Miles de hinchas colmaron este domingo el Obelisco para alentar a la Selección, tras la derrota 1-0 ante España en la final del Mundial 2026. Durante casi toda la jornada reinó un clima de banderazos, cánticos de agradecimiento a la Scaloneta y ovaciones para Lionel Messi. Sin embargo, como ya había ocurrido tras el triunfo ante la selección de Inglaterra, el desproporcionado accionar de la policía de la Ciudad empañó lo que, una vez más, era una celebración masiva donde los incidentes fueron mínimos y aislados.

represión policial durante los festejos en el obelisco tras la final del muncial 2026
Represión policial durante los festejos en el obelisco.

Por las dudas: represión

Cerca de las 23.30, un reducido grupo intentó prender fuego un tacho de basura. Fue entonces cuando la Policía desplegó gases lacrimógenos y camiones hidrantes para dispersar a los presentes, en una acción que barrió con el ambiente festivo y generó corridas y enfrentamientos sobre la avenida 9 de Julio. El operativo, que hasta entonces se había dedicado a contener incidentes menores, derivó en una represión que provocó una estampida que dejó más de 40 personas asistidas por el SAME y al menos 15 detenidos, según fuentes oficiales.

Represión y 15 detenidos durante la celebraciones del Mundial en el Obelisco

El parte médico reveló que la mayoría de las atenciones no obedecieron a agresiones directas, sino a golpes y caídas provocadas por la enorme aglomeración durante los forcejeos durante la represión. A eso se sumaron heridas por algunas riñas entre los propios asistentes y casos de intoxicación etílica, que elevó el total de pacientes atendidos a 49. 40 de ellos fueron dados de alta en el lugar, mientras que los nueve restantes debieron ser trasladados a los hospitales Ramos Mejía, Argerich, Penna y Rivadavia.

Represión y 15 detenidos durante la celebraciones del Mundial en el Obelisco

Más allá de los disturbios puntuales –piedras y botellazos lanzados por algunos manifestantes contra los efectivos durante la acción policial–, lo ocurrido reaviva la pregunta sobre si el arsenal represivo empleado era realmente necesario para controlar una situación que, hasta minutos antes, era una celebración popular. La desproporción entre el hecho que desencadenó la intervención y la violencia utilizada quedó expuesta ante miles de personas que solo buscaban rendir homenaje a la Selección.