Se realizará mañana desde la sede central del INTI donde el martes el presidente del organismo debió retirarse con Gendarmería en medio de una fuerte represión. La harán en contra de más de 1500 despidos y "para visibilizar el desguace del sistema científico y tecnológico y la destrucción del aparato productivo nacional".

Una muestra será este jueves, cuando se nucleen tres sectores devastados: el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Universidad de San Martín (UNSAM), que harán una caravana «en defensa de la Ciencia, la Tecnología y la Producción».
La convocatoria es a partir de las 11 en la sede central del INTI, Av. General Paz al 5400, allí donde este martes se montó un operativo represivo dentro del organismo y el anuncio de despidos masivos por parte de la conducción, en el marco de un conflicto que escaló durante las últimas horas.
Según indicaron desde la representación gremial, el presidente del INTI, Miguel Romero, convocó a los sindicatos para comunicar la decisión de avanzar con un recorte de personal. La situación generó un estado de alerta entre los trabajadores, que reclamaron la apertura de una instancia de diálogo.
De acuerdo al comunicado difundido, ante esa reacción Romero se negó a mantener un intercambio directo y, en cambio, se desplegó un operativo de Gendarmería Nacional dentro de las instalaciones del instituto.
El accionar de las fuerzas de seguridad dejó como saldo al menos dos trabajadores heridos, quienes presentaron quemaduras en el rostro y en los ojos, presuntamente como consecuencia de la intervención.
Desde el sector gremial repudiaron lo ocurrido y señalaron que “es inaceptable que la respuesta del Estado ante la incertidumbre laboral y el reclamo legítimo sea la represión”. Además, advirtieron sobre el impacto social de las posibles desvinculaciones, especialmente a partir de la reciente resolución que dispone que el INTI dejará de hacerse cargo de más de 900 servicios de control, especialmente en alimentos y bebidas, previo paso a dejar en la calle a casi 1500 profesionales.
Estos embates contra el INTI impactan en el sector alimentario (el organismo realiza ensayos microbiológicos para detectar salmonella, listeria), en los análisis de calidad de agua y efluentes (metales, potabilidad), en el chequeo de seguridad en materiales eléctricos y de la construcción, y en las áreas de certificaciones oficiales.
Daniel Luna, trabajador del INTI, explicó a la prensa que todos los productos que se comercializan tienen que cumplir con determinadas normas exigidas por organismos reguladores como Anmat, Secretaría de Comercio, Enargas, Senasa, entre otros. A nivel económico, por ejemplo, se empezó a ver en estos días el rechazo a cargamentos agrícolas por encontrarse elementos prohibidos en la Unión Europea.
Además, el INTI posee el único laboratorio capacitado para hacer ensayos de ascensores; capacita a los soldadores que trabajan haciendo los gasoductos que se utilizan en la industria hidrocarburífera y a la mano de obra que se desempeña en el sector de energía nuclear; tiene la potestad de certificar al personal que labora en los talleres aeronáuticos; y realiza la evaluación de envases y embalajes. También realiza controles de seguridad eléctrica, electrónica y de combustibles.
Ante la amenaza de más de 1500 despidos y el virtual cierre del INTI, los trabajadores y trabajadoras del organismo convocaron a un plan de lucha progresivo, con acciones votadas en masivas asambleas.
Como parte de esas acciones, planificaron para mañana jueves la caravana «para visibilizar el desguace del sistema científico y tecnológico y la destrucción del aparato productivo nacional».
En la CNEA la situación no es mejor. Los licenciados y doctores ganan todos por debajo de la línea de pobreza (1,5 millón de pesos para abajo). Un becario técnico, menos de 700 mil.
En ese marco, el Secretario de Asuntos Nucleares, Ramos Napoli, anunció el despido de 170 contratados de la CNEA. Sería a partir de julio cuando finalizan los contratos. Otros 340 contratos serán renovados por solo tres meses.
Ramos Nápoli ya se había referido días atrás a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) como un “aguantadero de la política”. Abogado de 32 años sin formación ni trayectoria en el sector nuclear, fue designado en el cargo en diciembre de 2025 para encabezar una secretaría que, lejos de potenciar la soberanía tecnológica, parece tener como único objetivo el desmantelamiento de un área estratégica.
Su currículum, centrado en puestos menores y como troll de Karina Milei, contrasta brutalmente con los más de 75 años de prestigio de la CNEA, un organismo que es orgullo nacional por su desarrollo en reactores, radiofármacos y formación de profesionales de élite. Desde la institución, 94 jefes y jefas de sectores de la CNEA publicaron una lapidaria carta sobre la situación en la Comisión exigiendo revertir la grave crisis presupuestaria y salarial.
Técnicos, especialistas e investigadores no sólo exigen la renuncia de Ramos Nápoli, sino también la del ingeniero Martín Porro, presidente de la CNEA, a quien señalan como el ejecutor interno del plan de vaciamiento y deterioro del histórico organismo.
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