En el 5° piso del Palacio de Hacienda, ante un microcine repleto, el ministerio de Economía lanzó oficialmente la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género. La flamante directora, Mercedes D’Alessandro, fue la principal oradora y estuvo acompañada por el ministro Martín Guzmán y por la economista y asesora presidencial Cecilia Todesca. “Si la estructura económica es desigual, es obvio que la crisis va a afectar más a quienes están en las situaciones más vulnerables”, advirtió D’Alessandro.

La economista, quien es también presidenta del Fondo de Capital Social (Foncap), agradeció a Guzmán y remarcó que “es la primera vez que existe un espacio institucional para pensar la economía con perspectiva de género”.

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El equipo de la Dirección está conformado por Sol Prieto, Florencia Tundis y Victoria O’Donnel, entre otras especialistas de distintas áreas. “Es un equipo nuevo, que tiene el desafío de hacer algo fundacional. Quiero agradecer también a las compañeras del ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad por el apoyo”, resaltó la funcionaria, que tomó mayor protagonismo en los últimos años a partir de su trabajo en el colectivo Economía Femini(s)ta.

La Dirección como respuesta al avance del feminismo

Para enmarcar la creación de la Dirección, D’Alessandro hizo un recorrido por la historia reciente del movimiento feminista. “En 2015, se marcó en Argentina un punto de inflexión. El movimiento Ni una menos puso un grito en la calle que transformó la política argentina para siempre. Las mujeres nos convertimos en parte de la agenda pública; empezamos a reclamar por nuestros derechos; logramos incorporar la figura del femicidio; el Estado se hizo cargo del registro de estas víctimas, y esto se extendió además por toda América Latina”.

En 2017, “conseguimos la paridad en las listas de participación electiva, a partir del trabajo de un montón de diputadas, diputados, sororas, senadores que se reunieron para transformar ese 30 por ciento de cupo que había empezado como un piso en la participación de las mujeres y se había convertido rápidamente en un techo que impedía su ascenso. Hoy, tenemos un Congreso con casi el 40% de las bancas ocupadas por mujeres. Eso se trasladó a que las estructuras de los ministerios empiecen a incorporar figuras femeninas en sus cúpulas directivas, aunque estamos todavía lejos de la paridad”.

El 2018 fue “el del Aborto legal, seguro y gratuito. Una lucha gigantesca por nuestros derechos sexuales y reproductivos, que también se expandió por América Latina y es un símbolo de la fuerza que tiene el movimiento de mujeres. A tal punto, que en 1° de marzo, en el discurso inaugural de la asamblea legislativa el presidente Alberto Fernández dijo que el Ejecutivo iba a mandar un proyecto de ley para que las mujeres dejen de abortar de manera clandestina”.

Luego, hizo referencia al paro de este 9 de marzo. “Quizás, sea la parte más económica del movimiento de mujeres. El paro se expande con una agenda muy clara: las mujeres dedicamos tres veces más a las tareas domésticas y de cuidados no remunerados. Esa asimetría impacta en nuestra inserción laboral. Ganamos un 29% menos, tenemos mayores niveles de desempleo; incluso, una de cada cuatro mujeres menores de 29 años no consigue trabajo y lo mismo le pasa a las mujeres del primer decil de ingresos. También tenemos mayores niveles de precarización laboral. Si hacemos una suma de esos datos, es fácil de entender por qué las mujeres estamos subrrepresentadas en los deciles de mayores ingresos y sobrerrepresentadas en los de menores ingresos. Es decir, la pobreza -que hoy deja al 52% por ciento de las niñas, niños y adolescentes menores de 14 años bajo esa línea- también influye de manera asimétrica sobre la vida de las mujeres”.

Para Mercedes, “estos son solo algunos de los elementos que nos sirven para entender por qué hoy hay un paro de mujeres y por qué hoy el gobierno nacional y este ministerio de Economía se ven en la obligación y en la necesidad de incorporar la agenda feminista y la perspectiva de género en el diseño, diagnóstico e implementación de políticas públicas”.

Comunidad LGBTIQ+, crisis económica y deuda

La economista oriunda de Misiones habló del lugar que tienen las mujeres travestis y trans en el mercado laboral. “Todavía las estadísticas públicas no tienen la manera de captar esta asimetría, pero por los pocos estudios que tenemos –impulsados por compañeras como Diana Sacayán y Lohana Berkins- sabemos que el 80% de ellas tiene que sobrevivir en la prostitución y que muchas también realizan trabajos muy precarios y de muy baja estabilidad. Más del 80% no tiene ningún tipo de cobertura de obra social, con lo cual su inserción es muy precaria y en los momentos de crisis se ven todavía más comprometidas”.

D’Alessandro se explayó también sobre la crisis económica nacional y la situación con la deuda externa. “Es claro que las mujeres sufren un mayor impacto en esta crisis y por eso es necesario e ineludible que la agenda feminista y los derechos de la comunidad LGBTIQ+ estén presentes a la hora de definir las políticas públicas. Las mujeres son las más endeudadas, también. En diciembre, nos encontramos que casi 2 millones de beneficiarias de la Asignación Universal por Hijo (AUH) tienen deuda con la Anses, incluso 5 veces más grande de lo que perciben por esa asignación. Y estamos hablando de las personas más pobres”.

Macri, la industria y el sistema previsional

D’Alessandro tampoco se olvidó del gobierno anterior. “Las políticas económicas del gobierno anterior pusieron en juego el presente y el futuro de toda una generación. Ahí, es donde entendemos que la perspectiva de género nos tiene que servir para construir herramientas que aborden esos problemas de una forma más integral”.

Con respecto a la industria, apuntó: “Encontramos que las mujeres somos apenas 2 o 3 de cada 10 trabajadores. Si no hacemos algo para revertir esto, vamos a retroceder. Por tanto, es muy importante que coordinemos acciones con los ministerios de Producción, de Energía, de Transporte y con todos aquellos que se encuentran organizando para dar respuestas a sus demandas”.

En relación con el sistema previsional, expresó: “Tenemos una cobertura que se acerca cada vez más al 100% y gracias a una moratoria que se implementó en 2007 permitió que millones de mujeres se puedan jubilar. Se trata de mujeres que gran parte de su vida la dedicaron a cuidar. Sabemos que la moratoria es una de las pocas políticas que han reconocido esas tareas de cuidado”.

Los debates internos y el “pinkwashing”

“Nuestra dirección tiene el objetivo también de contribuir al debate interno”, aseguró. Y destacó: “Queremos poner en marcha un presupuesto con perspectiva de género, que pueda recopilar los esfuerzos del gobierno para que las políticas tengan consecuencias en cerrar las brechas de desigualdad. Esperamos que esta herramienta sirva también para mejorar las formas en que presupuestan las provincias”.

Luego, hizo un recuento de las distintas iniciativas en las que empezará a trabajar la Dirección, en colaboración con otras áreas gubernamentales, D’Alessandro advirtió que la creación del área “no es hacer ‘pinkwashing’ (NdeR: refiere a estrategias políticas y de marketing que tienen como objetivo limpiar la imagen de una institución o persona, en lo que refiere a cuestiones de género), sino que es una realidad y tenemos un gran compromiso con esta agenda”.

“Si la estructura económica es desigual, es obvio que la crisis va a afectar más a quienes están en las situaciones más vulnerables. Entonces, para dar respuesta a esa crisis necesitamos una perspectiva inclusiva, que involucre a aquellas personas, a sus voces y a sus demandas. Les puedo asegurar que vamos a trabajar para que eso avance”, finalizó.