Viedma al mundo: la autopista fluvial que puede transformar la Patagonia y la Argentina

Por: Alejandro Assis

La capital rionegrina tiene potencial para convertirse en la Shanghái patagónica.

La Patagonia y el Valle del Río Negro concentran una riqueza productiva que, hasta ahora, no ha encontrado una salida eficiente al comercio internacional. Frutas, hortalizas, cereales y carnes, junto con la producción estratégica de Vaca Muerta y la industrialización en Neuquén, podrían integrarse en un corredor logístico fluvial y terrestre con salida directa al mundo desde Viedma, en la desembocadura del río Negro.

Si otros países hubieran contado con esta oportunidad, habrían explotado la ventaja hace décadas. Ciudades como Shanghái, Hamburgo o Nueva Orleans demuestran que la clave no es solo la infraestructura, sino la integración de la producción, la logística y la planificación estratégica.

Viedma tiene condiciones naturales para ser ese nodo: un río navegable, proximidad a los centros de producción y un puerto que puede transformarse en la salida atlántica de toda la región sur de Argentina. Lecciones del mundo: Shanghái, el puerto más activo del mundo, con más de 50 millones de TEUs anuales, sostenido por un hinterland fluvial, ferroviario y carretero. Mississippi (EE.UU.): transporte de granos y minerales desde el interior hacia el Golfo, reduciendo costos y tiempos. Río Rin (Europa): conexión de Alemania, Suiza y Países Bajos, convirtiendo Rotterdam en un hub logístico global. La historia demuestra que los ríos son autopistas de desarrollo: quienes los aprovechan primero ganan competitividad y soberanía.

Un estudio de UADE/ANCE aporta cifras que respaldan la estrategia: la cuenca Neuquén Limay Negro se perfila como una de las áreas con mayor potencial logístico. Inversión inicial estimada para poner en funcionamiento un corredor fluvial integrado: US$ 2.570 millones.

El estudio identifica la cuenca Neuquén Limay Negro como una de las áreas con mayor potencial logístico. Inversión inicial estimada: US$ 2.570 millones para poner en funcionamiento un corredor fluvial integrado. Facturación proyectada: US$ 2.871 millones anuales por transporte fluvial, más un efecto indirecto de aproximadamente US$ 20.000 millones asociado a Vaca Muerta, hidrocarburos y otras industrias de la región. Participación actual de transporte fluvial en Argentina: apenas 0,6 %, frente a 16 % en tren y 83 % en camión. Beneficios adicionales: reducción de huella de carbono, menor desgaste de infraestructura terrestre y mayor eficiencia logística. Estas cifras evidencian que la inversión no solo es viable, sino estratégica, con retornos tangibles para la región y el país.

El plan estratégico propone: 1) articular todo el Valle (Centro, Este y Oeste) con galpones de acopio y centros de empaque; 2) potenciar Vaca Muerta y Neuquén, incorporando hidrocarburos, combustibles y derivados al corredor fluvial; 3) conectar la Patagonia con Paraguay y Brasil, potenciando exportaciones regionales y abriendo nuevos mercados de consumo masivo; 4) integrar el sur de la Pampa y el sur de Buenos Aires, sumando cereales, oleaginosas y productos agropecuarios; 5) establecer un puerto en Viedma como nodo central, desde donde toda la producción tendría salida directa al Atlántico y al comercio global.

Este esquema diversifica mercados y posiciona a la Argentina como exportador estratégico en Sudamérica, reduciendo la dependencia de puertos saturados del centro del país.

La teoría de la localización de la actividad económica señala que maximizar la accesibilidad y minimizar costos sitúa a Viedma como un punto óptimo para un corredor multimodal. En términos de logística verde, el transporte fluvial se presenta como una opción más eficiente y con menor huella de CO₂, fortaleciendo la competitividad internacional.

Los desafíos a superar son la gobernanza: definir quién administra puertos, tarifas y dragados; el financiamiento: combinar inversión pública, privada y crédito internacional; el impacto ambiental: estudios de mitigación y control de ecosistemas fluviales, y la escala de carga que significa  mantener volumen suficiente para rentabilidad y continuidad.

Viedma tiene el potencial de transformarse en la Shanghái patagónica: un nodo logístico para toda la Patagonia y el sur argentino. Puerta de salida de productos del Valle, Vaca Muerta, Neuquén, sur de la Pampa y sur de Buenos Aires. Un corredor multimodal eficiente, integrado y sostenible, con conexión a mercados estratégicos como Paraguay y Brasil, que fortalecería la inserción comercial regional.

El futuro no espera. Como señala el estudio de UADE: si no lo hacemos nosotros, lo harán otros. Viedma podría ser la llave que transforme la producción regional en desarrollo, empleo, soberanía y competitividad internacional.

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