La decisión del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) de rebautizar el Laboratorio de Desarrollo de Proyectos de Largometraje 2026/2027 con el nombre de Luis Brandoni desató una fuerte polémica en el ámbito cinematográfico. La medida implica dejar atrás la denominación que durante años identificó al programa con el nombre del documentalista Raymundo Gleyzer, secuestrado y desaparecido por la última dictadura cívico-militar en mayo de 1976.
La reacción más contundente llegó de manera inesperada: fue la propia Saula Benavente, viuda de Brandoni y cineasta, quien expresó públicamente su desacuerdo con la decisión y sostuvo que el homenaje no representa lo que hubiera querido el actor, fallecido el pasado 20 de abril. “Esto no está bien. Esto a Beto no le hubiera gustado”, escribió la cineasta en sus redes sociales, en referencia al histórico actor de cine, teatro y televisión. “Utilizar su nombre en una batalla de fuegos cruzados, poniendo el suyo para suprimir a otro, no”, agregó.

Benavente cuestionó especialmente que se plantee una suerte de oposición simbólica entre ambas figuras. “Sobre todo, imponerlo como un opuesto cuando Brandoni, desde la Secretaría Gremial de Actores, reclamó en los años 70 por la desaparición de Gleyzer cuando otros, muchos, se quedaban callados”, recordó.
En su mensaje también reivindicó la importancia del espacio de formación que durante años llevó el nombre del realizador desaparecido. “El ‘Gleyzer’, como lo conocemos todos los que hacemos cine, ha sido un gran laboratorio de proyectos, que permitió que nuevos directores hagan sus primeras películas. Vale la pena conservarlo y no convertirlo en un ring”, concluyó.

La modificación fue oficializada mediante la Resolución 185/2026, publicada el 8 de junio en el Boletín Oficial y firmada por las autoridades del Incaa. En los fundamentos de la medida, el organismo argumentó que el cambio busca reconocer la trayectoria artística y cultural de Brandoni, a quien definió como una de las figuras más representativas de la cultura argentina.
El texto oficial destaca que el actor realizó un “aporte invaluable al cine, el teatro y la televisión” y señala que su trayectoria y defensa de los valores culturales lo convierten en un referente para nuevas generaciones de productores, directores y guionistas.
Sin embargo, la iniciativa encontró una rápida resistencia en redes sociales y entre integrantes de la comunidad audiovisual. Horas después de anunciar la novedad a través de Instagram, el propio Incaa retiró la publicación ante la cantidad de cuestionamientos recibidos.
Raymundo Gleyzer, un cineasta fundamental
La controversia vuelve a poner en discusión el lugar de la memoria dentro de las instituciones culturales. Raymundo Gleyzer, nacido en Buenos Aires en 1941, fue uno de los documentalistas más influyentes del cine político argentino. Vinculado al Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), desarrolló buena parte de su obra desde una perspectiva militante y llegó a filmar en la clandestinidad. Su secuestro y desaparición, ocurrido en los primeros meses de la dictadura, lo convirtieron en una figura emblemática de la cultura y los derechos humanos.
Para muchos realizadores, el laboratorio que llevaba su nombre trascendía el homenaje simbólico y representaba una política de promoción destinada a acompañar a nuevos cineastas en el desarrollo de sus primeros proyectos. Por eso, la decisión del Incaa fue interpretada por amplios sectores del cine argentino como algo más que un simple cambio de denominación.
Paradójicamente, la voz más crítica frente a la medida fue la de quien podría haber celebrado el reconocimiento. Con su mensaje, Saula Benavente no sólo cuestionó el reemplazo del nombre de Gleyzer sino que reivindicó el compromiso que Brandoni tuvo décadas atrás al denunciar la desaparición del documentalista. Un gesto que, según sostuvo, vuelve incompatible cualquier intento de enfrentarlos desde la memoria.