La carrera como entrenadora de Laura Cors empezó al lado de la cancha principal del Club Atlético San Lorenzo del Sud, de Bahía Blanca. A los 11 años, mientras esperaba la hora de jugar, les enseñaba a otras chicas a tirar a los aros más pequeños, los de premini. A los 18, se mudó a Mar del Plata, donde pasó por los tres clubes de la ciudad. En Kimberley, llegó el momento del estreno, de conducir a un equipo, tarea a la que se dedica hace 35 años. Tiene 53. “Siempre tuve la vocación de enseñar”, dice Cors, que desde el año pasado forma parte del cuerpo técnico de Bahía Basket. Es la primera vez que un staff masculino integra a una mujer en la Liga Nacional de Básquet (LNB), otro paso más en el camino de la ampliación y la igualdad de derechos. “Esto no debería ser noticia, sino algo natural”, agrega sobre el espacio que hoy ocupa. 

El origen de su llegada a Bahía Basket fue el Torneo Preolímpico para los Juegos de Tokio. En noviembre de 2019 y como parte del cuerpo técnico del seleccionado nacional de básquet femenino, Cors conoció el Dow Center, complejo deportivo impulsado por Pepe Sánchez, presidente del club. “Me comentó que quería armar un equipo femenino, pero todo quedó ahí”, cuenta la entrenadora. Aunque la idea fue tomando forma. Néstor “Che” García, hoy en San Lorenzo, también aportó lo suyo. “Tenés que sumar a una mujer”, le dijo a Pepe sobre la base de su experiencia en Fuenlabrada de España, donde había incorporado a Anna Montañana al cuerpo técnico. En plena pandemia, a mediados del 2020, Cors recibió un llamado: era Pepe y le ofrecía sumarse al staff de Bahía Basket.

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-¿Qué impacto tiene para la sociedad?

-Debería ser algo ya naturalizado a esta altura. Al ser la primera, tuve mucha repercusión porque ilusiona y entusiasma a otras entrenadoras para que puedan llegar a donde quieran. La mujer está ocupando un montón de lugares de liderazgo y este es uno más. Esto no debería ser noticia, sino natural. Tiene por sí solo un valor simbólico y va a seguir sucediendo. Todos los días recibo historias nuevas de mujeres que van ocupando lugares que eran exclusivos de hombres. Hay un cambio en la sociedad.  

No es casual que haya sido Bahía Basket el primer club en darse cuenta que puede incorporar a una mujer al cuerpo técnico. En una entrevista al medio digital De Taco, Pepe contó una experiencia en la universidad pública de Temple, Filadelfia: “En 1996, las mujeres y los hombres tenían las mismas condiciones de trabajo. Y eso siempre me quedó grabado”. También dijo que empezó a tomar cursos de perspectiva de género y a formarse desde la ignorancia, algo que terminó trasladando a todo el club. Cors también fue parte de ese proceso para ver la situación desde otra dimensión. “Me empecé a dar cuenta que muchas veces hubo desigualdad por el solo hecho de ser una mujer. Hoy lo puede detectar y es un paso enorme. Y estoy en un ámbito laboral donde no es importante si sos mujer o hombre, sino si sos capaz en el rol”, explica sobre los primeros meses en una experiencia a la que describe como diferente al resto de sus trabajos, que incluyen 23 años en Lanús, diferentes pasos por las selecciones formativas (de U14 a U17), 3×3 y también la mayor. “En Weber Bahía Basket trabajan con la idea de poner al entrenador en la misma línea que el jugador. Se establece una relación horizontal y no vertical. Cumplimos más el rol de maestro-entrenador, no del entrenador que está por arriba”, explica.

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(Foto: Prensa Weber Bahía Basket)

-¿Cómo se llega a los y las jugadoras? 

-No tengo dudas de que hay que llegar con el afecto. No se produce la situación de un educando y un educador, no se transmite el saber, si no hay afecto y amor. Eso sucede ya sea con un chiquito o con los profesionales. Es muy importante el aspecto vincular. En ese sentido, Dow Center es un lugar inspirador de salud, bienestar y deporte. Hay muchas cosas que voy aprendiendo porque es distinto a todos los lugares donde trabajé. Es una forma diferente y distinta de llegar al objetivo de construir un equipo. 

-¿Qué se aprende de este modelo horizontal?

-Es más fácil ponerse arriba del jugador, en un sistema vertical y que el jugador tenga que obedecer. Dejar que el jugador opine y en todo caso poder convencerlo es mucho más difícil, pero se llega por un camino donde el jugador seguramente se siente más cómodo y es parte. De alguna manera, es romper con algunos paradigmas y en el lugar donde estamos se rompen muchas estructuras lógicas.

Entre las tantas jugadoras dirigidas por Cors, está Florencia Chagas, la primera argentina en ser elegida en el draft para la WNBA y otra representante nacional del nuevo desembarco en la competencia de básquet más importante del mundo. “Fue una gran capitana en varios equipos que dirigí. Es distinta, simpática, compañera, solidaria. Tiene altura, físico y muchos buenos atributos. No es casual”, dice sobre la deportista de 19 años. También aplica para su historia. Para el camino que eligió cuando decidió dedicarse a la profesión de enseñar: “Ser entrenadora es un estilo de vida. Es parte de mi forma de ser y mi desarrollo”. «