El Puente Pueyrredón se encuentra bajo un corte total en ambas manos debido a una masiva movilización de organizaciones sociales, políticas y de derechos humanos. La protesta se realiza al cumplirse un nuevo aniversario de los asesinatos de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, ocurridos el 26 de junio de 2002.
Tras subir al acceso que conecta la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con el sur del conurbano bonaerense, los manifestantes se encontraron con un fuerte despliegue de las Fuerzas de Seguridad Federales, que buscan aplicar de forma estricta el protocolo antiprotesta dispuesto por el Ministerio de Seguridad de la Nación.

Ante la interrupción total de la circulación vehicular, las autoridades viales y las fuerzas de seguridad iniciaron un operativo de contingencia para ordenar el tránsito en la zona, desviando a los conductores por la Avenida Suárez en dirección a la Avenida 9 de Julio. En el lugar del conflicto trabaja un comando unificado integrado por efectivos de la Gendarmería Nacional, la Prefectura Naval Argentina, la Policía Federal y la Policía de la Ciudad. El despliegue de infantería y vehículos pesados busca contener el avance de las columnas sobre las principales vías de comunicación interjurisdiccional.
Cronología de a marcha en el Puente Pueyrredón
La marcha comenzó a registrarse pasadas las 11:30 de la mañana sobre la Avenida Hipólito Yrigoyen, teniendo como epicentro la concentración frente a la estación ferroviaria exAvellaneda —rebautizada con los nombres de Kosteki y Santillán—. En ese punto neurálgico, las organizaciones concentraron sus banderas y columnas militantes para luego avanzar a pie de forma unificada hacia la estructura del puente. Las inmediaciones de la estación ya presentaban restricciones de circulación desde la noche del jueves, momento en que los movimientos de izquierda iniciaron la tradicional vigilia cultural en conmemoración de la fecha.
La jornada nacional de lucha se inscribe en el marco de los reclamos históricos por justicia completa ante la denominada «Masacre de Avellaneda», un crimen de Estado del que se cumplen 24 años. Los familiares de Kosteki y Santillán junto a las agrupaciones denunciantes aprovechan este nuevo aniversario no solo para reivindicar el compromiso territorial de los jóvenes asesinados por la Policía Bonaerense en 2002, sino también para visibilizar sus demandas actuales en un contexto de creciente conflictividad social y fuerte rechazo a las directivas oficiales que prohíben las manifestaciones en la vía pública.
