El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, sorprendió al mundo en pandemia cuando esta semana anunció estar a favor de suspender las patentes de las vacunas para mitigar el coronavirus. La directora de la Fundación Grupo Efecto Positivo (GEP), Lorena Di Giano, abogada especializada en acceso a medicamentos y propiedad intelectual, analizó las implicancias que podría tener la aplicación de esta iniciativa que ya fue rechazada de plano por algunos fabricantes como AstraZeneca, Pfizer y Johnson & Johnson, al tiempo que caían sus acciones en Wall Street. Mientras tanto, avanzan las negociaciones entre Argentina y países como China, Cuba o Israel para producir dosis en plantas locales.

–¿Sorprendió esta pronunciación de Biden?

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–Claro, porque la postura de Estados Unidos era totalmente opuesta en la Organización Mundial del Comercio (OMC), que es donde se está discutiendo la propuesta de India y Sudáfrica presentada en octubre de 2020, a la que cada vez adherían más países, como la Argentina y el Vaticano, que había expresado su posición en favor de la suspensión de la propiedad intelectual. Pero tanto Estados Unidos como la Unión Europea seguían bloqueando esta idea. Ahora, los países europeos quedaron en jaque. 

–¿Cómo se gestó este cambio?

–Lo primero que se logró en Estados Unidos fue el apoyo de la línea progresista de los demócratas de Bernie Sanders (senador) y, a partir de ahí, hubo una presión interna para que Biden cambie la posición. Esto es histórico. A mediados de abril hubo reuniones informales entre distintos gobiernos miembros de la OMC donde se presentó evidencia en este sentido. El director de la OMS, Tedros (Adhanom Ghebreyesus), fue contundente y dijo que en ese momento una de cada cuatro personas en los países ricos estaba vacunada, en el resto del mundo una cada 500; y en los países de renta baja, o sea en los más pobres y menos desarrollados, solo el 0,2% de la población.

–¿Cuál es la propuesta?

–Plantean que al liberarse los derechos de propiedad intelectual los países adapten su legislación nacional para utilizar toda la capacidad instalada. Muchos argumentos en contra de esta propuesta dicen que los países del sur global no tenemos capacidad para producir. Eso no es verdad. Argentina, por ejemplo, tiene acuerdos con Gamaleya, Sinopharm y Oxford AstraZeneca para producir las vacunas; Chile está haciendo acuerdos de transferencia tecnológica con la vacuna china Coronavac; Brasil también tiene capacidad de producción y está haciendo acuerdos. La propuesta inicial era más amplia y abarcaba la posibilidad de suspender la propiedad intelectual, el copyright, la información no divulgada, los diseños industriales de respiradores y máscaras. Por ahora, Estados Unidos solo habló de suspender las patentes para vacunas.

–¿Cuál es el rol de la OMC?

–Este sistema de patentes se globalizó desde la OMC a través de un acuerdo vinculante al que se llega por consenso y al que todos los países miembro tuvimos que adherir con nuestras leyes nacionales, porque las patentes son territoriales, y luego las compañías tienen que ir país por país. Predomina este sistema, pero no es el único que podría existir. En un marco de capitalismo liberal los Estados, por lo menos en mi forma de ver el proceso, se corrieron un poco de ese rol de invertir en la etapa de desarrollo de tecnologías médicas, para quedarse en un rol más de comprador activo de tecnologías caras producidas por el mercado. Esto generó que diez o 15 países hayan acaparado el 80% de la producción actual de las vacunas y que 130 países no tengan ni siquiera una dosis hasta el momento.

–¿Cuáles son los pasos a seguir?

–Ahora las discusiones seguirán en la OMC. Hay una reunión importante en la primera semana de junio y esperamos que de ahí pueda surgir algún resultado. Tal como dijo la representante de Comercio de Estados Unidos, las negociaciones van a llevar tiempo dada la complejidad en encontrar consensos. Se necesitan las dos terceras partes de los miembros para adoptar la suspensión. Si se logra, los países deben adaptar su legislación nacional, hacer uso de la tecnología y producir vacunas. Esto no quiere decir que de hoy para mañana vamos a tener las vacunas.

–¿Qué cambios puede generar en el mundo?

–Venimos trabajando con el tema de las patentes y la propiedad intelectual sobre tecnologías mixtas hace mucho tiempo. Este sistema basado en el lucro con la supuesta idea de atraer fondos privados para ponerlos al servicio de la salud no dio resultados. Esos fondos privados están al servicio de ellos mismos y sus ganancias. Si este escenario se revierte, los Estados recuperarían un poco de su soberanía sanitaria frente a estas compañías farmacéuticas que cotizan en la bolsa de Nueva York y que dejaron de ser simples laboratorios, porque detrás de ellas están los fondos especulativos que nada tienen que ver con la salud. «

Llegan más vacunas y avanza la producción local

El Plan de Vacunación contra el COVID–19 en Argentina corre por dos caminos paralelos: seguir trayendo las dosis que el Estado ya compró y avanzar en negociaciones para producirlas a nivel local.


En estas horas, arribarán nuevas dosis de Sputnik V, que tuvo como novedad esta semana el anuncio de la Sputnik Light, la cual permitiría alivianar las cargas de segundas dosis. También confirmaron 861 mil vacunas de Covax para el 21 de mayo, mientras se siguen demorando los envíos de AstraZeneca en México. Ahora esperan el primer lote a fin de mes. Al mismo tiempo, se negocia con Reino Unido para fabricarlas en territorio nacional, lo mismo con la china Sinopharm, cuyos primeros lotes de prueba se ansía concretar en junio, y también con la Soberana de Cuba. Entre junio y julio, arranca la producción de Sputnik V en los laboratorios Richmond.