Edgardo Bauza pisó suelo argentino a las 13:30, y a las 16 fue presentado como nuevo entrenador de la Selección Argentina. Fue todo a las corridas para el Patón, que arribó a Ezeiza a esa hora y este jueves dirigió su último partido en el San Pablo de Brasil.

En el comienzo de una nueva etapa -en el sentido organizativo y futbolístico- todo podría haber sido diferente, en el marco de la calma. Pero no hay tiempo para Bauza, que salió por la pista del aeropuerto, como una estrella de rock, y recibió el saludo de los argentinos detrás de los vidrios. Quizá porque al ingresar al predio de la AFA vio la fotografía de Alejandro Sabella y el Papa Francisco, y no la del técnico con la Copa del Mundo, fue que el Patón dijo, luego, en su primera conferencia de prensa oficial como entrenador de la Selección: “Entiendo al jugador que viene con frustraciones. Sé todo lo que pasó; lo viví y lo sentí, pero quiero escribir mi propia historia”.

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Aunque Armando Pérez, el presidente del Comité de Regularización, intentó sentarse en el centro de la mesa, luego se corrió para dejarle el lugar a Bauza. Se mostraron imágenes de su trayectoria como zaguero de Rosario Central y la Selección, y se le entregó una camiseta con la 5, el número que utilizó en el Mundial de Italia 1990, donde no jugó un minuto (sólo fue al banco en la final ante Alemania). Se emocionó y mostró su buen humor cuando respondió acerca del desafío de dirigir al seleccionado.

En cambio, se le transformó el semblante cuando se refirió a cuestiones del juego: “El día que me llamó Armando y colgué, me imaginé campeón. Son historia ya las finales perdidas: quiero escribir otra”, determinó. Bauza se presentará como entrenador el 1º de septiembre en Mendoza, cuando Argentina enfrente a Uruguay por la séptima fecha de las Eliminatorias.

Dijo que la convocatoria no variará con respecto al plantel que disputó la Copa América Centenario. Luego, el 6, se medirá con Venezuela de visitante. El Patón todavía no firmó el contrato. “No hablamos de plata”, dijo con Armando Pérez a un costado. Y la premura también viene por el lado de la búsqueda del retorno de Lionel Messi. Sabe que, si quiere contar con él para el debut, la tarea es contrarreloj, ese viaje a Barcelona es cuestión de días. “Yo no voy a convencer a nadie. Mi única intención es ir a charlar de fútbol con Messi en la medida que él pueda. Eso derivará en la posibilidad que pueda ser citado para jugar en los dos primeros partidos de la Selección. La idea es sentarme mano a mano con él y que esa charla, después, derive en una decisión que no la tengo que tomar yo, la tiene que tomar él. Entiendo la frase que dijo porque fui jugador y también me sentí frustrado por perder una final. Entiendo la frase cuando la frustración te invade, pero también sé que se puede revertir. Hasta ahora -cerró el técnico-, Leo no ha dicho otra cosa, que no seguiría”.