como sociedad. El autor Carlos Mathus decía que cuando la obra no funcionara más iba a ser algo positivo porque quería decir que crecimos como sociedad y que ya no la necesitamos. Bueno, no importa, en algún momento tal vez la cosa suceda (risas). Mientras, acá estamos. Para mí esto es una invitación que está buena poder brindarla. Por eso siento que hay un cambio en la gente, y la hacemos con esa convicción también. Hacemos teatro con esa convicción, ¿no? Plantear algunas cuestiones, algunos conflictos que encuentran su lenguaje desde ese lugar. Y bueno, siempre es positivo, no puedo pensarlo como algo negativo en ese sentido.”

"La lección de anatomía": los desnudos que escandalizaron al país, la censura y el regreso de un clásico del teatro argentino

La lección de anatomía

Autor: Carlos Mathus. Dirección general: Yamila Gallione. Actúan: Marcos López, Camila Vaccarini, Franco Genovese, Cristian Frenczel, Agustina Sena, Omar Ponti y Natalia Duzdevic. Miércoles 5 y 12 de agosto, a las 20:30; miércoles 16, 23 y 30 de septiembre, a las 20:30 en el Teatro Empire, Hipólito Yrigoyen 1934 (CABA).

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