Columna de opinión que analiza la posible privatización del sistema carcelario.
Si se transforma en un negocio, el sistema carcelario cambia, no solo en espíritu, sino también en la lógica entre el Estado y las personas que están dentro del sistema penal. Por si todo esto fuera poco, la experiencia comparada no da buenos resultados. Al convertirse en un negocio, a las empresas a cargo de las cárceles les va a interesar tener las plazas ocupadas, con lo cual, el proceso de resociabilización, que prevé el trabajo y el estudio, las salidas transitorias y todo lo demás va a quedar de lado. «
*Secretario de la Comisión Provincial por la Memoria, coordinador de la mesa ejecutiva.
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