Lionel Messi volvió a paralizar los corazones de millones de argentinos tras encender las alarmas en el cuerpo técnico de la Selección. Durante el encuentro en el que Inter Miami se impuso ante Philadelphia Union, el astro rosarino acusó una molestia muscular que lo obligó a pedir el cambio de manera imprevista. La preocupación se profundizó cuando, al momento de ser sustituido, el capitán no se sentó en el banco de suplentes, sino que enfiló directo hacia la zona de los vestuarios.

La secuencia que congeló las pantallas ocurrió promediando la segunda mitad. El ex hombre del Barcelona se quedó completamente parado en la mitad de la cancha mientras el juego continuaba a su alrededor, una señal inequívoca de que algo no andaba bien. A los 27 minutos del segundo tiempo, el director técnico dispuso su salida y el juvenil Mateo Silvetti ingresó en su lugar, marcando el final de la participación del diez en el partido.

A pesar del impacto inicial y del misterio que generó su caminata solitaria hacia las duchas, el panorama comenzó a aliviarse con las primeras informaciones médicas. Según pudo averiguar la Agencia Noticias Argentinas, Messi se retiró por sus propios medios y sin evidenciar rengueras severas. El apuro por dejar el campo de juego respondió a una decisión consensuada con los médicos del club, quienes lo esperaban en los camerinos para asistirlo de inmediato y evitar cualquier tipo de enfriamiento en la zona afectada.

Para la tranquilidad de Lionel Scaloni y de cara a los próximos compromisos internacionales, el entorno del futbolista confirmó que la variante se solicitó exclusivamente por precaución. Los primeros análisis señalan una contractura leve en el isquiotibial, por lo que el capitán prefirió no arriesgar el físico ante el aviso muscular. En las próximas horas se evaluará su evolución, pero todo indica que el susto no pasará a mayores y que el parate a tiempo evitó una lesión de gravedad.