La judicialización de la morosidad en préstamos y deudas con tarjetas de crédito comenzó a perfilarse como otro síntoma de la delicada situación que atraviesa una porción creciente de las familias argentinas. En la Justicia aparecieron las primeras demandas de bancos y entidades financieras contra clientes deudores, junto con pedidos de embargo de salarios e ingresos.
Un reciente informe de la consultora 1816, realizado en base a datos de la Central de Deudores del Banco Central, arrojó que las deudas con atraso de al menos 90 días en bancos subió del 11,5% en marzo al 12% en abril. El panorama es peor en el caso de las fintech como Mercado Pago, donde la morosidad saltó del 30,7 al 31,5% en ese mismo periodo.
Fuentes judiciales, abogados y organizaciones de defensa del consumidor advierten que, inexorablemente, esos números tendrán un correlato en tribunales.
36 demandas en un día
Una primera muestra de eso ya se puede ver en el Fuero Civil y Comercial porteño. En solo un día -el 5 de marzo pasado- una de las financieras más populares del país presentó 36 demandas contra clientes deudores para cobrar no sólo los resúmenes impagos sino también los intereses por mora. Se trata de Tarjeta Naranja S.A.U., cuyos apoderados legales también pidieron, en la mayoría de los casos, que se trabe embargo sobre los sueldos e ingresos de las personas demandadas.
Según pudo corroborar Tiempo, la mayoría de los resúmenes impagos corresponden al segundo semestre de 2025, aunque hay un puñado de 2024. Además hay contratos de más de una década de antigüedad que se desenvolvieron normalmente hasta que en el mencionado periodo comenzaron a registrar deuda.
De los expedientes también surge que son varios los clientes demandados que trabajan en dependencias estatales. De los resúmenes de tarjeta presentados como prueba en las causas también se desprende que los consumos adeudados más repetidos fueron en supermercados, farmacias, estaciones de servicio, plataformas de streaming, aplicaciones de delivery y transporte. En promedio deben $ 5,9 millones. El crédito más oneroso es por $ 13 millones.
La sombra del DNU 70
Especialistas consultados por Tiempo coincidieron en que el problema de la morosidad no se explica solo por la crisis salarial, sino que hay otro factor determinante: la desregulación financiera que introdujo el DNU 70/2023 firmado por el presidente Javier Milei.
El Capítulo II de esa normativa modificó puntos sustanciales de la Ley de Tarjetas de Crédito, muchos de los cuales estaban pensados para proteger al usuario. Entre otros aspectos, eliminó el tope del 50% que podían aplicar los bancos en la tasa de interés compensatorio aplicada a la financiación de los saldos y eliminó las sanciones del Banco Central a entidades que no informen debidamente las tasas y condiciones crediticias. También derogó la obligación que tenían las entidades de informar de manera destacada el Costo Financiero Total (CFT) y abrió la puerta a que fintech como Mercado Pago puedan dar créditos a un solo clic, entre otras cuestiones.
Para Gerónimo Rossi, titular de la Asociación Civil Usuarios Bancarios Argentinos (Acuba), ese decreto le dio “rienda suelta” al sistema financiero. “La normativa torna dificultosos los planteos judiciales para impugnar intereses excesivos, la falta de información como el CFT o las cláusulas abusivas. Borraron con el codo una serie de elementos que eran favorables al consumidor y por eso entramos en un problema para defenderlos”, señaló a este medio.
César Lera es abogado, vive en Jujuy y tiene casi 20 mil seguidores en Instagram, donde en el último tiempo dedicó parte de su contenido a responder preguntas sobre endeudamiento. Consultado por este medio aseguró que el DNU 70/23 “tuvo bastantes cambios en contra de la gente” en materia de préstamos y tarjetas de crédito. “El impacto no fue inmediato, pero ahora, con la recesión económica, empiezan a tener un peso real sobre las personas endeudadas. El efecto judicial va a verse con más claridad de acá a seis o siete meses, cuando los bancos y las fintech inicien juicios ejecutivos en cantidad y de forma simultánea”, afirmó.
Si el escenario que comenzó a verse en el Fuero Civil y Comercial porteño se multiplica y la situación se agudiza como anticipan los especialistas, miles de familias podrían quedar atrapadas en embargos que no harían otra cosa más que complicar un panorama que ya es alarmante. «