Impulsada por la comunidad palotina, la causa por el asesinato de tres sacerdotes y dos seminaristas en la iglesia de San Patricio el 4 de julio de 1976 avanza por primera vez en casi 50 años. Este martes, el juez federal Daniel Rafecas llamó a indagatoria a cuatro ex efectivos de la Comisaría 37ª de la Policía Federal por su responsabilidad en este crimen, que se conoce como Masacre de San Patricio.
La novedad fue informada en un comunicado por Palotinos por la Memoria, la Verdad y la Justicia, que impulsa la investigación como querellante. A mediados del año pasado, la organización había pedido la indagatoria del ex juez Guillermo Rivarla y 10 ex policías involucrados, de los que por ahora el juez convocó a 4.
Los acusados son el ex oficial ayudante Miguel Ángel Romano, del sargento Atilio Edgardo Juárez, del agente Serafin Losada y del oficial principal Héctor Roberto Olivetto. “Todos ellos sospechados de haber liberado la zona para que los autores materiales pudieran perpetrar el crimen y, en el caso puntual de Olivetto, de encubrir con posterioridad el hecho, dado que la mencionada seccional tuvo a su cargo las actuaciones policiales requeridas por el sumario de instrucción”, señaló la organización.
Para Palotinos por la Memoria, esta medida “representa un paso significativo para el avance de la investigación”, y destacaron “la encomiable tarea que desde hace años viene realizando el equipo jurídico de nuestra querella conformado por los doctores Pablo Llonto, Adrián Krmpotic y Ariel Noly”.
Durante años, la causa se investigó como parte de la megacausa ESMA por la posibilidad de que hubiese sido un operativo realizado por el Grupo de Tareas de la Armada. Sin embargo, desde 2022 el expediente se encuentra en manos de Rafecas a partir de las pruebas que apuntan a que se trató de una represalia de la Policía Federal por la explosión en el edificio de Coordinación Federal dos días antes, el 2 de julio de 1976.

En la madrugada del 4 de julio de 1976, Alfredo Kelly, Alfredo Leaden, Pedro Dufau, Salvador Barbeito y Emilio Barletti fueron asesinados. Los sacerdotes eran claros opositores a la dictadura. Habían hecho una elección de vida pastoral desde la Teología de la Liberación e integraban el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo.
Dentro de la iglesia, donde hallaron los cuerpos acribillados, había pintadas que ya vinculaban el crimen con Coordinación Federal. “Por los camaradas dinamitados en Seguridad Federal. Venceremos. Viva la Patria”, decía un mensaje. Y el otro: “Estos zurdos murieron por ser adoctrinadores de mentes vírgenes y son MSTM (NdR: Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo)”.
Un móvil de la comisaría 37 a cargo de Romano acudió ante un llamado de vecinos de la parroquia que habían visto dos vehículos sospechosos en la cuadra esa madrugada. Los policías habrían identificado a los miembros de la patota que se encontraban en dos autos Peugeot 504 a la espera de los sacerdotes y luego advirtieron a los vecinos que no salieran de sus casas si escuchaban disparos porque iban a “reventar la casa de unos zurdos”.
Las indagatorias se llevarán adelante a fines de junio, pocos días antes de que se llegue al 50º aniversario del crimen. “Esta noticia alimenta la esperanza de que el mayor ataque cometido contra la Iglesia católica en Argentina no permanezca impune”, señalaron Palotinos por la Memoria.