Los robos y hackeos de criptomonedas en todo el mundo marcaron un récord en 2022, luego de que cerca de U$S 3800 millones hayan sido sustraídos de usuarios a través de fallas de seguridad, fundamentalmente en los protocolos de finanzas descentralizadas (DeFi), que concentraron el 82,1% de todas las criptomonedas robadas por piratas informáticos.

Fue justamente el auge de estos protocolos a principios de 2021 el que hizo crecer al mercado de las criptomonedas, ya que permitió a usuarios de todo el mundo tomar y pedir prestadas criptomonedas vía plataformas descentralizadas, es decir, en las que las ejecuciones de pagos y cobros estaban definidos de forma a través de contratos inteligentes y sin intervención de personas.

Sin embargo, así como DeFi hizo crecer al mercado cripto, también aumentaron los robos: de U$S 500 millones hackeados en 2020 se pasó a U$S 3300 millones en 2021 y a U$S 3800 millones en 2022.

En ese sentido, del total de dinero en criptomonedas robado el año pasado, unos U$S 3100 millones, se sustrajeron a usuarios de protocolos DeFi, según un informe de la firma Chainalysis.

«Los protocolos DeFi son especialmente susceptibles de ser hackeados debido al uso de código abierto. Aunque el código abierto puede ser útil para la seguridad, ya que permite auditar el código, también permite a los ciberdelincuentes estudiar el código y detectar oportunidades de explotación», señalaron desde Chainalysis.

En la actualidad, hay unos U$S 50.000 millones depositados en protocolos DeFi en todo el mundo, un monto considerablemente menor a los casi U$S 180.000 millones que llegaron a haber a finales de 2021, cuando la «fiebre cripto» tocó su punto más alto, según datos del portal DefiLlama.

El crecimiento de estos productos de ahorro se debe a que facilitan empréstitos y préstamos a través de contratos inteligentes en una blockchain, en lugar de hacerlo a través de una institución financiera, lo que evita intermediarios, reduce costos operativos para los tomadores del crédito, mejora el rendimiento para los prestadores y transparenta las operaciones.

De todos modos, y a diferencia de los depósitos bancarios o el mercado de capitales, las plataformas DeFi -como MakerDAO, Lido, Aave, Curve o Uniswap, entre las más conocidas- no cuentan con un seguro de garantía de depósitos, lo que es leído por muchos de los interesados en adentrarse en este mundo como un temor a sufrir estafas.

«Los criptoinversores pueden protegerse de estos ataques informándose sobre cómo encontrar proyectos de inversión seguros. También es importante tener en cuenta que una protección robusta contra los hackeos requiere que la industria refuerce la seguridad, y que las fuerzas del orden sigan avanzando en su capacidad para investigar e incautar criptodivisas robadas hasta el punto de que los hackeos ya no merezcan la pena», apuntaron desde Chainalysis.

De cara al futuro, aseguraron que no ven indicios de que la piratería informática vaya a disminuir a corto plazo, ya que «lo más probable es que la interoperabilidad entre blockchains siga siendo un objetivo importante de la comunidad», aunque «dadas las pérdidas y la promesa de DeFi como un antídoto para algunas de las deficiencias que llevaron al colapso de FTX, creemos que habrá una gran cantidad de colaboración y progreso en este espacio».

«La única forma de detenerlos es que la industria refuerce la seguridad y eduque a los consumidores sobre cómo encontrar proyectos seguros en los que invertir. Las fuerzas de seguridad, mientras tanto, deben seguir desarrollando su capacidad para incautar criptodivisas robadas hasta el punto de que los hackeos ya no merezcan la pena», afirmaron.

En la Argentina, el 17% de los adultos compró alguna vez criptomonedas como forma de ahorro o inversión, un aumento significativo frente al 12% que lo había hecho hace un año, y supera a la adopción de otros países de la región, como Colombia y Brasil (14%), México (9%), Perú (7%) y Chile (8%).

Respecto del medio a través del que lo hacen, el 79% de los inversores argentinos dijo acceder a través de exchanges (plataformas) de criptomonedas, mientras que el resto (21%) lo hizo vía transacciones P2P, es decir, que se las compró a otra persona con pagos por transferencia o en efectivo, según un estudio de Americas Market Intelligence (AMI), en base a 2400 encuestas realizadas a usuarios de teléfonos inteligentes de estos países en noviembre de 2022.

Actualmente hay una decena de exchanges (plataformas) de criptomonedas que operan en la Argentina como Belo, Buenbit, Defiant, Lemon Cash, Let’s Bit, Ripio y Satoshi Tango, entre otros, a través de las cuales se puede comprar Bitcoin o Ether -las dos principales criptos del mercado-, tokens de menor volumen como Cardano, Solana o Matic, o bien criptomonedas estables (stablecoins) como USDT, USDC, DAI u otras que siguen 1 a 1 el valor del dólar.

El 53% de los argentinos que declaró haber comprado criptomonedas en el último año adquirió criptomonedas estables (stablecoins) -que siguen 1 a 1 el valor del dólar- y un 46% dijo que lo que buscaba era proteger sus ahorros contra la inflación, según AMI.

Télam