El 9 de enero, Mercado Libre despidió a 120 empleados del área de Experiencia de Usuario (UX). Fue luego de un “proceso de reorganización interna para integrar de manera más efectiva las áreas de Diseño y Contenido”, según declaró la empresa. Del total de desvinculaciones, 32 se encontraban en Argentina.
Si bien Mercado Libre dijo que se trataba de una medida puntual que no alteraba sus planes de inversión o crecimiento, la noticia encendió las alarmas en un sector y un mercado laboral que soporta cada vez más transformaciones como consecuencia de la incorporación de la inteligencia artificial en los procesos productivos. Las dudas por el futuro del empleo y por el verdadero impacto de la IA sobrevuelan con cada vez mayor frecuencia entre los trabajadores.
Irina Sternik, periodista especializada en cultura digital, cree que las empresas que puedan automatizar diferentes tareas seguramente fusionen puestos de trabajo siguiendo una lógica mundial de las grandes empresas de tecnología, aunque todavía es apresurado dar un pronóstico.
“Si bien los despidos no fueron tan grandes como los de Silicon Valley, sí fue uno de los primeros ejemplos de trabajos hechos antes por humanos ahora hechos por bots”, observa.
Sin embargo, advierte que no se trata de un camino lineal: “Las empresas se van a ir reconfigurando y muchas veces darán marcha atrás porque la IA no puede hacer el proceso completo”.
La empresa que tiene a Marcos Galperín como su principal accionista justificó los despidos con el argumento de lograr mayor “agilidad y colaboración” en los procesos. La ironía es que fueron los propios empleados afectados quienes se encargaron de entrenar al modelo de inteligencia artificial que luego terminó reemplazándolos.
Lola Rodríguez, una de las despedidas explica: “Lo que nos manifestaron es que la empresa estaba en pos de eficientizar los procesos, y en base a eso, estaban buscando roles generalistas. También nos dijeron que ya no se iban a contemplar personas que escriban, que diseñen o que dibujen pantallas si no que a todos se les iba a pedir todo”.
Su líder de área, semana atrás, le había dicho que en vía de la transición hacia esos roles iban a asignarles otro tipo de proyectos. “Mi pensamiento fue me van a dar otro tipo de trabajo”, señaló, y agregó: “Sí veíamos venir alguna reestructuración, algún cambio, pero nunca despidos masivos. Yo estoy hace poco, hace dos años, pero otros colegas que están hace más tiempo en la compañía expresaron que nunca había habido un despido masivo así”.

Entrenando tu IA
Durante todo el 2025, a los trabajadores del área de UX, como parte de su tarea, se les asignó entrenar al modelo de inteligencia artificial. Primero, los empleados fueron divididos en grupos («squads» en la jerga de la empresa) para “crearlos”. Luego la tarea consistió en el pedido puntual de que armen notificaciones push, briefs y toda la serie de funciones y herramientas ligadas al desarrollo de software que el personal desplegaba anteriormente. “Estábamos obligados a usarlos, por lo que empezamos a resolver todas nuestras tareas con inteligencia artificial”, expresaron desde el área.
Un diseñador UX se encarga de investigar, diseñar y optimizar el recorrido completo que hace una persona cualquiera al interactuar con un producto digital (como una app o una web) para que sea intuitivo, eficiente y placentero, asegurando que esa persona cumpla sus objetivos “sin frustraciones”, enfocándose en la usabilidad, la accesibilidad y la satisfacción general. Entre las tareas que desempeñan se encuentran la investigación de usuarios, la arquitectura de la información y el diseño de interacción, entre otras.
“Crecieron mucho las búsquedas en LinkedIn de personal para entrenar IA”, señala Maximiliano Firtman, especialista en IT, programador y profesor universitario. “Hace poco vi búsquedas de gente que sepa español rioplatense a la perfección para entrenar IA”.
Explica que los ejercicios para los agentes de IA se basan en que uno le dé un problema lo suficientemente complejo para que la inteligencia artificial lo haga mal, y después corregirlo. “Eso produce el efecto de entrenamiento constante a la IA”, señala.
“Muchas empresas, entre ellas Mercado Libre, están poniendo la inteligencia artificial como prioridad. Eso significa que si existe la posibilidad de que la IA pueda resolver algún tema, después discutimos si bien o mal, priorizan eso. Ya hace un tiempo que Mercado Libre entre otras empresas están priorizando el entrenamiento de inteligencia artificial para cumplir ciertos roles”.
Para Firtman, los puestos más reemplazables serán los juniors de las empresas. “Muchos argumentan que los programadores somos los primeros que vamos a ser reemplazados porque la IA programa cada vez mejor. Creo que antes de esos roles están todos los demás”, en relación a los puestos vinculados a la generación de contenido, soporte, atención telefónica, facturación, administración, procesamiento y reclamos. “Todo lo va a poder hacer una IA y el costo va a ser más barato que una persona”, agrega.

Los límites
Para Firtman, el uso de la IA y el reemplazo de puestos de trabajo tiene un límite: “Existe un límite técnico. Hay un punto en el cual la mejora ya no se percibe. Está el caso de la cafetería que fundió en manos de la IA. Todavía hay mucho humo y mucha fantasía de que con la IA vas a poder hacer todo”.
“Mi sensación es que el mercado laboral está cambiando y va a haber que rebuscárselas y encontrar otras maneras de trabajar sin negar la inteligencia artificial”, dice Lola Rodríguez, la empleada despedida de Mercado Libre. “Estamos en la etapa de incorporar la IA en los procesos de trabajo”. Para ella, la adaptación deberá ser general: “El mercado laboral va a cambiar. Somos la primera generación afectada, pero probablemente esto avance más rápido de lo que creemos”.
Sternik concluye: “Sería interesante incorporar a la Ley de Trabajo un apartado con respecto a la IA, las buenas prácticas en su implementación y el trato justo y transparencia con los empleados”. «