La inflación desorbitada sumada a la gran dispersión de precios, afectan principalmente al rubro más sensible de la economía doméstica: los alimentos. Un relevamiento del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO) mostró que en los últimos 30 días, mientras la inflación de la canasta básica en los locales de la Economía Social, Solidaria y Popular (ESSP) fue 9%, frente a un 20% (más del doble) en las grandes cadenas de supermercados.

Frente a esta situación, la Mesa Agroalimentaria Argentina, con representantes de pequeños productores y cooperativas agrupados en organizaciones como la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT); la Federación de Cooperativas (Fecofe), la Federación de Organizaciones de la Agricultura Familiar (FONAF) y Bases Federadas (un desprendimiento de la Federación Agraria) y Movimiento Nacional Campesino Indígena Somos Tierra (MNCI ST), propone fortalecer los mercados de cercanía y las cadenas cortas de comercialización (directo del productor al consumidor).

Esta alternativa, no sólo redunda en un precio menor, sino que favorece el acceso a alimentos más frescos y saludables, y reduce el impacto ambiental (por evitar la huella de carbono de los traslados y porque la mayoría de los pequeños productores utilizan prácticas agroecológicas).

Foto: Prensa de Federación por la Soberanía

Precios Populares vs. Precios al Consumidor

Mensualmente, la UTT junto a los mercados municipales del conurbano bonaerense elaboran y publican un Índice de Precios Populares (IPP) que compara el valor de alimentos de primera necesidad en los almacenes agroecológicos y mercados de cercanía, con los valores que se pagan en otros comercios y supermercados.

De este modo, un kilo de bananas, que en verdulerías y supermercados de la ciudad de Buenos Aires se consigue a $ 1.500 o $ 2.000; en los almacenes de UTT se puede comprar por $ 900; y por $ 800 en mercados municipales de Morón, Lomas de Zamora y Solano.

Un kilo de tomate redondo, cuesta $ 800 en los almacenes de UTT y $ 680 en mercados municipales del conurbano, frente a los más de $ 1000 por kilo que se paga en otro tip de comercios. Algo similar ocurre con otras verduras como papa, cebolla, zapallitos y ciruelas. En tanto, un kilo de yerba (marca Relumbrón) se consigue por $ 1840 en los almacenes UTT, y menos de $ 1400 en los mercados del conurbano, frente a los más de $ 2.000 en otros supermercados y autoservicios.

Foto: Archivo/Soledad Quiroga

En tanto, desde la Federación de Almaceneros Bonaerenses, su titular Fernando Savore, comentó en declaraciones radiales al programa Agenda Pyme (FM Milenium) que “un sachet de yogur de primera marca (La Serenísma) tenemos que venderlo a $ 1.800 y uno de marca Pyme (Yatasto) sale 700. El pan lactal (Bimbo) se vende a 2.600 y pesa 550 gramos y uno de marca Dharma o DeliPan se vende a 1300 y pesa 600 gramos”.

Actualmente, en los almacenes de barrio, “el 75% de las gaseosas que se venden son de segunda marca”, señaló.

Los comercios de cercania “le pagamos a las Pymes proveedoras de contado; cuando las grandes superficies les pagan a 60 días”, dijo Savore y adelantó que desde la Federación de Almaceneros y pequeños comercios independientes están armando galpones y puertos secos para recibir mercadería de las Pymes y cooperativas que quieran vender”.

En tiempos de la “libertad de mercado” salvaje y el “sálvese quien pueda”, la economía popular, a través de pequeños productores y cooperativas que respetan los criterios de precios justos, cuidado ambiental y social, tienden una mano a la población, cada vez más perjudicada por el rápido y feroz ajuste impuesto por el gobierno de Javier Milei.