Con bombos, ambiente de cancha, música, banderas de distintos colores y una nutrida presencia en el Parque Multipropósito de Avellaneda, la Unión Nacional de Clubes de Barrio (UNCB) festejó sus 14 años de existencia. Las obras, la necesidad de regulaciones para el sector, la resistencia al tarifazo, el impulso por la igualdad y la paridad en el deporte, y la emergencia sanitaria son apenas algunos de los ejes que ordenaron las tareas de la institución dedicada a impulsar el crecimiento de los clubes de barrio. “Inevitablemente son el centro de cada barrio y lugar”, dice Marina Lesci, presidenta de la UNCB, después del aniversario celebrado la semana pasada. 

-¿Qué representan estos 14 años?

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-Que una organización se mantenga vigente y potenciándose tiene que ver con lo que son en definitiva los clubes de barrio: organizaciones naturales que han nacido en distintos puntos del país desde hace muchísimos años. Inevitablemente son el centro de cada barrio y lugar. Con el elemento componedor del club, la organización colectiva y la vigencia lograron que la Unión de Clubes haya llegado a ser lo que es. Y nos va a seguir sorprendiendo con crecimiento y avances en el futuro. 

En tiempos de pandemia, el festejo logró reunir a unos tres mil participantes de todo el país y de distintas filiales. También estuvieron Jorge Ferraresi, ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat; los intendentes de Avellaneda, Alejo Chornobroff, de Almirante Brown, Mariano Cascallares, de San Vicente, Nicolás Mantegazza, de Florencio Varela, Andrés Watson, de Ezeiza (interino), Gastón Granados, el subsecretario de Políticas de Integración y Formación del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, Daniel Menéndez, entre otros. 

-¿Por qué son necesarios los clubes de barrio? 

-Hay que defenderlos, potenciarlos y acompañarlos porque son el alma de cada barrio. Ahí hay un trabajo de inclusión social inmenso de las pibas y los pibes de todas las edades. Somos el brazo ejecutor de distintas políticas públicas, una red territorial presente en todo el país. También porque somos cooperativos con el Estado, cumpliendo funciones sociales, sanitarias y deportivas. Hay una economía en base y alrededor de los clubes de barrio. Verdaderamente somos un factor social muy importante. Desde lo micro y desde lo que nos llena de orgullo, son importantes porque los pibes y las pibas están ahí. La escuela te educa pero el club te forma. Del club de barrio sale gente sana y comprometida. La práctica deportiva termina siendo una excusa para la garantía y la ampliación de un montón de otros derechos. Hay lugares donde se complementan situaciones alimentarios o se detectan situaciones de violencia. Se garantizan derechos de la niñez y también de la adultez. El club es la referencia de todos los vecinos y contempla todo lo necesario para que una comunidad sea sana, productiva y esté organizada. Por eso son maravillosos. 

-¿Qué rol tienen en un contexto sanitario como el actual? 

-Los clubes fueron fundamentales porque muchos se transformaron en ollas populares. Van a ser fundamentales en la pospandemia por muchas cosas. Por una cuestión de salud, por ejemplo. Es importante volver a practicar deportes después de un año de encierro. Además, hay muchos pibes que al empezar en la pandemia estaban en la adolescencia y probablemente no vuelvan a la escuela, pero sí van a volver al club. Tenemos el rol de volver a contener e inducir a que se vuelva a la escolaridad. Después de un año de aislamiento, también es importante desde lo social, como lugar de encuentro y reunión. Una vez más y como en distintos momentos de la historia, los clubes vuelven a mostrar lo fundamental que somos.