María Sol Méndez: «Fue un boom, un qué loco, venimos a romper algo que estaba»

Por: Agustín Palmisciano

El 8 de marzo, Día de la Mujer, se convirtió en la única dirigente que comanda en la actualidad a un club afiliado directamente a la AFA. "El rol de la mujer dentro del fútbol es bastante difícil", dice Méndez, que quiere devolverle la vida social a la institución, protagonista en Primera en los '80.

María Sol Méndez, de 38 años, fue legisladora porteña entre 2017 y 2025. En aquel rol fue clave en la recuperación de parte de las tierras del Deportivo Español. El 8 de marzo ganó las elecciones y se convirtió en la primera mujer en presidir el club de Bajo Flores; hoy es la única presidenta en ejercicio dentro de los clubes de la AFA.

Su llegada la ubica entre las pocas mujeres que alcanzaron la presidencia en el fútbol argentino junto a Natividad Gallego de Marcovecchio (Platense, 1971), Edith Pecorelli (Temperley, 1996), Gladys Ruifernandez (San Martín de Burzaco, 2003), Valeria Cisneros (Central Ballester, 2011) y Lucía Barbuto (Banfield, 2018). Además del antecedente de Amalia Lacroze de Fortabat en Loma Negra, un modelo de gestión distinto, cercano al de una sociedad anónima, que fue el primer club-empresa del país.

El club, con pasado en Primera División a finales de los ’80 y gran parte de los ’90, llegó a tener más de 20 mil socios. Hoy enfrenta un escenario opuesto: milita en la Primera C y su masa societaria está debilitada. En la elección participaron 262 personas, de las cuales 154 votaron por la lista de Méndez, que obtuvo el 57% de los votos. Asume en un contexto institucional complejo, marcado por deudas, irregularidades y una vida social deteriorada.

—Estás ligada a Español y pudiste vincular al club desde tu rol como legisladora porteña. ¿Cómo construiste esos dos recorridos?

—Mi vínculo con el club es desde que soy chiquita. Mi papá fue socio desde que casi nació, venía con mi tío a la cancha y yo me crié acá, en la colonia, con mis hermanas. Estuvimos en todos los procesos complicados que tuvo Español: la quiebra, la toma en los ’90, las marchas para no quebrar, cuando cambió de sede o cuando estuvo cerrado el estadio. Tengo amigas y amigos de toda la vida en el club. Soy hincha de toda la vida. Lo dije varias veces, pero el regalo de mis papás en mi cumpleaños del 15 fue que vinieron los jugadores del plantel del 2002, de cuando habíamos ascendido a la B Nacional, cuando le ganamos la final a Ferro con goles de José Luis Pelanda. El fanatismo es de siempre, el amor por el club es parte de mi historia. Arranqué en la política casi de casualidad. No vengo de familia política. Me recibí de abogada a los 24 y, entregando mi currículum, me enteré de que Graciela Ocaña buscaba una abogada recién recibida y empecé (fue legisladora de Juntos por el Cambio). Ahí fue donde descubrí la política como herramienta de transformación.

—Tu caso es al revés de otras trayectorias que fueron del fútbol a la política ¿Sentís que al ser un caso invertido te acerca más al socio?

—En realidad yo no creo que sea una política en un lugar dirigencial, sino una hincha que ama al club, que vio que estaba pasando un momento oscuro, poco transparente, y que la debacle era grande, que lo podíamos perder. Decidí con un grupo de socios ser protagonista, pero alejando la política. Estoy abocada al club: lo que me mueve es el amor y las ganas de poder transformarlo y formar un equipo para hacerlo crecer, entendiendo que Español merece ser ese club que fue en los ’90, donde era familia y abierto a los socios. Entonces, quizás muchos arrancan en el club para meterse en la política; en mi caso es al revés. Quiero contribuir a potenciarlo con todo lo que aprendí.

—Tu elección fue el 8 de marzo y también tuvo una lectura en clave de género. ¿Cómo viviste ese cruce entre tu historia en el club y el hecho de ser la primera mujer que lo preside?

—No dimensioné lo de la mujer hasta que pasó. Estaba muy enfocada en darle soluciones al club. El proceso electoral fue bastante complicado, veníamos de que habían suspendido dos procesos electorales, así que estaba más en que podamos tener elecciones y que el socio pudiera elegir. Cuando ganamos fue como un boom y dije: “qué loco, venimos a romper algo que estaba”. Creo que se puede conjugar. Más allá de la mujer presidenta, hay un equipo que trabaja atrás y eso está bueno. Ojalá podamos ser una punta de lanza, ya que el rol de la mujer dentro del fútbol es bastante difícil, como también ganar siendo oposición, y lo logramos por bastantes votos. Pero el triunfo no es totalmente mío: es del equipo y de muchos socios de toda la vida que aman al club y creen que Español merece más.

—¿Qué club encontraste al momento de asumir?

—Asumimos en un traspaso poco feliz, porque no existió. No se dejó documentación, no se dejó nada, y eso genera un daño a la institucionalidad. Sabíamos que Español estaba débil institucionalmente, con pocas reuniones de comisión directiva y nulas asambleas. Pero no entregar documentación no es un daño para mí y para la lista, sino para el club. Estamos haciendo una auditoría de todos los contratos y de todas las cosas que pasaron para poder decírselas al socio. El 8 de marzo los socios que nos votaron nos dieron la responsabilidad de dirigir el club por los próximos tres años y tenemos la obligación de rendir cuentas. El estado de situación es complejo, hay mucha deuda. La primera prioridad es la auditoría, para saber dónde estamos parados y que el socio conozca la situación, y en base a eso poder estabilizar el club. Después hay cuestiones urgentes: levantar el CUIT —hoy no tiene desde hace casi ocho años—, reconciliarnos con los organismos de control y registrar las autoridades en IGJ. Son cosas básicas de funcionamiento institucional. También fortalecer el vínculo con la colectividad española. En los últimos años se perdió esa conexión y hay que volver a la esencia: somos hijos de migrantes que fundaron este club. En paralelo, fortalecer la masa societaria y mejorar el fútbol amateur, para darle herramientas al profesional.

—La recuperación del predio fue un punto clave. ¿Qué pasó con esas tierras y qué se logró finalmente desde tu rol en la Legislatura?

—Cuando Español quiebra pierde nueve de sus 16 hectáreas, es el único club de Argentina que le pasó eso. En ese momento, quien compró los terrenos fue la Corporación del Sur, que para los socios era la única salida viable. Después cambió el gobierno y se hizo un convenio con el Ministerio de Seguridad y de las 16 hectáreas, el club se quedó con 7. Somos vecinos del Instituto de la Policía. Pero ese comodato venció en 2018 y, desde entonces hasta 2025, el club estuvo en una situación de irregularidad porque no se podía resolver. Había una intención de sacarnos más terrenos, era casi aniquilar la vida social. El club está en un punto neurálgico de la zona sur de la Ciudad de Buenos Aires, donde muchos chicos vienen y quizás la única comida o ducha que tienen en el día es en el club. Yo tuve la suerte de ser legisladora y me prometí en 2017 que íbamos a resolver lo de las 7 hectáreas. La ley es compleja: son muchos votos, doble lectura y voluntades. Lo presentamos en 2017, 2019, 2021 y 2023, porque los proyectos cada dos años se caen. Lo pudimos sacar en 2025. Si bien impulsé el proyecto, hubo un grupo de socios que se lo puso al hombro —muchos hoy son parte de la comisión directiva—. Recorrieron los despachos de los legisladores con una carta y un banderín, preguntando: “¿Sabés la historia de Español?”. Participaron de la audiencia pública y de las dos sanciones. Eso permitió que el 27 de noviembre se aprobara por unanimidad el comodato por 20 años, que le da seguridad jurídica al club. Hoy, quien viene a invertir sabe que tiene tiempo para hacerlo. Sin un comodato era muy complejo.

—¿Cuál es la prioridad que le dan a recuperar la actividad social dentro del club?

—Es una de las prioridades de la subcomisión de socios, donde tenemos que recuperarlos. Parte de hablar de la colectividad española es eso, también es recuperar al socio que en algún momento se alejó. Vamos a lanzar en los próximos días una amnistía de socios, volver a reconocer al socio que fundó este club, que se fue maltratado durante mucho tiempo. Nuestro objetivo es aumentar la masa societaria. Primero recuperando a todos los socios que en algún momento tuvimos y que por algún motivo se alejaron. Entonces es, vuelvan, que España los necesita a todos.

—En el contexto actual, ¿ves posible que Deportivo Español vuelva a ser el club que fue en sus mejores años?

—Yo creo que sí y vamos a trabajar para eso. No va a ser fácil ni rápido, es un proceso. Por eso es importante el equipo, la comisión directiva y todos los que están colaborando. Queremos recuperar el orden, esa es la base. Una vez que logremos eso, vamos a poder ir acomodando el resto. Tenemos confianza en ese camino y por eso conformamos equipos de trabajo.

—¿Qué importancia le das a las otras disciplinas que forman parte de una institución deportiva y social?

-Español hoy casi que no tiene actividades por fuera del fútbol. Tiene pocas: patín, baby, futsal. Pero tenemos una comisión que se armó y una subcomisión de nuevos deportes porque creemos fundamental volver a tener nuevos deportes, nuevos chicos, y también en esto de la recuperación del club. No puede pasar que haya un chico que vive a 10 cuadras y no pisó nunca el club. Hay que abrazar y que vengan a practicar deportes. Quizás vienen, ese deporte no funciona, pero sí otro, en esa línea está la subcomisión de deportes amateur. Vamos a trabajar fuerte con eso

—¿Y a los clubes como asociaciones civiles?

—El club es una sociedad civil. Es de los socios realmente. No tengo dudas de eso. Son quienes tienen que decidir de manera real, o sea que haya asambleas y que puedan votar, y que todo sea transparente. Que lo que pasa se enteren porque hay alguien que se lo cuenta. Español tiene que volver a ser ese club para la familia, y eso creemos quienes estamos en la comisión directiva. Queremos que nuestros familiares vuelvan a criarse en el club como hicimos nosotros. Y no solo por la anécdota de la tía, el sobrino o los padres que venían al club, sino para construir un futuro. Ese es nuestro objetivo. «

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