Que “Gallinita” haya sido el primer apodo, de nacimiento, de un actual jugador de River, parece una predestinación, la destinación anterior de algo. También es sorpresivo que a su padre siempre lo hayan conocido como “Gallina”. Y como si fuera poco, también al abuelo del futbolista que esta noche volverá a ser titular en River, ante Fortaleza de Brasil por la Copa Libertadores, tiene el orgullo único de llevar un potrero con su apellido y el apodo ideal para cualquier jugador de River: “Gallina Herrera”.

Se trata de Marcelo Andrés Herrera, el lateral derecho de River que seguramente reemplazará en los próximos meses al fracturado Robert Rojas. Por lo pronto, este domingo, en su primer partido como titular tras el infortunio del paraguayo, Herrera ya convirtió un gol, acorde a sus características de defensor con mucha proyección ofensiva.

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La historia de su apodo, en cambio, es menos conocida: en el fútbol porteño, primero en San Lorenzo y ahora en River, Herrera es llamado “Yacaré”, como se les suele decir a los deportistas correntinos que trabajan en Buenos Aires. Lo curioso es que en Corrientes siempre lo llamaron -y lo siguen llamando- “Gallinita”, la quintaesencia para cualquier jugador de River.

El apodo, en realidad, no es por una simpatía sentimental reconocida por River -al menos de manera pública- sino por la herencia de una familia de futbolistas cuyos integrantes, por tradición, utilizan motes de animales. Héctor Hugo Herrera, el abuelo del jugador de River, fue un destacado mediocampista central de Huracán Corrientes en la liga local. Le decían “Gallina” y, aunque ya falleció, su legado fue tan importante que con los años se convertiría en nombre de potrero: una canchita informal del barrio Unión, de la capital correntina, fue bautizada “Potrero Héctor Hugo ‘Gallina’ Herrera”.

El hijo del gallina original es Marcelo Hugo Herrera, también futbolista de la liga correntina, con pasos por diferentes clubes: Defensor central, heredó el apodo de su padre y fue conocido como “Gallina” Herrera. “Jugó en Huracán Corrientes, Boca Unidos, Sportivo Corrientes, Rivadavía, Cambá Cuá, Ferroviario, Curupaí y en Textil Mandiyú, que fue un desprendimiento del Deportivo Mandiyú”, precisa Walter Disanti, periodista correntino.

También el hijo del segundo «Gallina», Marcelo Andrés (prefiere que le digan Andrés para diferenciarse de su padre), se dedicó al fútbol y es el tercer Herrera de pantalones cortos y botines. El apodo era inevitable desde nacimiento y se lo conoció enseguida como “Gallinita”, mucho antes de que llegara a Buenos Aires y se convirtiera en el “Yacaré” de San Lorenzo, las selecciones juveniles argentinas -participó en los Juegos Olímpicos de Tokio- y ahora River.

«River también tuvo a los correntinos Pedro Alexis González, Juan Gómez, José Sand, Keko Villalba, y Augusto Aguirre, entre otros», agrega Disanti.

Los tres Herrera, abuelo, padre y nieto, jugaron en el equipo del barrio Unión, de Corrientes capital. El nombre del potrero, eso sí, pertenece al “Gallina” original, el “Gallina” Herrera, el que en cierta forma abrió la predestinación.