Desde que finalizó el lock out ganadero, el miércoles 2, el precio del ganado en Liniers bajó hasta un 15%. Los datos contradicen los pronósticos de productores de hacienda, consignatarios y frigoríficos, que vaticinaban un alza de los valores de hasta el 20%.

La persistencia de la prohibición de exportaciones que aun sostiene el gobierno pesó en el principal producto de venta a China, la vaca, cuyo valor fue el que más cayó en estos días y arrastró al resto de las categorías. Exactamente al revés de lo anunciado por la cadena de valor.

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Mientras, se amplió el espectro de las negociaciones entre el gobierno y los distintos eslabones de esa cadena con la primera reunión entre un funcionario nacional y la Sociedad Rural Argentina, que estrenó nueva conducción la semana pasada. En el gobierno había expectativas por una decisión a tomar en el corto plazo aunque en algunos frigoríficos exportadores primaba la pesadumbre.

De todo esto surge que la presión bajista de los precios por el cierre de las exportaciones está golpeando tanto a los productores que crían para el exterior como a los que lo hacen para el mercado interno. Y ese puede ser el efecto que termine por imponer las condiciones de un nuevo acuerdo.

En Liniers

Desde el fin del lock out cayeron los precios de todas las categorías de ganado. La que más perdió fue la de las vacas, con un retroceso del 15% en los valores promedio pagados por los compradores entre el jueves 3 de junio y este miércoles 9. Ello se puede explicar en que es el principal producto de exportación y que al estar cerradas las ventas al exterior, su precio cayó.

También se registraron bajas en los precios promedio de las categorías de animales que están claramente destinados al mercado interno –novillos, novillitos y vaquillonas–, aunque menores respecto de las vacas de exportación. Los novillos y las vaquillonas perdieron en torno del 10% y los novillitos, la mitad.

Con todo, sorprende la cantidad de vacas compradas: 4236 el martes y 5225 el miércoles. Se trata de cifras que emparejan los niveles máximos diarios de adquisiciones realizadas en la época en que las exportaciones no estaban prohibidas. Si, como dicen los ganaderos, el producto que se exporta no se consume en la Argentina, ¿quién y para qué compra este ganado?

En sectores se señala que los frigoríficos están acopiando vacas para llenar las cámaras de frío con vistas a una reapertura de las exportaciones en el corto plazo. Si esto se confirma, las firmas del Consorcio ABC, los principales exportadores, habrán hecho un negocio redondo ya que compraron la vaca a un 15% menos de su valor que dos semanas atrás mientras los precios que pagan los intermediarios chinos se encuentran estables.

Los objetivos de Kulfas y la Sociedad Rural

Si es por las palabras del ministro de desarrollo Productivo, Matías Kulfas, el gobierno nacional se ha impuesto un objetivo ambicioso: domesticar la cadena de valor de la carne, caracterizada por la evasión impositiva, el trabajo sin registro, la subfacturación de exportaciones y hasta el uso de facturas truchas. En el fin de semana, el matutino Página 12 detalló una investigación de la Afip sobre los 154 frigoríficos más grandes del país (de un total de 570) que arrojó que el 90% de ellos tenía irregularidades en sus registros contables y comerciales.

Sin embargo, el comportamiento por fuera de la ley ha sido algo recurrente en este sector; por lo tanto no puede explicar por qué subió el precio de la carne local casi un 70% en el último año, muy cerca de duplicar la inflación minorista anual a abril pasado.

“El gobierno reclama dos cosas y utiliza herramientas distintas para cada cosa. De un lado, quiere los dólares de las exportaciones de carne. Y aprieta a algunos frigoríficos para que blanqueen todas sus operaciones comerciales con el exterior. Eso solo puede hacer que algunos empresarios abandonen esta actividad porque pierden el incentivo para seguir”, le dijo a Tiempo una fuente privada con conocimiento del tema.

El segundo reclamo es que bajen los precios internos, para lo cual cortó las exportaciones “para obligar a los grandes frigoríficos exportadores a sentarse a negociar”.

Desde el gobierno, Kulfas confirma esta percepción cuando dice: “Estamos generando un ordenamiento. Algunas serán medidas normativas de mayores controles que ya están siendo implementadas con precios de referencia de exportación, con mecanismos de verificación previa a las exportaciones que se van a realizar y por otro lado fortaleciendo acuerdos de precios”.

El ministro es el encargado por el gobierno para negociar con la cadena de valor de la carne. El lunes pasado recibió a la nueva conducción de la Sociedad Rural (SRA), encabezada por su presidente, Nicolás Pino. Desarrollo Productivo no informó oficialmente sobre el resultado del encuentro y dejó que Pino diera su versión sin problemas: “Fue un encuentro muy productivo en donde nos presentamos ante el ministro y pudimos expresar la realidad del sector y los temas urgentes”, dijo. Pino agregó que la SRA comparte el objetivo de incrementar la producción de carne, lo cual podría ser como un mea culpa ya que desde sectores industriales se acusa a los ganaderos por haber estancado la producción y destinar una porción cada vez mayor de la misma al consumo del exterior en detrimento de la oferta interna.

Para contrarrestar esa imagen, la Rural ingresará próximamente al Consejo Agroindustrial Argentino. Después de dos años al margen de ese conglomerado, la mayoría en la nueva directiva de la SRA impuso su número y resolvió la incorporación, una propuesta que Pino había expresado en reuniones previas a la votación. Hasta el momento, el CAA es el interlocutor elegido por el gobierno para hablar del agronegocio.

En su actividad privada, Pino realiza buena parte de las actividades ganaderas: cría y engorde en campo en General Alvear; engorde en feedlot en Gualeguaychú y cría y genética de la raza Angus, y es matarife.