En medio de un contexto cada vez más adverso para la cultura y la producción audiovisual, Ricardo Darín volvió a encender las alarmas sobre las dificultades que atraviesa hoy el sector. El actor sostuvo que realizar proyectos se volvió “muy difícil” por cuestiones presupuestarias y alertó sobre la falta de estímulo para las nuevas generaciones de realizadores y artistas.

“Creo que siempre fue difícil y lo que está haciendo muy difícil en este momento tiene que ver con cuestiones presupuestarias”, señaló durante una entrevista en el canal de streaming Olga. Allí, el protagonista de El Eternauta reflexionó sobre las complicaciones que enfrenta el cine argentino y el progresivo deterioro de las condiciones de producción.

Para Darín, el problema excede lo económico y afecta directamente el nacimiento de nuevos proyectos. “Tiene que ver con la gestación de proyectos y con el estímulo y el sostén que deberían tener los nuevos valores”, expresó. Y agregó: “La gente joven tiene tantas cosas para contar que nos podrían venir muy bien. A lo mejor hay tipos que tienen la posibilidad de salvar al mundo y no los estamos escuchando”.

En ese sentido, lamentó la pérdida del espíritu colectivo y artesanal que históricamente caracterizó al cine independiente. “Todo se ha convertido en un mercado persa”, definió. Incluso retomó una reflexión reciente del director Mariano Llinás, a quien dijo admirar profundamente: “El cine independiente está a punto de extinguirse”.

Darín explicó que no solo se trata de conseguir financiamiento, sino también de la desaparición de redes de colaboración que antes hacían posibles las películas. “Se terminaron los favores, se terminaron las buenas intenciones, la parte romántica indispensable”, sostuvo. Como ejemplo, recordó aquellas producciones donde era habitual pedir prestado un auto o conseguir locaciones gracias a vínculos personales y voluntad colectiva. “Ahora todo tiene un precio”, resumió.

Según el actor, el desembarco de las plataformas y las grandes compañías también modificó la lógica de trabajo. “Como detrás de todo proyecto ahora presuponemos que hay una plataforma multimillonaria, entonces todo el mundo dice: ‘Bueno, pagámelo’”, ironizó.

Darín sobre Norma Aleandro y Héctor Alterio

Pero además de analizar la actualidad del sector, Darín también repasó algunos de los encuentros que marcaron su carrera y su manera de entender el oficio de actuar. Uno de ellos fue con Héctor Alterio, a quien conoció cuando tenía apenas nueve años. “Me enamoré de su forma, no solo de actuar, sino de su forma de ser, de cómo llevaba adelante su oficio”, recordó. Lo que más lo impactó fue la generosidad del actor dentro y fuera de escena. “Su generosidad se ponía al servicio de repartir el juego y no quedarse con nada”, contó.

Ricardo Darín advirtió sobre la crisis audiovisual: “El cine independiente está a punto de extinguirse”
Darín con Alterio y Aleandro en El hijo de la novia.

Darín destacó que Alterio lo trataba como a un par, sin subestimarlo por ser un niño. “He visto muchos colegas trabajando con chicos desde un lugar paternalista, como pensando que no entienden nada. Él no hacía eso”, explicó. Esa actitud, dijo, terminó moldeando su propia ética de trabajo.

Con los años, el actor también encontró una inspiración similar en Norma Aleandro, especialmente durante el rodaje de El hijo de la novia, dirigida por Juan José Campanella. Darín recordó la impresión que le causó compartir escenas con la actriz en el papel de una mujer con Alzheimer. “La primera escena mano a mano con ella… me desmayé. Nunca había visto una cosa así, de ese nivel de verdad”, confesó. Para el actor, Aleandro pertenece a esa clase de artistas que enseñan sin proponérselo. “Son de esos maestros que te enseñan sin pretender enseñarte nada”, definió.

A lo largo de la charla, Darín insistió en una idea que atraviesa tanto su visión sobre la actuación como sobre el presente del cine: la importancia de la generosidad y el trabajo colectivo. “Los grandes actores te hacen jugar mejor”, sintetizó.