¿Suma estrella? Independiente Rivadavia, «campeón de invierno» en un fútbol «roto», con 7 títulos y sin liga

Por: Roberto Parrottino

El equipo mendocino fue el mejor del primer semestre del fútbol argentino -y en la Copa Libertadores- pero quedó envuelto en un reglamento que no valora el mérito, iguala para abajo y no distingue entre el primero y el decimosexto.

Independiente Rivadavia –primero en la tabla anual de 16 partidos en 2026, 13 puntos de diferencia con Unión de Sante Fe, rival en los octavos de final del Apertura– cae 1-2 en el Bautista Gargantini de Mendoza capital. El partido lo pierde “bien”. Y los hinchas despiden al equipo con aplausos. El fondo es otro: por qué Independiente Rivadavia juega contra Unión en la definición de un torneo en un país –el de los campeones del mundo– sin premio a la regularidad, porque el que termine primero en la tabla anual –y los que desciendan– tampoco habrán de haber enfrentado una vez a todos durante el año (los 30 equipos de la Primera se encierran en dos zonas). El formato actual –rebautizado en “Apertura” y “Clausura”, la duplicación de la no tan vieja “Copa de la Liga”– lacera la competitividad del fútbol argentino: no se valora el mérito, se iguala para abajo y, entonces, da lo mismo ser primero que decimosexto.

En un fútbol “roto” –y no desde el oportunismo de la última semana–, creemos entonces un nuevo título en la proliferación de títulos que entrega la AFA por año. A los siete ya existentes –Apertura, Clausura, Trofeo de Campeones, Campeón de Liga, Copa Argentina, Supercopa Internacional, Supercopa Argentina–, uno más: Independiente Rivadavia, consagrado “campeón de invierno”.

Independiente Rivadavia –34 puntos en la tabla anual, equipo con más goles a favor (29), mejor diferencia (+14), más victorias (10) y menos derrotas junto a Boca y a Vélez (2)– se merece una reivindicación porque revalidó la Copa Argentina 2025, primer título en 112 años y primera estrella para la provincia de Mendoza (el fútbol argentino tampoco está “roto” por porteñocentrismo). Porque Independiente Rivadavia, después de su Maracanazo en el 1-2 ante Fluminense en la Libertadores en su primera competición internacional, fue el primer clasificado a los octavos (de una copa, la Libertadores es una copa). Porque juega plantándose arriba. Y porque se construyó desde abajo, con Alfredo “El Loco” Berti como entrenador en su tercera etapa en la Lepra. Nos sobran los motivos.

El “campeón de invierno” en la Argentina –o, mejor, la revelación del fútbol sudamericano en el mundo real– tuvo un primer semestre de 2026 “casi perfecto”, en palabras de Berti. “Es –dijo– un gran momento en mi carrera y en la de todo el grupo”. El grupo de jugadores que supieron armar Berti y el club es una de las claves. Independiente Rivadavia, dentro de su alcance económico, puso el ojo donde otros no vieron, o donde otros resuelven a golpes de billetera. Consolidó a un arquero de las inferiores (Nicolás Bolcato, 21 años). Rescató a Sheyko Studer, de Talleres, y a Fabrizio Sartori, de Newell’s. Pescó valores en el Ascenso profundo: Matías Fernández (Excursionistas), Alejo Osella (Deportivo Armenio), Tomás Bottari (Nueva Chicago), Diego Grego (Deportivo Madryn) y más. Rastreó en los países vecinos: el uruguayo Leonard Costa (Boston River) y el paraguayo Iván Villalba (Sportivo Luqueño). Desde 2024, Gastón Córdoba –y su hijo Gian Córdoba– son los responsables del área de scouting de la Lepra mendocina, con el ex arquero Sebastián Peratta como mánager. Gastón Córdoba, aquel mediocampista zurdo pelilargo formado en Estudiantes de La Plata, salió campeón de la Libertadores 2002 con Olimpia de Paraguay.

“Acá vinieron chicos de los que decíamos: ‘Juegan bien, vamos a armar un escenario para que se sigan desarrollando’. Los fuimos buscando en otras divisiones –contó el Loco Berti, el arquitecto de Independiente Rivadavia–. Con esa juventud y la experiencia que también tenemos, más el tiempo de trabajo… Hace casi dos años estamos, y los conozco bien a los muchachos, y nos conocen bien; eso es fundamental para darle un estilo, una impronta al equipo”. Los experimentados: el colombiano Sebastián Villa –capitán y figura, en una versión más libre por el frente de ataque– y el paraguayo Alex Arce, goleador del ascenso a Primera, de vuelta tras su paso por la Liga de Quito (40 goles en 64 partidos en la Lepra).

Berti, el mismo DT con el que ascendió a Primera en 2023, es el segundo entrenador con más tiempo en el cargo (desde el 31 de agosto de 2024, detrás de Gustavo Costas en Racing (desde 27 de enero de 2024). El 26 de abril pasado, después de que Independiente Rivadavia goleara 5-1 a Gimnasia en el clásico del Parque General San Martín –no se jugaba desde el Torneo Nacional 1982–, Berti se retiró del Gargantini caminando entre los hinchas rumbo a su casa, humilde, bolso en mano. Mientras se frenaba para sacarse fotos, un hincha gritó desde un auto: “¡Déjenlo que descanse, che!”. Otro había gritado a la distancia: “¡Grande, Loco!”.

Único jugador en haber jugado en dos clubes diferentes con Diego Maradona, en Newell’s (1993) y en Boca (1997), Berti, el DT que dirige en zapatillas símil botines porque “me acercan a ser futbolista”, sostuvo: “Fui un jugador cinco, seis puntos, pero salí campeón con Newell’s, subcampeón con Boca, jugué dos finales de Libertadores. Siempre sueño, hay que creérsela. Acá en el club les digo: ‘Vamos a salir campeones’. Sueño con ganar la Libertadores. El sueño te moviliza. Si empezás una competencia y te ponés un techo, me dedicaría a otra cosa. Esto es pasión, estar feliz todos los días, generarles expectativa a los futbolistas, que sientan que el técnico los apoya y que lo que les está diciendo es cierto. Hay que competir contra cualquiera, jugar de igual a igual, 11 contra 11”.

Al menos en este primer semestre de 2026, Independiente Rivadavia se saltó la lógica de las hinchadas argentinas, precoces con el “¡Movete…!”, el “¡Juuugadooores…!” y hasta el “¡Ohhh, que se vayan todos, que no quede, ni uno solo!”. Fútbol de ansiosos, de indignados y de histéricos, porque en el último lustro –desde que ir a la cancha se volvió además una moda en Argentina– para una cantidad de personas recién aterrizadas se amplió la distancia entre lo que ocurre en el juego y su comprensión básica. El título ficticio de campeón invernal para Independiente Rivadavia, de cualquier modo, ni siquiera es bancado por Daniel Vila, presidente del club: “Si no existiera el torneo de 30 equipos, se nos haría muy difícil acceder a la Liga; lo mismo para Atlético Tucumán, Talleres o Belgrano. Me gusta el campeonato de 30 porque federaliza el fútbol, te abre nuevas ventanas en distintas provincias donde antes no existían. Un formato de estas características hace que haya más posibilidades de encontrar jugadores en distintos puntos del país”.

Desde el formato reciente con zonas y playoffs, sólo Colón de Santa Fe se consagró campeón luego de terminar como líder de su zona en la Copa de la Liga 2021. Estudiantes de La Plata, el otro líder de zona del Apertura 2026, perdió en octavos ante Racing. Boca, el tercero con más puntos en la tabla anual de 2026 detrás de la Lepra mendocina y el Pincha, cayó frente a Huracán. Tendrán el Clausura –después del Mundial– para sumar y ser Campeón de Liga, el título retroactivo de la regularidad que estrenó Rosario Central en 2025.

Estudiantes, que había entrado octavo desde su zona, fue el campeón del Clausura 2025. Después de que incluso festejara el título, Juan Sebastián Verón, presidente de Estudiantes, expuso: “Cuando yo volví en 2006, con Apertura y Clausura, jugabas contra todos. Hoy hace tres años que no enfrentamos a ciertos equipos. Mantengamos el formato, pero con menos equipos. Hagamos un torneo con 19 o 20. Esto es una ridiculez”. En los últimos tres torneos con el formato de la injusticia (Apertura 2025 y 2026 y Clausura 2025), hubo 12 semifinalistas distintos. El fútbol no tiene por qué ser justo. Pero en Argentina queda en offside: no hay una liga. En tren de inventar, entonces, el Club Sportivo Independiente Rivadavia es el nuevo “campeón de invierno”. ¿Vale una “estrella”?

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