Ingeniero de profesión, fue escultor autodidacta, alcanzó el reconocimiento nacional e internacional, que llegó a su punto máximo en 2007, cuando fue elegido mejor artista en la Bienal de Arte de Venecia y se le otorgó el «León de Oro», el mayor galardón de una de las bienales más prestigiosas del mundo.

Su obra se exhibió en el MOMA de Nueva York, el Museo Reina Sofía de Madrid, España y en la Pinacoteca do Estado de San Pablo, Brasil. Ahora, por primera vez se exhibe en el Centro Pompidou.

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El nombre de la muestra, La bondadosa crueldad, según le dijo a Télam el curador francés Nicolas Liucci-Goutnikov, está tomado de un libro de poemas y collages publicado en el año 2000 y dedicado a su hijo Ariel, desaparecido durante la última dictadura cívico-militar argentina. Luego de la desaparición de su hijo, Ferrari se exiló en Brasil junto a su familia.  El crítico agregó, además, que la  muestra corresponde a un artista que «defendía firmemente la paz y la tolerancia, aunque los medios para defender estas ideas fueran a veces muy radicales».

Entre las obras que integran la exposición figura  la famosa, “La Civilización Occidental y Cristiana” (1965), la escultura de Cristo crucificado en las alas de un avión de combate estadounidense, en referencia a la guerra de Vietnam, así como también su serie “Nosotros no sabíamos” (1976), un conjunto de recortes de notas periodísticas que denunciaban la desaparición de personas durante dictadura cívico militar en Argentina.

La retrospectiva que hoy se exhibe en el Centro Pompidou tiene el mismo título y puntos en común con la que se realizó  de diciembre de 2020 a abril de 2021 en el Museo Reina Sofia de España, a cien años de su nacimiento y que se produjo como parte de un acuerdo para dar a conocer la obra de León Ferrari en Europa, una colaboración a largo plazo entre la Fundación Augusto y León Ferrari Arte y Acervo (Falfaa, Buenos Aires), el Reina Sofía de Madrid, el Museo Van Abbe de Eindhoven y el Musée National d’Art Moderne Centre Pompidou de París.

El credo artístico de Ferrari puede definirse con las siguientes palabras: «El arte no es belleza ni novedad, sino eficacia y desorden». Lejos del concepto de obra bella, terminada de una vez y para siempre para ser expuesta y admirada, el artista propuso una obra en perpetua construcción y crecimiento que se escapa de las categorías tradicionales del arte. Desde fines de los años 50 incluye experimentos con compuestos químicos, periodo en el que utilizó la escritura distorsionada; luego vinieron sus collages, el inicio de una práctica duradera de recortar y reordenar las imágenes y palabras de otros.

Sus manifestaciones contra la Iglesia Católica a través de sus obras lo convirtieron en protagonista de involuntarios escándalos. Al respecto, una muestra realizada en el Centro Cultural Recoleta fue censurada y grupos fanáticos atacaron algunas de sus obras. Pidió a la Iglesia que fuera abolida la noción del Infierno.

La muestra que puede verse en Centro Pompidou consta de unas 170 obras y según lo indicó el curador francés a Télam, “ofrece una visión dinámica y concisa de la obra de León Ferrari.” Y Agrega: “En comparación con el Reina Sofía, el espacio del Centro Pompidou es más pequeño y no está dividido. Hemos aprovechado estas limitaciones técnicas para ofrecer una visión `panorámica´ de la obra de Ferrari. El espacio abierto nos ha permitido destacar una cuestión decisiva en su práctica, que es la continuidad entre la abstracción formal y la argumentación política.”