El 4 de enero murió un nene de un año. Al día siguiente, una beba de nueve meses. El 8 de enero, un niño de cinco. Pertenecían al pueblo wichí. Los dos primeros, a la comunidad de Morillo. El último, a Cañaveral. Todos en el departamento de Rivadavia, en el norte salteño. Las autoridades salieron rápidamente a aclarar que no se trató de casos de desnutrición, sino de cuadros gastrointestinales con complicaciones. Referentes locales apuntan a la mala alimentación, el dudoso estado del agua que consumen y la falta de controles.

“Las comunidades siempre vivimos esta situación. Hay mucha diarrea. No sabemos si es por el agua, pero acá también hay muchos chicos con diarrea”, advirtió Raúl Manuel, referente de la comunidad wichí Pluma De Pato, a 25 kilómetros de Morillo. “Sabemos de varios casos fatales ahí, pero la gente de Salud no da información exacta”, denunció. Y criticó que “en los pueblos siempre pasa. El puesto sanitario a veces no cuenta con remedios. Muchas veces hay que comprar y no se puede. A nosotros nadie nos vino a ver. Siempre planteo que venga algún médico, pero no”. En una temporada de altos calores y abundantes lluvias, hay otro factor que preocupa: el dengue.

Desde el Ministerio de Salud Pública de Salta informaron tras las primeras dos muertes que se estaba intensificando la vigilancia epidemiológica en la zona. “Las altas temperaturas han ocasionado una curva ascendente en los casos de infecciones por salmonella, sobre todo en la población infantil”, indicó la cartera en un comunicado oficial. La subsecretaria de Medicina Social, Gabriela Dorigato, dijo a la prensa: “Visitamos las comunidades para ocuparnos de casos puntuales de niños en riesgo por gastroenteritis y la situación de salud en general de las familias”. Según consignó la agencia estatal Télam, la funcionaria remarcó: “Queremos resaltar que no son chicos con desnutrición. En estos casos fueron niños que estaban con el peso adecuado para la edad”.

Calor, infecciones, malnutrición

“Fue una infección generalizada a partir de unas diarreas que tuvieron. Hay mucha gente con diarrea. No sé si el agua que tenemos no es buena, no sé qué es lo que pasa. Los chicos andan con muchas diarreas”, coincidió un médico de la zona, que prefirió mantener su identidad en reserva.

Por su parte, el gerente general del Hospital de Morillo, Adrián Cardozo, afirmó que este año se registra una curva ascendente de casos de gastroenteritis, sobre todo en la población más vulnerable: la materno infantil. “Este año el calor es más intenso, y eso provoca más cuadros de deshidratación, agotamiento por calor, también están presentes la infección por salmonella y otras enfermedades de la época estival”, enumeró. La desnutrición también apareció en su reporte: “Con una herramienta importante, como la APS (Atención Primaria de Salud) y Enfermería, se trabaja para disminuir la tasa de desnutrición infantil y la aparición de casos graves”.

En tanto, el referente indígena Reinaldo “Oso” Ferreyra, que conoció al nene y la beba fallecidos en Morillo, dijo a la agencia Presentes que era notorio que padecían deficiencias alimentarias.

“No es el primer caso. Acá hubo varios. Pero como son médicos y uno no es médico no puede discutir cuando se certifica que las muertes de infantes indígenas son por causas distintas a la desnutrición”, dijo Ferreyra. Y aseguró que “en la Comunidad de Los Baldes -30 kilómetros al sur de Morillo- hay varios chicos desnutridos”.

Igual que el referente de Pluma de Pato, apuntó al agua que consumen. Es distribuida por red, no es potable, y por la mañana tiene “color café”. Dijo que hace tiempo se reclama tanto a Provincia como a Nación por este tema. “Y ahora no sé qué es lo que va a pasar. La situación que estamos pasando es cada vez más gravísima”.

En emergencia desde hace años

En enero de 2022, el juez del Tribunal de Impugnación de Salta, Eduardo Barrionuevo, concedió la medida cautelar solicitada por la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) y la comunidad indígena Comisión Directiva Wichi Misión La Loma, en el amparo presentado por la falta de aplicación y reglamentación de la ley provincial N° 7856, sancionada en noviembre del año 2014, que establece la creación de una red de apoyo sanitario, intercultural e interinstitucional para pueblos originarios.

Luego, en julio de ese año, el máximo tribunal salteño confirmó aquella medida cautelar y le ordenó a la gobernación mejorar el acceso a la salud de las infancias indígenas, garantizar la presencia de facilitadores/as interculturales y albergues de tránsito en el Hospital Materno Infantil y los hospitales cabecera de los departamentos en emergencia: junto a Orán y San Martín, se declaró así a Rivadavia, donde se dieron las muertes de los últimos días.

El drama es de larga data. En la primera mitad de 2021 fallecieron 64 bebés, niños y niñas menores de cinco años en comunidades wichí salteñas de territorios declarados en emergencia sociosanitaria. Para entonces al menos 7543 menores de cinco años de estas comunidades estaban en estado de riesgo nutricional y 108 murieron en 2020.

Ahora, según la información difundida por las autoridades sanitarias salteñas, en los tres casos fatales conocidos en lo que va del año había presencia del Estado en la atención y seguimiento de las infancias. No alcanzó.

Dorigato detalló que el nene fallecido el 4 de enero ingresó al hospital de Morillo por un cuadro de gastroenteritis. “También tenía un cuadro neurológico, y se lo atiende en la guardia. Lo ingresan, lo rehidratan y la médica lo vuelve a valorar como recuperado, pero lo deja internado”, relató. “La madre le da el pecho como a las 3.30 de la madrugada y a las 5 le avisa al enfermero que el bebé no se despertaba. Ahí constatan que estaba sin vida”.

En cuanto a la beba de 9 meses, llegó al día siguiente también con un cuadro de gastroenteritis pero “con más deterioro en su medio interno, más deshidratación, por lo que se la derivó de urgencia al hospital de Orán, donde quedó internada en terapia intensiva, recibiendo toda la asistencia, pero no soportó”. Una versión indica que la madre de la beba tuvo que insistir con fuerza para lograr esa derivación, que llegó demasiado tarde.

Es menos claro el caso del nene de cinco años. “Estuvo internado por un cuadro de gastroenteritis en el hospital local para la época de Navidad, pero le dieron de alta”, contó Dorigato. El 8 de enero estuvo bien durante el día, pero “a la noche tuvo un vómito tipo bilioso y mucha dificultad para respirar”. Finalmente, falleció.

La funcionaria remarcó que además de las campañas en territorio se trabaja con “spots publicitarios para que las mamás acudan rápidamente al servicio de salud en las primeras deposiciones, que no les den té de ningún estilo para no empeorar el cuadro”. Esos mensajes se transmiten en wichí “a través de las redes que tienen los caciques, los mismos enfermeros o los facilitadores, para que lleguen a todas las comunidades”. Pese a la dramática postal que reflejan los últimos casos, Dorigato resaltó que “la mortalidad infantil se redujo en la provincia”.

En diálogo con Salta/12, el referente local Ferreyra describió la situación como “inexplicable”. Señaló que años atrás había menos acceso a los puntos de atención de la salud, pero ahora –por ejemplo, para las familias de Morillo- hay uno a pocas cuadras. Apuntó entonces a la insuficiencia de controles. “Parece que están esperando que uno se enferme bien para tomar cartas en el asunto”.