El guitarrista clásico Roberto Aussel, una de las figuras más respetadas y queridas de la música argentina en el ámbito internacional, murió a los 71 años. La noticia generó una fuerte conmoción en el mundo de lacultura, tanto en el circuito académico como entre músicos populares, donde su figura era admirada no solo por su excelencia artística sino también por su calidez humana.
Nacido en La Plata en 1954 y fue un intérprete de proyección mundial. Ganador de concursos internacionales y solista junto a orquestas de primer nivel, desarrolló gran parte de su carrera en Europa, donde se consolidó como uno de los grandes referentes de la guitarra clásica contemporánea. Durante décadas fue profesor en la Hochschule für Musik de Colonia, en Alemania, formando a generaciones de guitarristas de distintos países.
Su nombre quedó asociado a un repertorio amplio y exigente, que abarcó desde la música barroca hasta la creación contemporánea, con especial atención a compositores argentinos y latinoamericanos. Entre los hitos de su trayectoria se destaca su vínculo con Astor Piazzolla, quien compuso para él las Cinco piezas para guitarra, estrenadas en París, y lo consideró uno de los intérpretes fundamentales de su obra para el instrumento.
Aussel y la música de su tierra
Más allá del ámbito académico, Aussel mantuvo siempre un vínculo profundo con la música de su tierra. Supo buscarla y pensarla más allá de los claustros, tendiendo puentes entre el rigor técnico, la investigación musical y una sensibilidad abierta a las tradiciones populares. Esa dimensión humana y artística fue destacada por colegas y alumnos como uno de los rasgos centrales de su legado.
La despedida de Juan Falú, difundida en redes sociales, sintetizó ese sentimiento compartido. Falú lo definió como el alma de la guitarra, el músico que la hizo sonar nota por nota y silencio por silencio, el más amado en el universo académico del instrumento. También subrayó su humildad, incluso en la grandeza, y su amor por la música argentina. “Lloran las guitarras, la música sagrada, y nos queda honrar su paso por la vida como eterno faro”, escribió, antes de cerrar con un hasta siempre dirigido a Aussel.